Talento empresarial: motor de la economía

El talento empresarial es el factor más importante en el crecimiento económico. Es más importante que factores tradicionales como la mano de obra, el capital físico, el capital social y la tecnología, porque el talento empresarial es el catalizador de todos ellos.

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mayo 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-05-31

El talento empresarial es el talento que permite emprender con éxito una o varias de las siguientes actividades: encontrar e introducir nuevos productos o calidades de productos, diseñar y poner en práctica nuevos métodos de producción, descubrir o crear nuevos mercados, y encontrar nuevas fuentes de recursos o materias primas; pero también, aunque no nos guste, el talento empresarial sirve para construir posiciones monopólicas que excluyan a la competencia, y para aprovechar vacíos legales o forzar la ley en beneficio propio. Según William Baumol, una persona con talento empresarial es ingeniosa y creativa encontrando formas de aumentar su propia riqueza, poder o prestigio. En inglés, este individuo que toma riesgos y genera negocios, se conoce como entrepreneur, término prestado del francés (el que emprende o acomete). En español el término podría ser 'emprendedor' o 'empresario'. Así definido, no hay ningún juzgamiento moral o ético con respecto a la función del talento empresarial; de hecho este talento existe en menor o mayor grado en todas las personas, de manera que es tarea de la sociedad establecer las reglas de juego y un sistema de incentivos que canalicen el talento hacia actividades productivas; en otras palabras, es culpa de la sociedad si el talento se utiliza para cosas malas. INSTINTOS ECONÓMICOS Una sociedad no se conforma con satisfacer las necesidades básicas de las personas, las cuales son limitadas, sino que continuamente está creando nuevas necesidades o deseos en los individuos, cuya satisfacción exige una mayor producción y crecimiento económico. La creación de estos deseos se da a través del contacto social, donde las personas puedan compararse entre ellas, y de la frustrante realidad de reconocer que uno no tiene lo que otros tienen (efecto que el profesor Lauchlin Currie llamaba privación). Son deseos generados por carecer de las cosas que tiene la gente con la cual uno se compara, como el deseo por una casa más grande y mejor ubicada, por el televisor más plano, el celular más cuco, la ropa de moda, una pareja más atractiva (más costosa), un automóvil más moderno, mejores títulos y diplomas, un mejor colegio para los niños, y por un interminable desfile de cosas cuya necesidad surge del contacto social y que son hechas posibles por el avance de la tecnología o la inventiva del mercadeo. Inclusive una persona puede hacer una inversión, aunque no sea rentable, simplemente porque le hace sentir poder o prestigio; por ejemplo, poner un negocio, comprar un local en un sitio caro, o jugar en la bolsa. Los magnates y potentados, aun cuando tienen más plata de la que pueden gastar en lo que les queda de vida, continúan invirtiendo y expandiendo sus empresas en parte para satisfacer deseos sociales. Lo importante es reconocer que la creación de necesidades por la interacción social no tiene fin, y que para satisfacerlas un individuo necesita más ingreso, y que si alcanza ese mayor ingreso, querrá más. Todo esto se traduce en un deseo permanente por un mayor ingreso, el cual, agregado a través de toda la población, es la fuerza que impulsa el crecimiento económico. Obviamente se necesita que la sociedad acepte y promueva la búsqueda y acumulación de la riqueza; esto es, que sea bien visto ser rico y querer ser rico, lo cual no necesariamente sucede en todos los países. Por ejemplo, la fuerza es más efectiva en un neoyorquino que en un monje tibetano. EL EMPRESARIO Una cosa es que los individuos deseen más ingresos y otra cosa es que logren hacer algo al respecto. Un individuo podría intentar, por ejemplo, aumentar su producción, inventar nuevos productos, buscar nuevos mercados, o cualquier otra innovación que aumente sus ganancias. Naturalmente, el individuo puede intentar estas cosas con ilusión pero puede fracasar. Si fracasa, seguramente se contentará con ser parte de la mano de obra, esto es, empleado. Pero si tiene éxito, será empresario. No hay nada malo con ser empleado; ni hay razón para que todos quieran ser empresarios, pues el riesgo es muy alto. Poner en práctica el talento empresarial implica arriesgar recursos y tiempo por una idea incierta. Una innovación exitosa le traerá ganancias al empresario, pero solo temporalmente, porque pronto la competencia y la copia por parte de otros empresarios diluirá sus ganancias, disminuyendo los precios en el mercado o estimulando la aparición de mejores innovaciones. Además de la competencia, la ganancia esperada de los empresarios también se ve afectada por otras variables como los impuestos, los costos de transacción, el funcionamiento del sistema de patentes y franquicias y la estabilidad jurídica. La ganancia, aun si es temporal, debe ser suficiente para recompensar el talento empresarial. No obstante ser los empresarios los que causan el crecimiento económico, a nivel agregado los empleados también se benefician de los mejores productos y menores precios que resultan de la competencia entre los empresarios. La mano invisible de Adam Smith. INCENTIVOS En todas partes hay gente con talento, ingenio y capacidad creativa, pero en unos países la gente se dedica a cosas productivas y en otros no. Esto depende de los incentivos, de dónde la sociedad ponga los premios y castigos. Si es rentable, en términos de remuneración, estatus o prestigio, dedicar el esfuerzo y el talento a actividades productivas, la gente lo hará. Pero si lo que resulta rentable, en términos de remuneración, estatus o prestigio, es dedicarse a la búsqueda del dinero fácil, a reinterpretar o torcer la ley, a comprar jueces, o al usufructo de prebendas políticas o burocráticas, una mayor proporción de la población se dedicará a ello. 'Búsqueda de renta' es el nombre que los economistas le dan a estas conductas. La búsqueda de renta es la apropiación de la riqueza sin usar la violencia y sin ser productivo. Cada país escoge dónde pone los incentivos. En todas partes hay gente con talento, ingenio y capacidad creativa, pero en unos países la gente se dedica a cosas productivas y en otros no. Alvaro Montenegro, profesor U. Javeriana. Una sociedad no se conforma con satisfacer las necesidades básicas de las personas, las cuales son limitadas, sino que continuamente está creando nuevas.

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