Sumas y restas, clave para la tranquilidad

En medio de la turbulencia y confusión de quienes participan del mercado bursátil resulta práctico retornar a lo básico, a lo sencillo, a lo que explica los grandes números de las empresas: las sumas y restas.

POR:
junio 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-06-29

El volátil comportamiento reciente del mercado ha sido ampliamente comentado por analistas de toda índole. Se ha hablado de los efectos perversos generados por la inadecuada forma de comunicación del señor Bernanke, del nerviosismo de los fondos de inversión y su tendencia al denominado fligth to quality saliendo de países emergentes en desbandada, del reinado de los traders con su ambición especulativa del cortísimo plazo y hasta del efecto mariposa que da inicio a grandes catástrofes en el sofisticado planteamiento de la teoría del caos. No obstante, se ha dejado de lado el análisis sobre los elementos que fundamentan el valor de un activo, independientemente de su naturaleza, en el que los agentes evalúan las alternativas de inversión y hacen una medición de los riesgos asociados a ellas. Esto es, que el principio fundamental que explica el valor de cualquier activo, es su capacidad futura de generación de caja. Es ahí donde en medio de la turbulencia resulta útil concentrar la atención para hacer las sumas y restas del valor de las empresas que cotizan en nuestro preadolescente mercado accionario. Pero hablar sólo del criterio de valor en función de la caja que genera la compañía analizada, no resulta suficiente. Es necesario precisar que la caja relevante es aquella que efectivamente se genera para quien posee el activo. En tal sentido, al tratarse de compañías dentro del contexto de una economía de mercado, la determinación del valor de una acción debe tener en cuenta las características de quien la posee, toda vez que la caja a la cual se tiene acceso no es la misma en todos los casos. Para ilustrar esta idea basta con comparar la diferencia que existe entre los siguientes dos tipos de inversionistas que coexisten dentro de una misma empresa; por un lado el inversionista que controla la compañía y por lo tanto tiene la capacidad para decidir sobre situaciones de carácter estratégico y por el otro, inversionistas minoritarios sin verdadera capacidad para influir en la orientación del negocio. En la mayoría de los casos es esta la situación que enfrentan quienes invierten a través del mercado accionario. El inversionista que controla la compañía tiene la discrecionalidad de tomar decisiones y direccionar los excedentes de caja del negocio hacia destinos que en su criterio resulten razonables y en línea de sus intereses. El flotante de caja sobre el cual decide es denominado en la literatura en finanzas como flujo de caja libre. Este corresponde al efectivo neto generado por la compañía en un período de tiempo, descontado el efecto del pago de impuestos, el servicio de deuda, la inversión en activos productivos y los cambios en el capital de trabajo. Se trata de la caja con la que la empresa puede hacer inversiones en otras compañías o proyectos, que amplíen o complementen su actividad económica. Un ejemplo claro de este caso es la evolución del conglomerado empresarial que se desarrolló en el país alrededor de la principal compañía cervecera, en que a partir del flujo de caja libre generado por ésta, sus accionistas controladores establecieron un conglomerado empresarial con presencia en el sector financiero, medios, industria automotriz, aluminio, transporte aéreo, entre otros tantos negocios. Por su parte, la perspectiva de caja para el inversionista minoritario es sustancialmente diferente, por cuanto no tiene acceso a las instancias en las que se establecen las directrices de la compañía. En su caso, el flujo de caja al que tiene acceso es aquel generado a partir del pago efectivo de dividendos, el cual en circunstancias normales, es inferior al flujo de caja libre. En ese terreno que debería focalizarse en este momento el análisis de los expertos en administración de portafolios de acciones. La evaluación del comportamiento histórico del flujo de dividendos, pero por sobre todo, el análisis de sus perspectivas futuras, resulta ser un punto de apoyo que podría servir para llegar a puerto seguro en medio de la tormenta. El entendimiento de qué explica los márgenes de las empresas, su estructura de costos y políticas de precios y de inversión, la tendencia de la demanda a sus productos, así como su estructura de capital, entre otros, debería centrar la atención de estos agentes. Seguramente un poco de análisis estadístico y la identificación de funciones de distribución de probabilidad de las principales variables que afectan el negocio, sin necesidad de entrar en el terreno de econometría, hace la diferencia para lograr una adecuada lectura de los estados financieros de las empresas que cotizan. Vale la pena llamar la atención sobre que en su evaluación no debería dejarse de lado las particularidades tributarias que implica la existencia del articulo 49 del Estatuto Tributario, toda vez que el flujo al que verdaderamente accede el accionista minoritario es aquel que ha considerado la porción no gravada de los dividendos, ya que en Colombia desde hace más de una década se eliminó la doble tributación, o tributa la empresa o lo hace el inversionista. De esta forma, hacer las sumas y restas en la valoración a precios de mercado de las acciones que cotizan en la Bolsa de Valores de Colombia volviendo sobre los elementos más básicos del valor, seguramente dará tranquilidad a quienes tienen una expectativa de rentabilidad razonable y ajena a los deseos especulativos de quienes sin entender el fundamento del valor de lo que compraban, se lanzaron al vacío avivados por el júbilo colectivo.Socio director, Valfinanzas "El principio fundamental que explica el valor de cualquier activo, es su capacidad futura de generación de caja”."El análisis estadístico ayuda a la adecuada lectura de los estados financieros”.

Siga bajando para encontrar más contenido