La reintegración, un paso hacia la paz

La política de Estado frente a las personas desmovilizadas en Colombia dio un paso enorme en su tratamiento, al pasar de la reinserción a la reintegración.

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septiembre 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-09-28

Lo que podría parecer un simple juego de palabras en realidad es un viraje en el tratamiento de las personas que han decidido salirse de las filas de los grupos alzados en armas, de manera individual o en grupo, para retornar a sus municipios de origen y reencontrarse con sus amigos, sus familias y todas las implicaciones sociales y económicas que esto genera. El viraje está en que el mecanismo de la política de reintegración se trata de manera individual y es a largo plazo, porque no se puede adoptar una sola línea de acción en un grupo tan grande de personas. Esa posibilidad de atención individual que tiene en cuenta las metas particulares, hace que el tratamiento prácticamente sea único, y obedece a la estrategia para evitar que las personas caigan en la repetición de actos violentos. La Alta Consejería para la Reintegración (ACR) ha venido trabajando en tres ejes, primero, definir la política; segundo, diseñar del programa; y tercero, ejecutarlo. Frank Pearl, Alto Consejero para la Reintegración, reveló que en la atención de cada uno de los casos se elaboran perfiles sicológicos para facilitar el tratamiento que recibirá cada uno de los desmovilizados, que entre agosto del 2002 hasta julio del presente año suman 44.865 personas, en su gran mayoría hombres muy jóvenes de bajo nivel educativo. La atención al grupo de desmovilizados, independientemente de involucrarlos a sistemas de salud y educación, también hace un trabajo fuerte para que las comunidades los acepten y no piensen que les van a quitar el espacio y la atención que les brindan las autoridades locales. Teniendo en cuenta que el proceso de reincorporación requiere de mucho tiempo para que las personas se organicen y puedan conocer sus verdaderas vocaciones, la Alta Consejería y el Departamento Nacional de Planeación (DNP) preparan un Documento Conpes para darle vigencia, recursos y permanencia en el largo plazo a esta política, y así ‘blindarla’ de los vaivenes políticos. PRIORIDADES Dos grandes aspectos para el futuro de las personas desmovilizadas captan la mayor atención, el trabajo con las comunidades y la participación del sector privado. El trabajo con las comunidades comprende la vinculación y aceptación del desmovilizado en la comunidad que lo recibe. En el momento se han elegido 66 municipios que cumplen con características muy similares en cuanto al número de personas que recibe, población desplazada, conflictos latentes de seguridad y convivencia, y son territorios que por su valor estratégico sirven en muchos casos de albergue en el proceso de negociación. Allí ya se seleccionaron los operadores para trabajar en las comunidades. Se suscribieron actas de entendimiento con la Gobernación de Bolívar, Alcaldía de Cartagena de Indias. Se elaboraron también las propuestas para el fondo común con la Embajada de España y los Planes Operativos Globales y Operativos Anuales de la Unión Europea. APOYO PRIVADO La participación del sector privado es uno de los aportes más importantes que la sociedad colombiana puede realizar en la tarea de darles nuevas oportunidades a las personas que está en proceso de reintegración. Para canalizar estas acciones se cuenta con: 1. Fondo de Desarrollo Comunitario, que cuenta con recursos de capital privado nacional y extranjero provenientes de donaciones. 2. El Banco de Talento, que promueve la donación de tiempo, talento y conocimiento por parte de empleados y profesionales independientes. 3. El Fondo de Becas, que busca facilitar el acceso de población desmovilizada a programas de educación superior; el sistema cubre el costo de la matrícula y la manutención. 4. El Fondo de Crédito ayuda a los participantes a convertirse en sujetos de crédito por sus capacidades para potenciar su propio medio de generación de ingresos. 5. El Fondo de Desarrollo Comunitario invertirá para mejorar el entorno de negocios y facilitar proyectos de desarrollo comunitario. En cuanto al compromiso de otras entidades que desde ahora han anunciado su deseo de vincularse de manera activa, la ACR trabaja con las Fundaciones Juan Bosco Obrero, Carvajal, Colombia Presente, Manuel Mejía, Corona, Unión Fundacional, Partners of the Ameritas y San Isidro. Del sector público trabaja de la mano con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), el Ministerio de Transporte y el Fondo de Prevención Vial. Hasta el momento las empresas privadas contactadas son Constructora Bolívar, la Quebrada, Casa Luker, Sodimac, Coca Cola Femsa, Federación Nacional de Cafeteros, Ethanol Consortium Board, Meals de Colombia, Urrá, Empresas Públicas de Medellín, Coltabaco, Racafé, Colgalletas y Monarca. PLAN DE SALUD Integralmente con todo el apoyo que se le ha otorgado al grupo de reinsertados, en materia de salud se evalúan los riesgos y potencialidades tanto individual, como de su núcleo familiar. Las actividades programadas consisten en la entrega temporal de la carta de salud para atención en la red hospitalaria pública. El proceso continúa con la afiliación al Régimen Subsidiado de Salud, con Caprecom como única Entidad Promotora de Salud (EPS). Otra de las estrategias en esta materia se refiere a la aplicación de un modelo familiar y preventivo que garantice un servicio de calidad y oportunidad. Además se tiene una estrategia especial para la población discapacitada. También contempla atención en salud visual para quienes están estudiando. 72 Por ciento de los 34.793 desmovilizados que se registran en el país dentro del proceso, tiene acceso a salud. Aquí no hay un sistema de premios: el proceso está basado en el esfuerzo y en el cumplimiento de los compromisos”.

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