Señores magistrados

En vista de las permanentes y cada vez más críticas quejas emitidas por mi esposa, en el sentido que no ayudo en los quehaceres del hogar los fines de semana y el resto, agravando su condición simultánea de trabajadora y ama de casa, el suscrito se permite aclarar ante la inminente celebración del Día de la Mujer:

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febrero 26 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-02-26

“En el día de hoy –dicen las noticias– los magistrados de la Corte Constitucional definen, cada uno con su voto, si hay referendo reeleccionista o no. Una decisión trascendental no solamente para el presidente Uribe sino, principalmente, para la vida institucional y democrática de Colombia. El asunto, sin embargo, es muy simple. Ya miles de colombianos –quizás millones– leímos por Internet la ponencia del magistrado Sierra Porto. Ponencia en la que concluye, palabras más, palabras menos, que en el trámite de la ley que convoca el referendo para que los ciudadanos decidan sobre una nueva candidatura presidencial de Álvaro Uribe, se violaron casi todos los procedimientos del protocolo parlamentario. Y más: las irregularidades empezaron mucho antes, cuando no se respetaron los topes de la financiación de la campaña de recolección de firmas para respaldar la respectiva iniciativa legislativa y cuando se modificó, en el seno del Congreso, la redacción de la frase que convoca ese referendo. O sea, que uno fue el texto por el cual firmaron millones de ciudadanos para presentar el proyecto de ley y otro el que el Congreso aprobó para convocar el referendo. Increíble. No se necesita ser magistrado de la Corte Constitucional, y ni siquiera abogado, para concluir lo mismo que Sierra Porto: que la ley que convoca el referendo es inconstitucional de principio a fin. Y lo es al margen de cualquier consideración política o de coyuntura. Los magistrados de la Corte Constitucional, cuando se posesionaron juraron defender la Constitución; no juraron defender al Presidente de turno, por muy amigos que sean de él o por mucho que lo admiren. La responsabilidad de los magistrados es clara: analizar y pronunciarse por el trámite de la ley, no por las consecuencias políticas del contenido de la misma. Pronunciarse sobre si en su trámite se respetó el procedimiento legislativo y si su contenido respeta el espíritu de la Constitución; y no sobre si el referendo le conviene o no al país. Esa es la democracia: cada cual a lo suyo. El Presidente a gobernar, el Congreso a legislar y la Corte Constitucional a velar por la defensa de la Constitución. Ahora, si la discusión es de fondo, el tema también está resuelto. Como recordó hace pocos días el ex magistrado Manuel José Cepeda, en el fallo anterior de la misma organización, en el cual se dio vía libre a la reelección de Uribe, se dijo que era por una sola vez. Y que ello era así, porque de otra forma la estructura de pesos y contrapesos de la Constitución, desaparecía. Entonces, ¿qué discuten los magistrados? Lo que tienen que pensar es esto: mirando a los ojos a sus hijos, nietos o alumnos, ¿qué les van a decir respecto de cómo votaron en esta ocasión? ¿Lo hicieron cumpliendo su responsabilidad como defensores máximos de la Constitución o lo hicieron con su corazón, actuando como ciudadanos o aliados de un gobierno? Al final, como todo en la vida, cualquier asunto por muy trascendental que parezca, queda reducido a lo elemental. Y aquí lo fundamental es: los magistrados no serán juzgados por la historia, por sus amigos y adversarios, teniendo en cuenta si ayudaron o no a reelegir por segunda vez a Álvaro Uribe. Serán juzgados única y exclusivamente por si cumplieron o no con sus responsabilidades de magistrados de la Corte Constitucional, esto es, de guardianes supremos de nuestro contrato social, nuestra Constitución Política que nos da paz y estabilidad. '' La responsabilidad de los magistrados es clara: analizar y pronunciarse por el trámite de la ley, no por las consecuencias políticas del contenido de la misma.WILABR

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