Una semana regular

Una semana regular

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octubre 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-31

No fue una buena semana para la economía norteamericana: el precio del petróleo tocó los 94 dólares el barril; Merrill Lynch, un gigante financiero a nivel mundial, echó a su presidente y anunció las mayores pérdidas en su historia a causa de la crisis en el mercado hipotecario, teniendo que eliminar de su balance activos por 8.300 millones de dólares; y las ventas de vivienda nueva se encuentran en su nivel más bajo de la última década. Los mercados en Estados Unidos están nerviosos y se mueven de forma errática. El rumor que AIG, una de las principales aseguradoras del mundo, daría de baja importantes activos relacionados con su cartera hipotecaria (rumores que resultaron ser falsos), hicieron que el Dow Jones perdiera 100 puntos, pérdida que resultó ser temporal ya que las bolsas de valores subieron finalizando la semana 2 por ciento en la expectativa que nuevamente la Reserva Federal va a bajar las tasas de interés. Aunque para parte importante de los expertos las consecuencias de la crisis hipotecaria (subprime) ya fueron asumidas por el mercado y los riesgos de una crisis de mayores dimensiones son cada día menores, para otro grupo de expertos sigue existiendo una seria amenaza relacionada con la cartera hipotecaria de un buen número de entidades financieras a nivel estatal y municipal. El 20 por ciento de los bancos en la Florida reportaron cartera morosa por encima de lo normal. Y hay un límite en el cual la Reserva Federal pueda seguir bajando las tasas de interés para estimular la economía y evitar una recesión. Los países emergentes, también conocidos como los del Tercer Mundo, han aprovechado la crisis actual para criticar abiertamente o burlarse sin piedad de la manifiesta hipocresía de las instituciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, que no se atreven a pedirle a los países desarrollados, especialmente a los Estados Unidos y a Inglaterra, que ejerzan controles mucho más rigurosos y sigan políticas crediticias bastante más ortodoxas para evitar que las torpes y equivocadas prácticas financieras pongan en peligro la economía mundial. Se imagina uno que el susto de un reajuste en sus salarios y en sus prestaciones los debe dejar mudos. Pero lo que es claro es que son las mismas autoridades las que pueden agravar la crisis. Henri Paulson, el secretario del Tesoro norteamericano, les ha advertido a las entidades reguladoras que es inmensamente peligroso -en medio de una crisis- endurecer los requisitos y las condiciones bajo las cuáles los entidades de crédito puedan otorgar préstamos. Lo único que esto lograría es ahondar la crisis. En Colombia, durante la crisis de finales del siglo, el Gobierno le echó gasolina a la hoguera con una serie de políticas de control tan equivocadas como inoportunas. Mauricio Botero Caicedo Empresario El rumor de que AIG daría de baja importantes activos relacionados con su cartera hipotecaria hicieron que el Dow Jones perdiera 100 puntos”.

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