Recesión o no recesión

…ese no es el dilema, diría Hamlet. Frente a la información del Dane de una disminución del 0,6% del PIB, el Gobierno ha enfrascado al país en una discusión bizantina sobre si hay o no hay recesión, es decir, si es cierto que ya llevamos dos trimestres consecutivos con caída del PIB, o si sólo es una desaceleración de la economía. Es una mera cuestión semántica y de manejo de imagen que sólo le interesa al Gobierno para lograr un ‘falso positivo’ económico y decir que estamos menos mal que en otros países, donde sí se ha declarado oficialmente la recesión. Pero ese no es el problema.

POR:
junio 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-06-30

Las definiciones del sentido común son casi siempre mejores que las técnicas, y en este caso hay una que me parece muy apropiada, porque es la que utiliza el ciudadano común y corriente: ‘desaceleración económica’ es cuando mi vecino pierde su empleo; ‘recesión’ es cuando yo pierdo mi empleo. El verdadero problema es el empleo. De acuerdo con esta definición hay más de 2.5 millones de familias colombianas en recesión, porque alguno de sus miembros no tienen empleo, y otros 6.2 millones de compatriotas que están en el rebusque, porque no tienen un trabajo adecuado que les dé los ingresos suficientes para llevar una vida digna. En total, son más del 42% de los trabajadores a quienes poco les importa que se declare o no la recesión, porque la están viviendo desde hace mucho tiempo, muchos de ellos aún en las épocas de bonanza. El análisis detallado de las cifras del Dane muestra varios hechos preocupantes para las perspectivas del empleo, que deben ser tenidos en cuenta para cambiar la autocomplacencia del equipo económico y el comité de aplausos de los voceros de algunos gremios que parecen más dedicados a quedar bien con el Gobierno que a velar por los intereses de sus afiliados. Ante todo, hay que mirar el comportamiento de los distintos sectores económicos, porque el trimestre lo salvaron dos que no son grandes generadores de empleo, la minería y el sector financiero, que crecieron 10,6% y 4,7% respectivamente. En el caso de la minería, pesa mucho el caso del ferroníquel que creció 32%, porque la base del año pasado estuvo afectada por la huelga de Cerro Matoso. Por su parte, los elevados márgenes de intermediación de la banca explican los buenos resultados del sector financiero. Excluidos estos dos sectores afortunados, el resto de la economía decreció 2% en el año, la segunda mayor caída de la historia después de la recesión de 1999, sobre todo por el mal desempeño de sectores como industria, comercio, transporte, servicios y agricultura. No es de extrañar pues el aumento del desempleo, ya que estos son precisamente los sectores que más absorben mano de obra. La construcción tuvo un comportamiento mixto, pues la de vivienda cayó 14%, mientras que las obras civiles crecieron 21% por el aumento de la inversión de departamentos y municipios que a principios del año pasado estaba frenada por el cambio de administración. El desempleo retroalimenta la recesión, y así se constata con la reducción del consumo de los hogares –cayó 0,5% en el año-, en particular las compras de alimentos y artículos personales, que no se debe a una repentina preocupación de los colombianos por la obesidad, sino a la pérdida de ingresos causada por el desempleo. Un último dato interesante es la notoria caída de la inversión (-2,2% en el trimestre), lo que demuestra una vez más que las decisiones de inversión de los empresarios no dependen tanto de las gabelas tributarias ni de los buenos resultados de la seguridad, sino de que existan perspectivas de buena demanda por sus productos. Lo mismo sucede con sus decisiones de crear nuevos puestos de trabajo. ''El análisis detallado de las cifras del Dane muestra varios hechos preocupantes para las perspectivas del empleo.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido