El sonado caso de Jamundí y el protagonismo del Fiscal General

El Fiscal General de la Nación, a pocos días de ocurrido el lamentable hecho en el que murieron policías pertenecientes a una unidad de lucha contra el narcotráfico en Jamundí, Valle del Cauca, expresó a los medios de comunicación sus conclusiones sobre lo ocurrido dicha tarde, indicando de manera vehemente que no se trataba de un error militar sino de un ‘acierto criminal’.

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diciembre 21 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-21

Por lo categórico de sus expresiones, el país tenía condenados a los 15 militares que aquella tarde se encontraban en el lugar, incluido un oficial de alto rango. Con todo, una vez iniciado el juicio y en atención a lo que ha trascendido sobre el mismo, la certeza inicial del ente acusador infundida a la opinión a través de su representante, ya no es la misma. Como era de esperarse, la Fiscalía se ha aplicado con responsabilidad a acreditar ante el Juez la hipótesis que tiene sobre el caso, consecuentemente con lo manifestado desde el principio por su cabeza visible.Sin embargo, a medida que pasan los días se empiezan a conocer detalles que hacen compleja la interpretación de los hechos y motivan la pregunta sobre si habría sido mas recomendable que el Fiscal hubiese moderado su lenguaje, sin perjuicio de que persistiera en el ejercicio de su misión. Es por lo menos inquietante y muy preocupante que funcionarios de policía judicial adelanten misiones especiales sin orden escrita de un superior y, en todo caso, sin orden de un fiscal o juez de la república, y peor que luego de sucedidos los hechos se falsifiquen documentos para dar apariencia de legalidad a la misión. Con la entrada en vigencia del sistema penal acusatorio, la Fiscalía tiene un rol bastante definido en el curso de este tipo de procesos; su función no es otra que la de investigar y acusar, esto es, señalar ante los jueces a quienes considera responsables de un delito y a ello dirige toda su capacidad investigativa, a diferencia de lo que ocurre con el sistema anterior, parcialmente vigente, en el que debe investigar tanto lo favorable como lo desfavorable. Al margen, tan decidido papel dentro del proceso exige una actitud más sobria ante la opinión, pues aún hoy, por expresa disposición constitucional, la Fiscalía es una autoridad judicial y, en consecuencia, se espera de ella un proceder prudente y ponderado de sus funciones, lo que no ha ocurrido cuando se anticipan juicios de responsabilidad penal en los medios de comunicación, en investigaciones tan sensibles y delicadas como la de los falsos positivos y Jamundí. Sólo los jueces están llamados a declarar la responsabilidad penal; la Fiscalía, que es sólo una de las partes en el proceso, se debe concentrar en investigar y probar en los estrados judiciales, sin anticipar victoria en los micrófonos. Una lección sobre el correcto ejercicio de la función judicial, es la que ha dado hasta el momento la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en el proceso sobre la parapolítica. Los buenos resultados de la función judicial no se pueden medir por el protagonismo público de los funcionarios que la ejercen."Sólo los jueces están llamados a declarar la responsabilidad penal”

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