Tendencia negativa del crecimiento ha comenzado a frenarse y la economía se recuperará: Minhacienda

En medio del optimismo de la mayoría de los sectores, Óscar Iván Zuluaga prefiere mantener la prudencia.

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octubre 30 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-10-30

Al ministro de Hacienda se le ve ahora más tranquilo que en el primer semestre de este año. La razón, la tendencia negativa del crecimiento ha comenzado a frenarse y todo indica que vienen mejores días para la economía, que en buena parte está bajo su responsabilidad.

¿Qué le dicen los datos recientes de la economía?

Estamos viendo que es posible cumplir el pronóstico de crecimiento de 0,5 por ciento para el 2009. Creo que en la medida en que se afianzan datos externos en esa línea, se fortalece la meta del Gobierno. Eso nos dejaría muy satisfechos y creo que sería un buen desempeño para este año difícil para todo el mundo.

Eso implica crecimiento en estos meses...

Tengo dudas sobre los resultados del tercer trimestre en los ramos de industria y comercio, en donde se esperaba un buen comportamiento. Pero creo que va a haber un comportamiento mucho mejor frente a lo esperado en el último trimestre. Por ejemplo el subsidio de tasa de interés para los compradores de vivienda se está notando en el arranque de nuevos proyectos.

¿Y el 2010?

Seguimos con un objetivo del 2,5 por ciento y no veo razones para pensar otra cosa. No hacemos cuentas alegres, a pesar de que muchos piensan que la economía podría rebotar rápido. Hay que ser prudentes en las condiciones actuales.

¿Pasó el chaparrón con el dólar?

Creo que hubo un exceso de expectativas de revaluación, tal vez finalizando septiembre y a comienzos de octubre. Durante tres semanas Colombia se distanció de todas las monedas, con lo cual el peso se apreció mucho más que en otros sitios. Existió una lectura sobre dimensionada de las necesidades del Gobierno y otras entidades públicas de monetizar recursos. Pero en la medida en que hubo claridad, junto a los anuncios del Emisor, se acabó la especulación.

Lo fiscal sigue siendo motivo de preocupación...

Creo que este tema está controlado tanto para el 2009 como para el 2010. Cuando uno mira las cifras fiscales de Colombia contra lo que ve en otras partes del mundo, y si a la cifra del déficit le combina lo de la deuda, es claro que estamos bien parados. Las dudas son sobre el mediano y el largo plazo, porque puede haber muchos factores que incidan en un deterioro.

¿Como cuáles?

Ese es el caso de la sentencia de la Corte Constitucional sobre salud, en la que estamos trabajando para no afectar la sostenibilidad fiscal. Lo mismo pasa con los fallos que han aumentado los cálculos de los pasivos pensionales.

Pero el déficit sube...

Como en todas partes. Lo que también ocurrió en Colombia es que se cayeron los recaudos por cuenta del menor ciclo económico, ante lo cual permitimos un aumento de déficit y deuda, sin abandonar la sostenibilidad. Significa que cuando la economía recupere su crecimiento, tanto déficit como deuda van a caer, lo que no va a ocurrir en otras naciones que se van a quedar con una deuda muy grande debido su crisis financiera.

Usted ha venido hablando de la regla fiscal. ¿En qué consiste?

En partir de una realidad. Las perspectivas de Colombia en el sector minero-energético son muy favorables. Los proyectos del país en esa materia, en los próximos siete años, valen cerca de 50.000 millones de dólares. Si el producido de esos proyectos no se anticipa y se maneja adecuadamente, eso puede tener consecuencias dolorosas, en términos de golpear a la industria, al sector agropecuario transable y por esta vía afectar el empleo y el bienestar.

El peligro es una tasa de cambio mucho más baja que la actual...

Entre otros. Por eso lo lógico es ser previsivos y aprovechar ese desarrollo minero-energético para potencializar un mayor desarrollo del país. Hemos querido comenzar el trabajo para diseñar una regla fiscal aplicable en Colombia, que consulte nuestras realidades y que se construya a partir de la experiencia de estos últimos años.

¿Qué ejemplos de otras naciones destaca?

Uno es Noruega, un país que ha sido exitoso en proteger sectores muy intensivos en mano de obra, pero con otro ingrediente: desarrolló una economía de servicios muy fuerte en torno al ramo petrolero. Y está el caso chileno, en donde se aplicó una regla asociada fundamentalmente a la riqueza de ese país en materia de cobre, con lo cual pudieron ahorrar antes de la crisis y hacer políticas contracíclicas este año.

¿Eso cómo se define?

Por un lado estamos en el proceso de conformar un comité de expertos para llegar a una propuesta de regla fiscal a la colombiana. En el campo jurídico, seguimos analizando si necesitamos ir al Congreso o no, para convertir la norma en un instrumento permanente de política en el largo plazo. Pero lo importante es que esto consiste en adoptar un código de conducta en materia fiscal.

¿Su deseo es plantear la discusión?

No. Dejarla definida en un espacio de cuatro a seis meses.

¿Qué sectores le generan luces amarillas?

Nos falta un proceso de recuperación en la industria. Ahí tengo temores con el tema de Venezuela, en la medida en que puedan afectar las exportaciones a ese mercado por razones económicas, pues los asuntos políticos no me corresponden. De manera más específica, me preocupa la pequeña y mediana empresa que todavía tiene muchas debilidades. También necesitamos avanzar más en lo agrícola pues este año no va a ser bueno debido al café.

El FMI ha hablado de la necesidad que tienen los países de fortalecer su mercado interno...

Hemos estado buscando fórmulas para reactivar la demanda interna. La experiencia de la tasa subsidiada para el crédito hipotecario fue muy buena. Hay algo que nos va a ayudar y es la baja inflación que ha permitido una recuperación en el poder adquisitivo de los salarios. No hay que olvidar que mientras la primera será de cerca del 3 por ciento, los segundos registraron un incremento del 7,7 por ciento. Y en materia de alimentos, esa alza va a ser cercana a cero.

Precisamente ¿cómo califica el menor ritmo de aumento de precios?

Como uno de los mayores logros de la política económica en los últimos 50 años. En el mediano plazo el tener una inflación del 3 por ciento, ayudaría mucho a estimular la demanda interna y a mejorar el clima de los negocios.

¿Cree que los intereses deberían bajar más?

Ha habido una rebaja importante que se ha transmitido de manera rápida, aunque falta que el efecto total se sienta plenamente. Pero lo que veo es un escenario estable en ese frente, así eventualmente haya espacio para bajas adicionales.

¿Va a ser difícil que el desempleo caiga?

Así es. Estamos tratando de que la desocupación no aumente porque la presión de gente que entra al mercado laboral es muy grande en Colombia.
Afortunadamente, a pesar de las circunstancias, la economía no ha dejado de generar empleo, aunque es mucho mayor el que se solicita. Tan solo en crecimiento vegetativo, la oferta laboral crece en 350.000 individuos al año. Por eso necesitamos no sólo que funcione la política contracíclica del Gobierno, sino que los estos proyectos que está desarrollando el sector privado, sigan adelante.

¿Qué pasó con la reforma tributaria?

Ya hay un cronograma. Esperamos que se vote en comisiones a mediados de noviembre y que sea una realidad en este periodo legislativo.

¿Qué aspira entregarle al país cuando se acabe el periodo de Gobierno?

Una economía creciendo, con una senda muy clara de mediano plazo, con una regla fiscal definida, que contribuya a garantizar la seguridad en el empleo de sectores estratégicos. Ese sería un gran aporte para el país. 

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