El regreso a la politiquería

El presidente Uribe subió al poder con dos banderas: 1) La de la seguridad democrática, que globalmente puede considerarse exitosa a pesar de los problemas evidentes como el poder de las Farc, que el número de secuestrados sigue alto y de hechos como Guaitarilla, Jamundi y los falsos positivos, y 2) Combatir la corrupción y la politiquería, que tanto mal le había hecho al país. Y aquí sí el balance es pobre y sorprende especialmente luego de la reelección.

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septiembre 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-09-29

Ahora ha pedido el Presidente apoyo a los parlamentarios para la reelección inmediata de gobernadores y alcaldes y les ha prometido hacer aprobar un artículo para que ellos puedan ser candidatos a esos centros de poder político. Todo eso es clientelismo y prueba que el Presidente ha sido inferior al compromiso adquirido. El reparto a dedo, no de los puestos políticos, que es normal en toda democracia -ministerios, vice-ministerios, jefaturas de departamentos administrativos, presidencias y vicepresidencias de institutos descentralizados- sino de los cargos tipo direcciones generales, divisiones y secciones hasta llegar al último portero y barrendero, es algo que simboliza nuestro atraso político con grave impacto en el desarrollo económico y social del país porque al frente de las tareas administrativas del Estado no están los más meritorios sino los mejor apalancados políticamente. El compadrazgo, con toda la ineficiencia administrativa que genera, se ha impuesto en el país por encima de la meritocracia. Deberíamos tomar conciencia de que el país tiene comprometido su futuro si no se pone en pie para exigir tanto en el sector público como en el sector privado que el mérito se imponga por encima del clientelismo. Poner, con honestidad, compromiso y sinceridad, en marcha las instituciones consagradas en la Constitución del 91 para garantizar la meritocracia a nivel del Estado es una de las tantas revoluciones aplazadas que consagró esa Constitución que a muchos no les gusta, precisamente, por ser anticlientelista. En los Estados Unidos como en Europa el servicio civil al igual que el diplomático está sometido a carrera y su ingreso a él es por méritos. En Colombia todo se rige por el corrupto sistema del Spoil System, expresión que proviene del concepto bárbaro de que “al vencedor pertenecen los despojos”, es decir, todo para los amigos, nada para los ciudadanos con mérito propio y en ese orden valen las palancas de congresistas amigos del Gobierno. Es el feudalismo. Antes se hablaba de propósitos nacionales como la revolución de la calidad en materia de personal al servicio del Estado y de la empresa privada.Si el país hiciera ese experimento, con seguridad sería un mejor país. ¿Ingenuo?

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