Por más seguro que esté, su decisión puede ser un autoengaño

Tomar decisiones es una de las cosas más difíciles en la vida de muchos, así sea el simple detalle de qué ponerse hoy. Científicos estadounidenses y suecos se pusieron a la tarea de estudiar este proceso en las personas y notaron mucha inconsistencia en nuestras decisiones y lo fácil que es manipular al ser humano.

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octubre 29 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-10-29

En el estudio publicado recientemente por la revista Science los científicos de la Universidad de Lund, en Suecia, y de la Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, enseñaron a 120 voluntarios las fotos del rostro de un par de chicas. Debían elegir la imagen que consideraban más atractiva. Inmediatamente después debían dar explicaciones sobre su decisión.A través de un rápido truco de cartas, los investigadores intercambiaban las imágenes. “De esta forma, el resultado de la decisión se convertía en lo opuesto a lo elegido”, comentan los autores.La reacción de los voluntarios sorprendió a los científicos. A pesar de no ser la chica elegida, los participantes explicaban las supuestas razones por las que preferían ese rostro. Sólo la quinta parte de los engaños fueron localizados y menos del 10 por ciento de forma inmediata.Hasta ahora, no se había mostrado de forma tan evidente la labilidad de las decisiones humanas. No es que los humanos seamos conformistas, parece que es más efecto del descuido, de la falta de detalle, el tomar decisiones. “En general, cuando tomamos una decisión creemos que previamente hemos considerado todos los aspectos de la cuestión, pero nuestro experimento indica que no es así”, aseguran. De hecho, “las teorías sobre la toma de decisiones aseguran que los humanos sabríamos distinguir perfectamente cuál fue la elección original, pero los resultados de la investigación nos dicen que no es necesariamente así”, comentan en el estudio.“Este tipo de experimentos nos permiten indagar en detalle sobre cómo las personas cambian de opción, cómo se forman sus preferencias y comprender la diferencia que existe entre los procesos a la hora de dar una respuesta real y una confabulatoria”, concluyen.Incluso, es fácil que nos dejemos influencias, aunque tengamos la razón.

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