REFORMA TRIBUTARIA

La revista The Economist en su edición del primero de julio de 2006 presenta un artículo que resume las conclusiones de algunos estudios sobre la relación entre los impuestos a las empresas, la inversión y los salarios.

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julio 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-31

Según ellos, el aumento de los impuestos a las empresas trae como consecuencia una disminución de la inversión, y por lo tanto, una caída de los salarios, en la medida en que cada vez se destina menos capital por trabajador, lo que finalmente se refleja en una baja de la productividad y en una pérdida de competitividad. En sentido contrario, una disminución de los impuestos a las empresas, tiene un efecto positivo en la inversión y en los salarios. La anterior conclusión es la que está detrás de la reforma tributaria propuesta por el Gobierno y que se está discutiendo actualmente. De acuerdo con interesante resumen presentado por PORTAFOLIO el 24 de julio, con la reforma las empresas se beneficiarían, entre otras cosas, con una reducción de la tarifa del impuesto de renta y con la posibilidad de deducir el 100 por ciento del costo de adquisición de activos fijos productivos en el primer año, y los asalariados se perjudicarían con la eliminación de los beneficios tributarios para las rentas laborales como: los aportes a los fondos de pensiones, los intereses pagados por un crédito de vivienda y los gastos por salud y educación, la disminución del nivel de ingresos, para efectos de la retención en la fuente, y el incremento del IVA para algunos bienes de consumo y servicios. Sin embargo, el soporte teórico mencionado tiene sus limitantes en países como Colombia. En efecto, según Fedesarrollo, existe muy poca evidencia de que los beneficios tributarios a las empresas generen mayor inversión. También es difícil creer que la mayor inversión genera un incremento de los salarios, los cuales, por el contrario, tienden a la baja en términos reales por las altas tasas de desempleo. Lo que puede resultar de este proyecto es que deje de ser neutral como lo sostiene el Gobierno y que los ingresos fiscales disminuyan ampliando el déficit fiscal. Por último, la reforma no garantiza acabar con la evasión fiscal y el correcto manejo de los recursos públicos. Contrariamente a lo que se puede esperar, con esta reforma se están sentado las bases para la reforma tributaria del año entrante, la cual sí promete que va a ser estructural. Alfonso Ortega

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