Los sellos de calidad ofrecen más confianza a los consumidores

Aunque todos los productos deben cumplir con una reglamentación establecida por las respectivas autoridades de control, tanto para su producción como para su comercialización, y esto se refleja en la licencia que le expiden para poder salir al mercado, también hay normas extras que garantizan aún más la calidad del producto.

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septiembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-09-29

“La reglamentación técnica es obligatoria, las normas técnicas son de carácter voluntario”, dice Fabio Cadena, del departamento de certificaciones del Icontec. Cuando un producto lleva un sello de calidad de esta entidad, está indicando que cumple con todas las normas de seguridad (en su uso), calidad (en sus materiales) y desempeño (cumple con el uso previsto), incluso ambientales, y solo se puede usar en el empaque una vez certificado por el Icontec. “Los reglamentos se refieren más a la seguridad que ofrecen los productos, a que no atentan contra la vida y la salud de las personas, o que la protegen. En cambio, las Normas Icontec están más referidas al desempeño y calidad del producto”, agrega Cadena. La idea es que el Icontec certifica que una estufa, una nevera o cualquier otro aparato u objeto funciona adecuadamente . Tener un sello de norma de calidad trae beneficios internos y externos a las empresas. Internos, porque se busca ser más eficiente en la producción, y externos porque le dan más confianza a los consumidores y eso se puede ver reflejado en fidelidad. Otra cosa es el Sello Iso 9000, que no se refiere a los productos, sino a que los sistemas de gestión cumplen con lo establecido a estas normas que son de carácter internacional. “Este se puede usar más en las publicaciones de la empresa que en sus productos”, aclara Cadena. CUESTIÓN DE SALUD Para el caso de medicamentos y alimentos, según el Invima, el encargado de la inspección, vigilancia y control de estos productos, es importante que el consumidor se fije que la etiqueta tenga en cuenta la composición y los miligramos o unidades declarados en el empaque, los cuales deben corresponder con los indicados por el médico. También debe verificar que la letra esté clara, legible, bien impresa y en idioma castellano. No debe tener enmendaduras y en caso de tener sticker, éste no debe contener el lote o la fecha de vencimiento. Desde luego es imprescindible que el producto tenga el registro sanitario expedido por el Invima. En las farmacias no se deben vender medicamentos que tengan sellos de ninguna EPS pública o privada. Así mismo, es importante tener en cuenta que un medicamento que tenga un costo muy inferior al usual puede ser falsificado. En cuanto a los alimentos, aquellos que declaren que su contenido es 100 por ciento natural, no deberán contener aditivos. Y si son producidos orgánicamente, deben llevar un sello que certifique su modo de producción y que es otorgado por entidades especializadas en ello, que revisan que en las fincas no se utilicen herbicidas, que se tenga un buen manejo del agua y otros aspectos para garantizar su naturalidad. MEDICAMENTOS PRECAUCIÓN. Aunque el médico le haya formulado los medicamentos, hay que fijarse en las etiquetas para revisar la información sobre precauciones, contraindicaciones y efectos secundarios que se puedan presentar por su consumo. También es muy importante fijarse en la fecha de vencimiento y en el mismo empaque para asegurarse que no ha sido alterado. “Al consumirlo, si nota alguna reacción, hay que consultar inmediatamente con el médico”, dice la doctora Lina María Llanos. Por eso no hay que automedicarse, pues cada organismo reacciona de diferente manera según sus condiciones. Al mirar las contraindicaciones, si hay alguna que se ajusta a su caso, también hay que consultar con el médico tratante antes de consumirla.

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