Tener sueño en el día puede ser una enfermedad

Quedarse dormido durante la jornada laboral puede obedecer, fundamentalmente, a dos causas: un sueño nocturno no reparador o a un problema neurológico.

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octubre 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-10-29

Morirse de sueño mientras es de día constituye un gran problema entre la población mundial, sobre todo adulta y residente en países de Occidente, y suele deberse a desórdenes del ritmo circadiano, o biológico.

Estas personas padecen de Somnolencia Diurna Excesiva. Según el Instituto de Investigaciones del Sueño, con sede en Madrid (España), estos desórdenes se caracterizan por alteraciones persistentes y recurrentes del sueño, dificultad para quedarse dormido en la cama y excesiva somnolencia cuando se está despierto.

Renata Egatz, del departamento de Neurofisiología Clínica del mencionado Instituto, dice que este problema se está incrementando como consecuencia de la crisis económica, los problemas laborales y la ansiedad derivada de las noticias que continuamente alertan sobre este asunto.

El insomnio se produce justamente cuando las horas de sueño programadas o deseadas no son compatibles con los ritmos circadianos de nuestro organismo, agrega el mencionado centro en sus protocolos de tratamiento.

Esto se debe a la falta de sueño reparador, también se caracteriza por la incapacidad o dificultad para mantener el rendimiento psicológico, intelectual y físico, tanto en las actividades laborales como de ocio.

El sueño nocturno no reparador causante de la Somnolencia Diurna Excesiva, también conocida como hipersomnia, puede obedecer a causas mecánicas, como por ejemplo una sobreexcitación provocada por el consumo de sustancias estimulantes, ya sean drogas, fármacos, café, tabaco o alcohol.

Un factor desencadenante también de problemas de descanso nocturno es la apnea, esa dificultad para respirar que causa obstrucciones en la garganta cuando estamos postrados en la cama, lo que provoca una importante reducción del oxígeno en la sangre y constantes despertares inconscientes que impiden el sueño reparador.

Además de producir Somnolencia Diurna Excesiva, la apnea del sueño reduce la calidad de vida, puede causar hipertensión arterial, y enfermedades cardio y cerebrovasculares. No obstante, la apnea tiene una solución relativamente fácil, aunque hay que diagnosticarla en las unidades de sueño, donde se hace una historia clínica del paciente y una exploración de la vía respiratoria superior.

El primer tratamiento consiste en reducir los factores de riesgo más frecuentes, como la obesidad, y los agravantes, como el alcohol, los fármacos sedantes y el tabaco, así como evitar dormir boca arriba.

Riesgo al conducir

Las principales señales de alerta son, según los expertos, la dificultad de enfocar la vista o mantener los ojos abiertos, los problemas para mantener la cabeza erguida, los bostezos repetidos, inquietud e irritabilidad, dificultades para localizar la ruta o aproximarse excesivamente al vehículo que precede. La narcolepsia

Más complejas y peligrosas son la narcolepsia o la hipersomnia idiopática, dos causas de somnolencia de origen neurológico. Según la Sociedad Española de Neurología, las personas afectadas por narcolepsia tardan hasta diez años en ser diagnosticadas y, mientras tanto, sufren el estigma social de parecer 'perezosos' ante la necesidad de dormir demasiado. Esta enfermedad neurológica crónica, que afecta a una de cada 2.000 personas, se caracteriza por una desorganización del ciclo vigilia-sueño, y su síntoma más incapacitante es la somnolencia excesiva diurna.

La narcolepsia provoca un acceso de sueño irresistible a quien la padece, lo cual le lleva a dormirse en situaciones impensables: estando de pie, durante una conversación, mientras come o, lo que es más peligroso, cuando conduce.

La hipersomnia idiopática, que es de origen desconocido, tiene unas características similares a la narcolepsia, pero los afectados por aquella patología no pierden el control muscular ni sufren alucinaciones (cataplejía) como suele ocurrir con los narcolépticos. En cualquier caso, estos dos trastornos neurológicos pueden llegar a ser incapacitantes, con un coste laboral y psicológico elevado.

Degeneración cerebral

Durante la presentación del estudio, Büttner sostuvo que se trata de la primera investigación sistemática que se lleva a cabo en el mundo sobre el tema, basada en el análisis de los cerebros de personas fallecidas por droga.

Los hombres, el 'sexo débil' 

Un estudio, realizado por la fundación alemana Männergesundheit (Salud masculina), presenta a los hombres como el 'sexo débil' en lo que a la salud se refiere puesto que le llevan la delantera a las mujeres en materia de diabetes, gota, obesidad, cáncer de pulmón, infartos cardiacos y otras dolencias.

La culpa, según el estudio, no es necesariamente de los hombres, sino de muchos factores como el hecho de que las medidas preventivas pocas veces los alcanzan y de que los problemas específicamente masculinos no suelen ser suficientemente considerados.

"Los hombres no son unos idiotas en materia de salud como a veces se les presenta. La visión sobre la masculinidad tiene que cambiar, aunque en ello tengan que trabajar en primer lugar los hombres mismos", dijo Mathias Stiehler, uno de los autores del estudio.

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