Los 'sex shops' en Bogotá venden más de cinco millones de dólares al año

Se estima que en Bogotá hay unos 40 'sex shops' o tiendas dedicadas a la venta de artículos eróticos, algunas con amplia trayectoria y no pocas con un bajo perfil, pero con un alto número de clientes.

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mayo 31 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-05-31

La industria 'apasionada' de las tiendas especializadas en artículos sexuales puede manejar entre sus pedidos a proveedores cerca de 10.000 dólares por almacén al mes.

Hay que reconocer que no son muchas las que se han registrado ante la Cámara de Comercio de Bogotá y, por el contrario, se ocultan bajo la identidad jurídica de clubes u otros establecimientos menos 'picantes' y llamativos.

Pero, ¿qué ha hecho crecer esta industria? De acuerdo con Nadir Cure, reconocido distribuidor del sector en Bogotá, "el tema del sexo, después de la gordura y la calvicie, hace parte de aquellas necesidades humanas indispensables para la buena cotidianidad".

"Aunque no se podría determinar la verdadera cifra de ventas o el monto que mueve el mercado en Bogotá, sí se puede decir con toda certeza que el sexo es tan buen negocio como la minería o el petróleo".

Y es que las ventas de una 'sex shop' en Bogotá pueden ascender a los 8.000 dólares al mes, unos 16 millones de pesos, según el sondeo realizado por Portafolio.com.co en 10 tiendas del norte y el centro de la ciudad.

De hecho, esta industria depende, en gran parte, de los sitios donde se ubiquen los locales. "El norte, cerca de la zona T o del Parque de la 93, es un muy buen lugar para instalar una tienda erótica.

En estas zonas hay compradores con mayor poder adquisitivo, atraídos por la buena imagen de la tienda", aclara Cure. Por alguna razón en otros sectores de la ciudad -coinciden varios empresarios consultados- existe temor por parte de los clientes al prejuicio.

"El escenario de los 'sex shops' depende de la confianza y la reserva con que se manejen los clientes. Muchos vienen y compran, pero sería un escándalo que se hiciera público", agrega Cure.

En Bogotá, a la altura de grandes ciudades de América Latina, existen cadenas de 'sex shops' como WOX, que ha crecido hasta las siete tiendas distribuidas en el norte y el centro de la capital del país. "En un día normal, las ventas diarias de cada tienda pueden llegar a entre 300.000 y 900.000 pesos. Sin embargo, hay casos de clientes que dejan en una sola compra de varios productos unos 700.000 pesos. Incluso, hemos tenido ventas de un solo cliente por un millón de pesos", afirma Luis Flórez, propietario de WOX.

Así las cosas, una tienda erótica en Bogotá puede llegar a registrar ventas de 20 millones de pesos al mes y más de 240 millones de pesos al año.

Si en efecto hicieran presencia en Bogotá unas 40 tiendas de este segmento, teniendo en cuenta que muchas ocultan su identidad, la industria podría mover ventas cercanas a los 9.600 millones de pesos al año, unos cinco millones de dólares.

"Las cifras pueden variar según el día o la época. Durante los fines de semana, las ventas no bajan de un millón de pesos", comenta Luis Mejía, propietario de Berdache, una reconocida tienda en el norte de la ciudad. "En esta tienda somos un poco más abiertos y vendemos productos para despedidas de solteros o películas caseras eróticas", agrega.

Por otra parte, no tanto desde el punto de vista del vendedor, sino desde el del cliente, el negocio es aún más curioso. Los compradores, en su mayoría con bajo perfil, no dan "tantas vueltas" como aquellos que van a comprar un celular o una prenda de vestir.

Este consumidor es diferente. "En este negocio los clientes van al grano. Tienen claro lo que necesitan. Es por eso que las ventas están aseguradas, pues las personas solo recorren una tienda y no muchos productos", coinciden dos empresarios consultados, que pidieron la reserva de su identidad.

Hay que reconocer que en países como Colombia, el tabú que representa la industria de artículos o juguetes sexuales sigue siendo un común denominador.

Sin embargo, la lucha de los 'sex shops' ha sido por concientizar a las personas de la normalidad del negocio. De hecho, el número de compradores que ingresan a estas tiendas solo 'por curiosidad' es cada vez mayor.

"El tabú es algo con lo que se convive, pero que se ha ido perdiendo. Hoy en día es común atender parejas que buscan productos para incrementar su felicidad. Otro elemento es que el machismo se ha reducido y el hombre ahora está más abierto a complacer a su esposa o amante de una manera diferente y disfrutan haciendo este tipo de compras", agrega Mejía.

Un negocio con historia

La industria de artículos eróticos en Bogotá se inició con pequeñas tiendas en el centro de Bogotá, sobre la localidad de Chapinero.

Cuando llegaron los primeros establecimientos, el sector estaba completamente estigmatizado. "Eran sitios clandestinos, visitados por pocos sin generar mayor impacto comercial. Pero, hoy en día  los propietarios entendieron que tienen que buscar publicidad y ofrecer otro tipo de servicios, como los domicilios, para mejorar sus ventas", reconoce Flórez.

"Empezamos invirtiendo poco y ahora nos gastamos más de dos millones de pesos en publicidad mensual. Somos la única tienda con pauta en televisión", concluye el propietario de WOX.

Queda claro que la industria de los 'sex shops' viene creciendo. Ya es común encontrar una tienda de estas, con esa 'chispa palpitable', y con menos luces moradas que antes, en los centros comerciales de la ciudad.

Con productos de cuero y una línea 'África' en sus productos que depende del tamaño de cada cosa, la industria que se convirtió en un sector que no pocos conocen y al que muchos quisieran acceder: es toda una industria con números en verde y lucrativos resultados para creativos empresarios bogotanos.

Algunos 'sex shops', en pesos

INVERSIÓN

COSTO AL MES

COSTO AL AÑO

Publicidad

$2'000.000

$12'000.000

Manutención

$5'000.000

$60'000.000

Ventas al mes

$10'000.000

$120'000.000

Pedidos cada 3 meses

$20'000.000

$80'000.000

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