El sector textil indio sufre el coletazo de la crisis global

Caída de la demanda en EE.UU. y Europa causa despidos y cierres en las plantas del país

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diciembre 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-12-26

La mitad de las máquinas de hilandería en la planta de V.

Kalyanaraman está detenida, y una tercera parte de sus trabajadores se ha ido. El efecto dominó de la recesión en Occidente ha llegado al suroriente de India, mermando las exportaciones textiles y eliminando cientos de miles de puestos de trabajo.

Las fábricas de textiles ¿incluidos los talleres de confecciones¿ están entre las primeras empresas manufactureras en sufrir la reducción de pedidos de minoristas estadounidenses y europeos debido a la caída del gasto de los consumidores.

Este sector es el segundo generador de empleo en India, después de la agricultura, con 35 millones de trabajadores. Pero este año, las empresas han eliminado 700.000 puestos de trabajo y por lo menos otros 1,2 millones correrán la misma suerte para marzo, según el Ministerio de Textiles.

El sector textil es crucial para la economía del país, contribuyendo con el 4% del Producto Interno Bruto del año que terminó el 31 de marzo y representando el 13,5% de las exportaciones indias.

Esta industria es particularmente importante en el sureño estado de Tamil Nadu, que está sufriendo significativamente por la desaceleración. En la empresa de Kalyanaraman, Chandra Textiles, la fuerza laboral de 300 empleados (principalmente mujeres inmigrantes de las zonas rurales) ha sido reducida en un 30% y se esperan más recortes a medida que se contrae la demanda de EE.UU. Kalyanaraman también ha tenido que suspender la construcción de una nueva hilandería.

Hasta ahora, la mayor parte de la pérdida de puestos de trabajo tiene qué ver con los trabajadores menos calificados y peor remunerados de hilanderías, tintorerías y talleres de costura y bordado. Los empleados en ese tipo de operaciones ganan unos US$2 al día. No es raro ver niños trabajando, así sea ilegal.

Algunas empresas financieras y de tecnología también han comenzado a despedir personal. American Express desvinculó a 100 de sus empleados en India, mientras que Goldman Sachs Group espera despedir a 200 personas de sus oficinas de Bangalore y Mumbai. El fabricante de teléfonos Motorola dijo que los trabajadores indios serán unos de los afectados por la reducción global de 3.000 empleos.

Pero ningún sector ha sido tan golpeado como el textil. La caída de la demanda de todos sus productos comenzó a finales del año pasado, según directivos de las empresas. Cuando en EE.UU. estalló la burbuja de la vivienda, mermó la demanda de artículos como alfombras y mantas, y luego se extendió a prendas de vestir y otros productos.

Entre tanto, los males de la industria se han agravado con los crónicos problemas de infraestructura de India. Tamil Nadu, el estado que alberga a una cuarta parte de la producción textil del país, limitó el mes pasado el consumo de energía al 50% de los niveles normales para poder hacer frente a una grave escasez. Empresas de textiles necesitan funcionar las 24 horas del día para poder ser rentables.

"La industria textil está siendo golpeada por todos los lados", dice K.A. Srinivasan, presidente de la Asociación de Tejedoras del Sur de India. Srinivasan advierte que "el efecto total aún está por verse".

Esto es evidente en la pequeña ciudad de Tirupur, a 60 kilómetros de Coimbatore, que hasta hace poco era un fl oreciente centro de prendas de vestir, con casi 3.500 fabricantes. Se le conoce como "el pequeño Japón", por su dependencia de las exportaciones. La mitad de las prendas se envía a EE.UU.

Actualmente, los camiones de algodón se ven medio vacíos y los trabajadores que han perdido sus empleos o tienen menos turnos se sientan de brazos cruzados en las afueras de las plantas.

Las exportaciones de Tirupur, que crecieron al 15% anual y alcanzaron un máximo de US$2.200 millones el año terminado el 31 de marzo, se exponen a una disminución del 20%, dice A. Sakthivel, presidente de la Asociación de Exportadores de Tirupur. "Sea el salón de té, las grandes tiendas o los teatros, Tirupur vive de las exportaciones", asegura. La desaceleración "nos afecta de arriba a abajo", agrega.

Raja Shanmugam, dueño de una fábrica de camisetas para la marca alemana Tom Tailor, dice que ha registrado una caída del 20% de los pedidos desde septiembre. El año pasado, su empresa de 800 personas, Warsaw International, registró ventas por US$8 millones. Este año no espera más de US$5,5 millones.

"Ahora no puedo planificar a futuro", dice Shanmugam. El empresario cita la imprevisible demanda externa y los volátiles tipos de cambio como sus principales preocupaciones.

La industria ha estado haciendo lobby en el alto gobierno en busca de ayuda. En noviembre, una delegación de la Asociación de Exportadores de Tirupur viajó a Nueva Delhi para pedirle al gobierno central que restablezca una exención fiscal para las exportaciones, reduzca las tasas de préstamo de los bancos estatales y extienda una moratoria de dos años a los pagos de préstamos a los exportadores de prendas de vestir. El gobierno ha indicado que tratará de ayudar, pero no ha revelado ninguna medida concreta.

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