La suerte está echada

Steve Jobs de Apple rechazó la propuesta como irrealizable por ser “un proyecto científico”. El presidente de Intel Craig Barret lo descalificó como un ‘cachivache’, y Bill Gates de Microsoft se mofó de su batería recargada por manivela. ¿Qué les causaría tanto desprecio a tan distinguidos personajes? Nada menos que un pequeño computador portátil denominado el XO, cuya meta es ‘un portátil por niño’. Las cáusticas observaciones de magnates gringos se llevaron a cabo cuando el profesor de MIT, Nicholas Negroponte, lanzó en el Foro Económico Mundial de Davos la idea de poner en manos de centenares de millones de estudiantes de los países más pobres del mundo un computador portátil cuyo costo esté en el orden de los 100 dólares.

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febrero 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-02-28

Razón no les sobra a los titanes norteamericanos para desacreditar el proyecto de Negroponte, pues resulta que el XO trabaja con el sistema operativo Linux que es gratuito, y utiliza un procesador AMD Geode de 500MHz. El señor Gates es un filántropo ilustre, pero poco le llama la atención que un advenedizo trate de penetrar su cuasimonopolio. Lo mismo puede decirse de Intel. En cuanto a Apple, Jobs aspira que los pocos denarios de los pobres se utilicen exclusivamente en los iPods y iphones. Hasta el momento el éxito del proyecto de Negroponte ha sido espectacular. Varios países, entre ellos China, India y Brasil, han hecho compromisos para adquirir y distribuir en las escuelas 270 millones de unidades. Negroponte estima que más de setecientos millones de estos aparatos pueden ser producidos en los próximos cinco años, lo cuál, por razones más que evidentes, no es una buena noticia ni para Microsoft, ni para Intel, ni para Apple. Por aparte, un empresario de la India, Rajes Jain, está trabajando en otro computador personal, el Novartium PC-Lite, cuyo costo no supera los 70 dólares. Estos dos visionarios, Negroponte y Jain, tienen una meta común que es poner computadores a disposición de centenares de millones de estudiantes en el tercer mundo. A diferencia de Negroponte, el proyecto de Jain tiene ánimo de lucro y su unidad puede usar cualquier sistema operativo. Para Negroponte, el XO no sólo puede llevar a cabo todas las tareas que hace un equipo similar cuyo costo es de 1.000 dólares, sino que tiene tres ventajas adicionales. La primera es que sus baterías se recargan por manivela. La segunda es que múltiples unidades pueden trabajar en conjunto para formar un network inalámbrico, y por último, la pantalla se puede leer a la luz del sol. De tener éxito los proyectos de Negroponte y Jain, que sin duda lo tendrán, ¿qué implica este cambio drástico para los países del tercer mundo? ¿para los fabricantes de hardware como Dell y Lenovo? ¿para desarrolladores de software como Microsoft e Intel? ¿Se convertirá Google en el próximo amo del mundo? Cómo dirían los romanos, alea jacta est… Hasta el momento el éxito del proyecto de Negroponte ha sido espectacular”.

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