La salud de los wayúu en el ciberespacio

A una hora de Riohacha, serpenteando por entre caminos polvorientos y árboles de dividivi, bajo un sol canicular de 30 grados que pareciera desvanecerlo todo, se llega a El Ahumado, una ranchería wayúu en la que las mujeres, los niños y los ancianos conviven con centenares de chivos. Sin embargo, no hay acueducto, ni puesto de salud cercano.

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diciembre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-12-22

Hasta allí, en pleno desierto guajiro, llegó Core Comunicaciones con una antena satelital que permitió el acceso a Internet y el funcionamiento de un teléfono satelital con el que se podía llamar a cualquier parte del mundo. Gracias a estos aparatos, que los curiosos de la ranchería miraban con atención, fue posible que a través del ciberespacio un grupo de médicos entablara una teleconferencia con especialistas de la Universidad Nacional, en Bogotá. Por ejemplo, Juan Manuel Rodríguez, médico general e internista de la Clínica Santa Fe, pudo comunicarse con una oncóloga para tratar una extraña masa que aparecía en el menudo cuerpo de un niño de 6 años. La oncóloga, después de conocer los resultados de una radiografía, descartó que se tratara de un tumor. Es solo una muestra de lo que hizo la brigada de salud de la Dirección de Responsabilidad Social de El Tiempo junto con el programa Alas para la gente, la Fuerza Aérea y el Ministerio de Protección Social y la distribuidora de medicamentos Signos de Vida, entre otras entidades. Pero el alma de esta iniciativa la componen gente como Juan Manuel, Alejandro, Fernando, Ernesto... médicos especialistas en distintas disciplinas que donan su tiempo, su experiencia, su tranquilidad personal y su privacidad familiar para llegar hasta estas apartadas regiones y dar lo mejor de sí para el alivio de comunidades como la wayúu, que parecieran detenidas en el tiempo. LA JORNADA Un grupo de ellos, llegó hasta este rincón de La Guajira. No hubo tiempo de descansar, apenas para comer algo y entregarse por completo a las necesidades de decenas de mujeres que los esperaban con sus mantas de mil colores y sus hijos, que corrían descalzos por las rancherías El Ahumado y La Cachaca 1. El equipo de especialistas entró con una antena de telecomunicaciones, unidades móviles de odontología, cajas cargadas de lentes con todas las fórmulas y hasta bolsas llenas de espéculos. No hay tiempo para protocolos, aunque previamente ‘Alas para la gente’ ha adelantado toda una logística que permite el desarrollo de la brigada sin contratiempos, pues muchos médicos deben retornar a sus turnos de trabajo. Así es que la prioridad es atender el mayor número de pacientes. Uno de ellos es Óscar Andrés Pushaina, un niño wayúu de 4 años, piel morena y pelo lacio que le cae sobre los ojos. El pequeño no se deja cargar de Marcela, su hermanita, y llora apoyado en una silla de la improvisada sala de espera, bajo de una carpa. Marcela, desesperada, también empieza a llorar hasta que aparece el doctor Juan Felipe Valdes, también interno de pediatría de la clínica Santa fe, y lo atiende. “Tiene dolor de estómago”, le cuenta Marcela en wayuunaiki, su lengua natal, a la trabajadora del hospital Nuestra Señora de los Remedios, de Riohacha, que hace las veces de traductora. Los dos pequeños salen con una fórmula médica y pasan al cubículo improvisado del odontólogo porque el médico internista verá las caries. De allí, salen a ver a la dermatóloga porque Óscar no deja de rascarse unas líneas cafés en el pecho. Óscar, a pesar de su tierna edad, resume en buena medida los graves problemas de salud de las comunidades wayúu.- LOS PROBLEMAS DE SALUD MÁS COMUNES EN LA COMUNIDAD El médico Alejandro Jaramillo afirma que lo que más atendió en dos días de trabajo fueron diarreas, problemas respiratorios y escabiosis. “Le dije a una señora que para sacar el parásito que producía esta enfermedad tenía que asolear el colchón y ella me corrigió: ‘el colchón no, el chinchorro”, cuenta Jaramillo. Así mismo, el odontólogo Fernando Niño dice que el factor común en sus diagnósticos fueron las caries. “Tienen mucha placa bacteriana y esto demuestra que la higiene dental es nula. Estos niños, a los 16 años, ya necesitarán prótesis”. El optómetra Ernesto Ortega, por su parte, dijo que lo que más atendió fueron cataratas y terigios. La brigada de salud que promueve desde hace un lustro ‘Alas para la gente’, tuvo otra particularidad: los desarrolladores del sistema ‘GaleNUx’. Ellos fueron parte fundamental de la logística de la jornada, pues recibían a los pacientes y los asignaban a los profesionales disponibles.

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