Santos es Santos y Uribe ya pasó

Muchos criticaron mi supuesta incoherencia política al acompañar al candidato Juan Manuel Santos a la Presidencia desde la segunda vuelta, cuando nos lo permitió el Partido Liberal, porque he sido uno de los más fuertes opositores del gobierno Uribe, y lo seguiré siendo, pero acompañando al nuevo Presidente, con quien nos une no sólo una vecindad en Anapoima, sino una amistad de más de 30 años.

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julio 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-07-30

Fueron mi padre Julio César Sánchez y el ex presidente López, quienes lo lanzaron a la política y siempre lo acompañé como jefe de debate y coequipero en sus distintas aspiraciones: designado en el gobierno Gaviria y precandidato presidencial. Aunque en los últimos años estuvimos en orillas distintas, fuimos respetuosos de las diferencias y llegamos a pactos en lo legislativo para bien de Colombia. Él sabe que lo apoyaré en lo bueno que proponga, pero en lo que no comparta seré fuerte contradictor. Los que no lo conocen podrían esperar que fuera un títere del actual Mandatario permitiendo que gobernara en cuerpo ajeno, pero Juan Manuel tiene agenda propia, es hombre de palabra que defenderá los aciertos del legado de Uribe, pero nunca se prestará para tapar y perpetuar los desaciertos y el dolor que deja este Gobierno. Sus recientes nombramientos nos permiten ver la diferencia con el gabinete saliente. Ya no son viceministros, mandaderos y sumisos, ahora quienes ocuparán el pedestal más alto del sector tienen identidad propia con óptimas calidades personales, profesionales y éticas, sin importar que no fueran del aprecio ni tuvieran el beneplácito de su antecesor, con lo que marca distancia e independencia. Santos tiene claro que un excelente equipo es fundamental para cumplir los objetivos del buen gobierno, y sabe que para lograrlo es necesario desaparecer el Estado mesiánico, basado en asistencialismo, prometiendo de paso acabar con el espectáculo grotesco de los sábados felices. Nombramientos como el de la canciller María Ángela Holguín, aseguran que en corto plazo recuperaremos los lazos comerciales con nuestros vecinos y mejoraremos las relaciones con el mundo. Esta mujer de manera contundente le renunció al presidente Uribe, cuando le quisieron imponer un clientelismo desbordado y una diplomacia mediática. Otro acierto es el de Juan Camilo Restrepo en la cartera de Agricultura, digno opositor del actual Mandatario, quien con la altura conceptual de sus opiniones soportó los improperios y persecución del Ejecutivo. Aquí, nuevamente Juan Manuel muestra que prima el beneficio general sobre los intereses particulares. El nuevo Ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverri, es otra excelente elección, que tampoco es santo de la devoción del actual Presidente, por su cercanía con el ex presidente Pastrana, y porque lo culpa de la crisis económica que soportó su gobierno. Estos nombramientos tienen descompuesto al presidente Uribe, que esperaba ser el oráculo del nuevo Gobierno. En relación con el candente tema de las relaciones del Ejecutivo con las Cortes, Santos no dudó en reunirse con ellas, pedirles colaboración, prudencia y tolerancia, pero ante todo, garantizándoles el respeto a su autonomía, siendo el primero en acatar las decisiones judiciales para restablecer el equilibrio de pesos y contrapesos. Para bien de Colombia, el nuevo Presidente cuenta con tradición y mundo. Hoy somos testigos de las primeras muestras, de muchas que vienen, de que Santos es Santos y Uribe ya empieza a ser historia. P.D. No olvidemos que de acuerdo con la Constitución Política el Presidente de la República es el Jefe del Estado, y por ende de las Fuerzas Militares. Así las cosas el Ministro de Defensa y los Generales cumplen sus órdenes, por lo tanto es el Mandatario de turno quien deberá responder por los resultados buenos y malos. sanchezca42@hotmail.comhelgon

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