San Andrés y el ‘eje chavista’

El próximo 5 de noviembre Nicaragua elegirá al sucesor del actual presidente Enrique Bolaños, sumándose a la excepcional lista de 10 elecciones presidenciales programadas en América Latina para este año. Este acontecimiento tiene una especial significación para Colombia en el contexto del diferendo limítrofe surgido a partir de la demanda que hizo Nicaragua el 6 de diciembre del 2001 ante la Corte Internacional de Justicia, alegando la propiedad de las islas de San Andrés y Providencia y de los cayos de Roncador, Serrana, Quitasueño, Bajo Nuevo y Serranilla.

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octubre 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-10-30

Si los procesos electorales de Perú y Ecuador han tenido gran importancia para nuestro país, especialmente por la sombra de Hugo Chávez detrás de los candidatos Humala y Correa, el de Nicaragua presenta características únicas pues está en juego parte del territorio colombiano, y dependiendo de quién triunfe en las elecciones, el manejo del diferendo limítrofe podría tomar rumbos distintos. Las encuestas dan como ganador al candidato Daniel Ortega, quien por cuarta vez intentará volver al poder que ya ejerció por más de una década como líder del partido Sandinista, al que accedió por vías de hecho y el cual no ha podido recuperar a través de un proceso democrático. Si las encuestas aciertan (Ortega puntea con un 32.5 por ciento frente a su inmediato competidor Eduardo Montealegre -más cercano a Washington- con un 21 por ciento), cabe preguntar cuál será su posición frente al diferendo limítrofe, considerando que fue Ortega quien en 1980 impulsó la ‘Declaración sobre las Islas de San Andrés, Providencia y Territorios Circundantes’, en la cual la entonces ‘Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional’ declaró la nulidad e invalidez del Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra, suscrito entre Colombia y Nicaragua el 24 de marzo de 1928 y ratificado el 6 de marzo de 1930. El regreso de Ortega al poder tendría hoy implicaciones mayores a las del contexto de los años 80, pues lo que comenzó como una declaración unilateral sin trascendencia jurídica internacional, hecha por un régimen revolucionario, hoy es un litigio ante una corte internacional alentado y promovido por el gobierno democrático actual. Para nadie es un secreto el respaldo de Chávez a Ortega, respaldo que en el evento de triunfar este último se reflejaría en el fortalecimiento del ‘eje chavista’, el cual, además de contar con una fuerte presencia en Cuba, podría ampliar su ‘jurisdicción’ a nuestra contraparte en el litigio y peor aún, a nuestras hermosas islas del caribe colombiano. ¿Estaremos listos para enfrentar a un Ortega engrandecido por un triunfo en las urnas y fortalecido por los petrodólares chavistas, y tal vez dispuesto a jugársela toda en un diferendo que le generaría gran rentabilidad política interna y aseguraría el favor de Chávez en su afán por lograr un ‘desbalance’ frente al poder de Washington en la región? Mientras tanto, poco sabemos los colombianos sobre las posibilidades de triunfo en el litigio. ¿Qué nos puede contar nuestra Cancillería? * Decano, Pólitica, U. Sergio Arboleda El regreso de Ortega al poder tendría hoy implicaciones mayores a las del contexto de los años 80”.

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