Retraso preocupante

Retraso preocupante

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octubre 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-31

La aparición, hoy, del informe del Foro Económico Mundial (FEM), que contiene el ranking de competitividad mundial para el año, deja en claro que a Colombia no le va bien. En esta ocasión el país ocupó el puesto 69 entre 131 naciones, mientras que el año anterior llegó al 63 entre 122 estados. El descenso se explica por dos razones. La primera, tuvo que ver con el ingreso de nuevos países. Y la segunda, que a pesar del rápido crecimiento vivido, el progreso registrado en esta materia ha sido mucho más lento. Es pertinente anotar que en este índice de competitividad, el 30 por ciento son datos estadísticos, mientras el restante 70 por ciento es opinión recogida en entrevistas a casi dos centenares de empresarios. En el caso de los primeros, estos corresponden a mediciones de hace dos o tres años, por lo cual aún no se recogen las mejoras que sí refleja el índice del informe ‘Haciendo Negocios’ del Banco Mundial. No obstante, las encuestas son muy recientes y dejan en claro el tamaño de los retos por resolver. Así, para nadie debería ser una sorpresa que, según el FEM, el gran lunar del país es la infraestructura (puesto 86), pues Colombia perdió 10 puestos en el último año. El resultado refleja lo dicho en repetidas ocasiones por el sector privado que ha dicho hasta el cansancio que el atraso nacional en carreteras, ferrocarriles y puertos es el principal cuello de botella que encuentra. La demora en el desarrollo de las concesiones y el descalabro que significó el Plan 2500 confirman de nuevo que en este campo hay más promesas que realizaciones, las cuales se enfrentan a la increíble tozudez de un Gobierno que pretende mostrar una realidad que no es. La segunda área de peor calificación fue la eficiencia del mercado de bienes, que también depende de la administración pública. En esta categoría el país está en el puesto 85,11 por debajo del nivel de hace un año, como resultado de la tasa impositiva total, la prevalencia de las barreras comerciales, el arancel ponderado por volumen de comercio, los elevados costos de procedimientos aduaneros y el alto número de pasos requeridos para comenzar un negocio. En esto es claro que Colombia requiere una simplificación tributaria, con tasas más bajas y menos exenciones, tal como lo han recomendado infinidad de expertos. En la parte aduanera, basta mencionar que no ha sido posible que la Dian, antinarcóticos y el Invima coordinen las inspecciones a los contenedores de los exportadores e importadores, generándoles retrasos a los usuarios. También hay que mencionar lo positivo. En la única área donde hubo una mejora promedio de seis puestos fue en salud y educación básica, al pasar del puesto 70 al 64. Fueron importantes, igualmente, los avances puntuales en la tasa de ahorro nacional y el mayor número de usuarios de telefonía celular e Internet. Pero el resultado general ocasiona más preocupación que regocijo. Y aunque diversas áreas del Gobierno han buscado conformar una institucionalidad adecuada que promueva el diálogo entre todas las fuerzas del país para concertar una política nacional de competitividad, la semilla no ha germinado con igual vigor en todas las ramas del sector público. Por su parte, los empresarios han contribuido activamente al proceso con la creación del Consejo Privado de Competitividad, pero es evidente que deberán seguir insistiendo con el tema. A su vez, el próximo cambio de mandatarios departamentales y locales debería servir para impulsar con mayor fuerza un tema que tiene particular validez en las regiones. Dicho lo anterior, hay que insistir en que la única manera de mantener el crecimiento reciente es con una mejora de la productividad y la competitividad. El objetivo no es el ranking por sí mismo, sino generar condiciones para que la iniciativa privada florezca y la economía mejore. Para ello una política nacional de competitividad es indispensable, ojalá antes de finalizar el año, pues allí estarán contenidos retos que, de ser sorteados, garantizarán un mejor futuro para todos. La aparición, hoy, del índice de competitividad mundial, muestra que el país sigue estático en un tema del cual depende el crecimiento económico futuro”.

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