La salud de los bogotanos

Los hechos recientes en el sistema de salud de Bogotá son preocupantes. La cuidad desarrolló a partir de 1995 un sistema público de salud sostenible ampliamente reconocido a nivel nacional y mundial por sus logros en materia de cobertura, eficiencia y calidad, el cual hoy se ve amenazado por la improvisación de una administración que no atina con lo que debe hacerse ni con quién hacerlo. La salud de Bogotá se merece algo más que disculpas.

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noviembre 30 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-11-30

Noticias como "El panorama del sector de la salud de Bogotá es desalentador" (sección Bogotá, El Tiempo, 13/06/05) entre otras razones por que "los hospitales públicos que eran hace más de un año modelo económico y de gestión, van hacia un descalabro financiero". Afirma la Personería de Bogotá (sección Bogotá, El Tiempo 3/11/05) que los beneficiarios del programa Salud en su Hogar, "sólo el 20 por ciento, corresponden a (personas) no aseguradas, las demás están en el régimen subsidiado, contributivo y especial". Además, son conocidos los hechos trágicos que rodearon el fallido proceso para actualizar la base de afiliados al Régimen Subsidiado. Todas éstas son señales de que las cosas no andan bien. Es apenas entendible que esto suceda ante la dificultad de manejar acertadamente una entidad cuando se han tenido cinco secretarios de Salud en apenas 22 meses. Vale recordar que durante los 9 años de las administraciones Mockus y Peñalosa, la ciudad tuvo tres secretarios de Salud, que contaron con el respaldo y el reconocimiento de sus alcaldes. En cuanto al programa Salud en su Hogar, de continuar así iría rumbo al fracaso arrastrando consigo a los hospitales públicos. Bogotá no es La Habana ni Caracas, donde programas con la misma filosofía han sido aplicados exitosamente. Nadie discute sus beneficios ni cuestiona estas metodologías. El problema radica en utilizar una buena solución en un lugar, momento y de forma equivocada, que lleva a que 8 de cada 10 personas que el Distrito atiende en este programa con cargo a los recursos de los hospitales públicos, son responsabilidad de entidades aseguradoras que ya recibieron el dinero para hacerlo. El resultado es que los hospitales se van desfinanciando y el Distrito termina pagando dos veces por lo mismo: a las ARS y luego a los hospitales para tapar el déficit que ella misma generó. La solución no es adicionar recursos para cubrir algo que está mal diseñado. De otro lado, no parece ser la forma más adecuada para controlar el supuesto fraude en los contratos con las ARS, citar masivamente a los afiliados al Régimen Subsidiado para verificar su existencia y crear un registro de sus huellas dactilares. Para este propósito el registro dactilar va a servir de muy poco, a menos que se esté pensando confrontarlo cada año que se firman los contratos, haciendo desfilar a más de un millón de bogotanos. Esto se convertiría en una barrera de acceso a los servicios y en un proceso discriminatorio contra los más pobres, que no ejecuta ninguna aseguradora privada por razones de inconveniencia, alto costo y poco beneficio. Existen soluciones más fáciles y eficientes, que parten de la responsabilidad del Gobierno Nacional de garantizar un sistema de identificación confiable a sus ciudadanos. No tendría sentido alguno que cada quien ande inventándose su propio sistema de identificación de personas, por entendibles que sean sus propósitos. Luis G. Morales Ex secretario de Salud de Bogotá

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