Saint Kitts y Nevis realzan el Caribe

EFE REPORTAJES/. Dos islas, dos mares (el Atlántico y el Caribe) y el persistente contraste entre el paisaje tropical y las playas ennegrecidas por el volcán del Monte Liamuiga dibujan un panorama atónito de la nación soberana más pequeña de las Américas: San Cristóbal y Nevis.

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agosto 29 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-08-29

Una federación de dos islas diminutas en el Caribe oriental, a menos de una hora en avión de San Juan de Puerto Rico, y que también llevan el nombre oficial de St. Kitts and Nevis, de apenas 261 kilómetros cuadrados y con una población de cerca de 42.000 habitantes. Cristóbal Colón bautizó a la isla mayor como San Cristóbal en 1498 y como Nuestra Señora de las Nieves al otro pequeño islote, situadas ambas a apenas tres kilómetros de distancia. Con la llegada de los ingleses en el siglo XVII el nombre oficial se fue transformando hasta el actual St. Kitts y Nevis. Ya en el año 1983, las dos islas lograron la independencia de la corona británica, aunque siguen bajo el paraguas institucional de la Comunidad de Naciones del Reino Unido (Commowealth). Sin apenas huellas españolas en su historia, ingleses y franceses se disputaron violentamente la isla de St. Kitts, marcada por su posición estratégica en el control del Caribe Oriental y por sus ricas tierras volcánicas, ideales para el cultivo de la caña de azúcar. El nombre de la capital, Basseterre, (Tierra Baja), recuerda la influencia francesa en la isla, aunque la presencia inglesa es abrumadora en los edificios de corte victoriano o en el centro neurálgico de la ciudad, Circus Place, una reproducción del Memorial del Reloj Berkeley. Miles de esclavos traídos desde África –e incluso irlandeses- trabajaron duramente en las plantaciones de azúcar, la gran fuente de riqueza de la isla, hasta que los cambios en los mercados internacionales hicieron que ese negocio de explotación fuese ruinoso. La última plantación se cerró en el año 2005 y comenzó entonces un proceso de reconversión y restauración de las plantaciones hasta que se han transformado en una de las joyas turísticas de St. Kitts, en pleno proceso de desarrollo turístico siempre afectado por la situación economía internacional o por la destrucción de los temidos huracanes que azotan cada año el Caribe. Cuando cada isla del Caribe trata de reforzar de manera singular sus propias atracciones turísticas, en un mercado de enorme competencia, St. Kitts saca partido a esas antiguas plantaciones reconvertidas ahora en hoteles de lujo de una belleza singular. La última aportación de St. Kitts a su oferta turística es precisamente las dos antiguas plantaciones de azúcar reconvertidas en hoteles y que guardan todo el sabor de los edificios construidos en el siglo XVIII. Frente al mar con una brisa permanente y a las faldas del volcán Mount Misery (ese era el nombre en época de los ingleses) las dos plantaciones tienen sus dos grandes edificios reconvertidos en habitaciones y pequeñas cabañas de piedra repartidas en unas praderas verdes, inmaculadas. La plantación Rawlings guarda todo el sabor de época de hace dos siglos con la disparidad de una naturaleza, donde el verde contrasta con el azul del mar y de un cielo a menudo escondido por las nubes que atraen la cima del antiguo volcán. La otra plantación, Ottley’s, es todavía más recogida, más íntima, hogareña y al mismo tiempo alejada del tiempo y del mundo. A cerca de 10 kilómetros de la ciudad, la plantación Ottley’s ofrece además el mejor restaurante del país: The Royal Palm, construido sobre las ruinas de la antigua refinería de azúcar. Las dos plantaciones están en la ladera del volcán cubierto casi permanentemente por unas densas y amenazantes nubes. Todo el centro de la isla está cubierto por una selva tropical. Llueve con frecuencia y en todo el paisaje contrasta el verde, el rojo y amarillo de las plantas, las palmeras y las flores con el cielo azul y el mar tranquilo del Caribe. Esa naturaleza tropical es también uno de los mayores encantos de St. Kitts para los turistas que cada semana llegan en los cruceros que recorren el Caribe. El puerto de Basseterre se halla en plena expansión para permitir el atraque de los grandes cruceros para que miles de turistas puedan visitar los parajes tropicales de la isla y algunas fortificaciones británicas que se incluyen en la lista de los atractivos turísticos. '' Llueve con frecuencia y en todo el paisaje contrasta el verde, el rojo y amarillo de las plantas, las palmeras y las flores con el cielo azul. '' La última aportación de St. Kitts a su oferta turística es precisamente las dos anti- guas plantaciones de azúcar reconvertidas en hoteles. ''ngleses y franceses se dispu- taron violentamente la isla de St. Kitts marcada por su posición estratégica en el control del Caribe Oriental. Opciones de cena y hospedaje El nombre oficial del aeropuerto de St Kitts es Bradshaw Robert Llewellyn (RLB), al que se puede llegar por diferentes aerolíneas, tales como American Airlines y Delta. Si prefiere hospedarse en hoteles, estas islas le ofrecen opciones como Birdrock Beach Hotel, Palms Hotel o el Ocean Terrace Inn. Para quienes desean vivir la experiencia de las plantaciones, las alternativas también son varias. Entre ellas está Rawlins Plantation o The Golden Lemon Inn. Y a la hora de cenar algunas recomendaciones son Royal Palm, Jasmines y Marshalls. Visite: www.stkittstourism.kn WILABR

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