Se requiere con urgencia una política pública para las pymes

En la pyme hay un grave problema de inversión de capital, de desarrollo tecnológico y de innovación, generado, en parte, porque en los últimos años el país avanzó mucho en su política comercial pero no en la política industrial.

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febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

Esto se debe, según Juan Alfredo Pinto, presidente nacional de Acopi, a que la última política industrial promulgada en el año 2000 se interrumpió prácticamente tres años después por la fusión de los ministerios de Comercio y de Desarrollo Económico, hecho que fortaleció la política comercial y deprimió la productiva. Para Pinto, están muy bien los tratados de libre comercio con Estados Unidos, con Chile y Centroamérica; las negociaciones con Canadá, las de asociación con la Unión Europea, el Can-Mercosur y los demás que negocia el gobierno colombiano. Pero, para ser acordes con esa agresiva política comercial, “necesitamos desarrollo científico tecnológico, encadenamientos productivos (cadenas y minicadenas), parques y centros de desarrollo tecnológico, una política financiera más profunda, banca de oportunidades, democratización del crédito, servicios de asistencia técnica, reconversión industrial, política de calidad, logística, superación de obstáculos técnicos al comercio y mucho más para hacer competitiva nuestra industria exportable”. Frente a estos hechos, Acopi le ha venido pidiendo al gobierno una política industrial activa, que acompañe el proceso de internacionalización y de acuerdos comerciales, y así se lo planteó al recién posesionado ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata. En desarrollo de esas inquietudes, el gobierno ofreció expedir un documento de política pública para las pymes (Conpes) que solucione o tienda a solucionar los problemas que hoy enfrenta este sector de la economía. Sin embargo, Pinto insiste en que los pequeños y medianos empresarios “necesitan un conpes que no solamente plantee las líneas de acción sino que afore los recursos que se van a comprometer en cada una de ellas”. Dice que el Conpes, en sólo financiación, debería involucrar recursos por un poco más de dos billones de pesos y, en acciones de desarrollo tecnológico, innovación y similares, debería contener unos 500.000 millones de pesos más. “Gracias a que en la Ley Mipyme incluimos una comisión del 7,5 por ciento, las tasas de microcrédito han sido remunerativas y eso ha permitido que el sistema haya crecido en más del 130 por ciento en los últimos años”, asevera Pinto. Al entrar los bancos en este mercado tomaron una posición muy grande y se resintió un poco la posición de algunos intermediarios especializados, unos y otros, han estado pidiendo que se libere la tasa se usura para encontrar tasas de interés que, en opinión de los bancos, sean lo suficientemente altas para cubrir los costos y las expectativas de utilidad. “Acopi siempre ha defendido el concepto de que la tasa de usura no puede eliminarse y así se lo planteamos al presidente de la República, quien en principio lo aceptó. No obstante, el gobierno oyó cantos de sirena y en diciembre liberó la tasa de usura y pasó lo que nosotros dijimos que iba a pasar: inmediatamente se encareció el crédito comercial, el de consumo y otras modalidades de financiamiento”. El Gobierno revisó y modificó la norma y planteó, entonces, un tratamiento de tasa distinto para modalidades de crédito, entre ellas el microcrédito y el crédito de consumo, y una certificación de las tasas por parte de la Superintendencia Financiera. Decisión que se está implementando estos días. “Con una inflación como la que tenemos no veo posible tener una tasa efectiva superior a 32 ó 35 por ciento, a ese nivel es necesario ir para poder permitir que el negocio se escale, crezca y se decante”, asegura el Presidente de Acopi.Crecimiento consecutivo "El sector pyme no ha dejado de progresar, creció el 1,7 en el 2000 y terminamos el 2006 con un crecimiento superior al 4 por ciento. Esto es bueno, pero es muy inferior al de la gran empresa". Juan Alfredo Pinto Saavedra, presidente de Acopi. 1’060.000 Establecimientos urbanos tiene Colombia, de los cuales 700.000 son informales y 260.000 son microempresas formales.El microcrédito Desde la expedición de la Ley Mipyme hubo discusiones muy álgidas sobre cuál debería ser la tasa del microcrédito. Todos reconocemos, dice Pinto, que el microcrédito es una operación que tiene un costo mayor por la administración del crédito, la baja cuantía, las visitas a los beneficiarios y el acompañamiento técnico. No obstante, para manejar una estrategia de profundización financiera y expansión de las microfinanzas, Acopi ha propuesto en varias oportunidades dos grandes líneas de acción: por un lado, reconocer una tasa de interés mayor a la del promedio de financiación y, por otro, incorporar tecnología, especialmente a través del scoring y de todos los modelos de predicción estadística, tanto en cartera como en servicio de la deuda y en análisis del mercado empresarial. Participación de la pyme Según las cuentas del gremio pyme, en Colombia hay cerca de 1’060.000 establecimientos urbanos de los cuales 700.000 son informales, 260.000 microempresas formales, 85.000 pequeñas empresas, 10.000 medianas y 5.000 grandes empresas, de éstas, apenas 500 son factorías o plantas industriales de más de 200 trabajadores. Antes de la crisis económica del 98 la participación de las pymes en el PIB era relevante, pero hoy cuando la mipyme crece en número, su participación en términos de ventas, valor de la producción y valor agregado, ha cedido terreno frente a la gran empresa, lo cual indica que ha estado ocurriendo un proceso de concentración empresarial que no es sano para la democracia, sostiene Acopi; es más, las altas concentraciones en los sectores industrial, comercial y financiero se da porque las grandes empresas están comprando las medianas y pequeñas empresas. En general, a partir del año 2000, gracias a las leyes 590 de promoción a la Mipyme y la 550 de reestructuración económica, se logró contener la crisis e iniciar la recuperación. “Desde entonces hasta hoy el sector pyme no ha dejado de progresar, empezó creciendo el 1,7 en el 2000 y terminamos el 2006 con un crecimiento superior al 4 por ciento. Esto es bueno, pero es muy inferior al de la gran empresa que creció casi el 6 por ciento en el último año”. ¿Por qué no crecemos más? si hemos pasado de 2.500 a prácticamente 7.000 exportadores pyme en los últimos seis años, sencillamente, reconoce Acopi, nuestros empresarios exportan bajas cantidades y entre todos no superan los 1.250 millones de dólares en ventas al exterior.

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