Cuando la sospecha de infidelidad se vuelve obsesión

Redacción Salud Permitir que ciertas situaciones se salgan de control como sospechar del más mínimo detalle, desconfiar de todo y de todos, volverse controlador y hasta agresivo es la reacción típica de los enfermos de celos, o también llamados celotípicos.

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noviembre 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-11-28

Estas personas carecen de la capacidad de aceptar explicaciones contrarias a la idea persistente de que su pareja los está engañando. De acuerdo con el psiquiatra Rodrigo Córdoba, profesor de salud mental de la Universidad del Rosario, los llamados celotípicos hacen una interpretación subjetiva de su relación afectiva y creen ciegamente que alguien más interfiere en ella. Con el tiempo esta idea se vuelve tan obsesiva que engloba toda la psicología de la persona. En otras palabras, relaciona cada cosa que ocurre en su vida, desde resultar metido en un atasco vehicular hasta tener un mal día en el trabajo, con la supuesta infidelidad de su pareja. En el afán por confirmar sus sospechas, el celotípico, para quien no valen razones, no sólo acosa y confronta a su pareja permanentemente, sino que llega al extremo de invadir su intimidad (revisan y escrutan sus cosas personales y actividades cotidianas) y coartar su libertad. El celotípico tiende, explica Córdoba, a analizar los comentarios, los gestos y las actitudes del otro Es el caso de María Helena, quien asegura que descubrió que es ‘celosa extrema’ cuando la relación con su ex novio la llevó a vivir un verdadero infierno. “Me encontré varios mensajes en el correo de una ex novia, que indicaban que se habían visto. Lo confronté, y él me dijo que ahí no hubo nada, que habían sido citas de amigos, pero yo no le creí, no pude. No sé en qué momento eso se me convirtió en una obsesión: si lo llamaban, si salía, si se demoraba en llegar, si no me contestaba el celular. Todo para mí se convirtió en un indicio de que me estaba engañando con ella o con otra”. ¿Cuestión de inseguridad? Toda persona, en algún momento ha experimen- tado sentimientos de celos. Para el especialista, esto deja de ser normal cuando la idea que motiva esas sensaciones no es real y se vuelve persis- tente. La incidencia de celos enfermizos está vinculada con la insegu- ridad y la inmadurez de la personalidad: el celotípico tiene un temor paranoico a no valer lo suficiente. Es inevitable que se sien- ta mal cuando ve o imagi- na a su pareja con otras personas. No puede evitar la comparación constante con otros, lo que exacerba sentimientos de minusvalía, así como la necesidad de que la otra persona tenga con ella demostraciones de afecto permanentes. '' Las personas celosas relacionan cada cosa que ocurre en su vida, desde resultar metido en un atasco vehicular hasta tener un mal día en el trabajo, con la supuesta infidelidad de su pareja”. RODRIGO CÓRDOBA, PROFESOR DE SALUD MENTAL DE LA UNIVERSIDAD DEL ROSARIO.¿Cómo sé que estoy enfermo de celos? Hasta cierto punto la celotipia puede manejarse con psicoterapia y, en ocasiones, con medicamentos. El primer paso, sin embargo, es reconocer que existe el problema, lo cual no ocurre tan fácilmente. El pronóstico es poco alentador cuando se trata de celotipias delirantes, es decir cuando estas personas rara vez pueden convivir sentimentalmente con otras. A pesar de los trastornos sociales y familiares que las conductas celotípicas pueden generar, no hay estudios o datos epidemiológicos que establezcan la real incidencia de esta enfermedad en la población mundial. Una excepción es Perú. El Ministerio de Salud de ese país cuenta con una investigación sobre el tema. Sus resultados causaron asombro en su momento: los celos excesivos –cuyos escándalos y desenlaces fatales son registrados con frecuencia por la prensa de ese país– afectan a entre el 40 y el 50 por ciento de las parejas peruanas. El estudio reveló que por cada siete varones celosos en exceso, existen tres mujeres con “conducta celotípica”. Los expertos aseguran que la celotipia se presenta en la persona como un delirio, es decir, una psicopatología que tiene como eje la idea falsa de que un amigo o su pareja la traiciona o le es infiel, sin ningún argumento lógico o prueba que lo demuestre. En el afectado los celos son tan intensos que se convierten en el epicentro de su vida, de su forma de actuar y de pensar. Los celotípicos suelen discutir con su pareja cuando tratan de comprobar la supuesta infidelidad, de hecho pueden incurrir en acciones como coartar la libertad de la otra persona, seguirla, agredirla o investigar al supuesto amante. Su sintomatología debe durar por lo menos un mes para diagnosticarla como celotipia y, aunque suele ser trastorno crónico, sobre todo en el tipo persecutorio, a menudo se producen oscilaciones en la intensidad de las creencias delirantes. WILABR

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