Tierra de zonas francas sube hasta en 700 %

El auge de los tratados de libre comercio que Colombia ha firmado o están en proceso de negociación con otras naciones o bloques de países, ya tiene los primeros beneficiados: los propietarios de tierras en las zonas francas de Galapa, Mamonal y Santa Marta, entre otras zonas.

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febrero 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-02-29

La razón: los precios de estos predios se han multiplicado debido a la alta demanda de parte de empresas extranjeras y nacionales que tienen entre sus planes montar cerca de los puertos marítimos del Caribe colombiano nuevas plantas de producción con destino al mercado internacional. Por eso, estas poblaciones que hasta hace poco, con excepción de Santa Marta, no ofrecían mayor interés para las empresas hoy tienen un atractivo especial. En Galapa (Atlántico), por ejemplo, un metro cuadrado de tierra para zona franca pasó de 5.500 a 35.000 pesos en un poco más de dos años. Algo similar sucedió en el último año en La Candelaria, la zona industrial de Mamonal (Cartagena), donde el metro cuadrado subió de 120.000 a 450.000 pesos. Estos no son dos casos aislados. De hecho, en la Costa Atlántica hay una verdadera fiebre por quedarse con un trozo de tierra con las bondades financieras de las zonas francas. Y es que el país tiene diez tratados de libre comercio en remojo, que podrían estar vigentes en los próximos años, entre ellos, el que está pendiente de su aprobación en el Congreso de Estados Unidos. “Han llegado muchas industrias bogotanas que buscan reducir costos, especialmente de los sectores de alimentos y fabricación de placas para paredes y techos, tubería y químicos que necesitan importar materia prima y exportar los productos finalizados”, explica Rosario Hernández, vocera de la inmobiliaria Imbett, que funciona en Cartagena. “El punto es que la oportunidad es limitada, la tierra es escasa porque la zona franca de Cartagena ya está completamente ocupada y ya se han vendido muchas de las 100 hectáreas de la nueva franja de expansión en La Candelaria. Cuando esta se acabe, ya no hay para dónde más crecer”, añade Hernández. AL MEJOR POSTOR De hecho, se conoció que los propietarios prefieren pagar la sanción y deshacer los negocios porque a la hora de firmar la escritura aparecen mejores ofertas. Carlos Rodado Noriega, ex gobernador del Atlántico, comparte esta apreciación y añade que “a partir del crecimiento económico reciente hay un auge empresarial, especialmente en Barranquilla, donde ya se saturó la zona franca. Por eso, la dinámica se trasladó al área metropolitana y específicamente a Galapa, Malambo y al corregimiento de Juan Mina”. En Juan Mina hace menos de tres años un metro valía 3.000 pesos y hoy cuesta al menos 15.000, y en Malambo, en el Parque Industrial de Acesco a la orilla del río Magdalena, se pedía a 5.000 y ya cuesta 22.000 en terrenos sin urbanizar y sin servicios ni vías. Cuando se habla de tierra urbanizada, es decir con una infraestructura mínima de acometida de agua y luz y algunas vías internas, el precio se eleva a 350.000 por metro. El fenómeno obedece a que el precio estaba muy bajo como resultado del profundo estancamiento económico que tuvo la región y que ahora se está recuperando, pero incluso con estos incrementos, no es comparable a los valores de las capitales como Medellín y Bogotá, donde valen al menos 600.000 y un millón de pesos, respectivamente. “Barranquilla tiene una tradición industrial y comercial muy diversificada que hoy pasa por textil y de confecciones, cemento, metalmecánica, siderúrgica, calzado, vidrio y procesamiento de alimentos y atún. Estar en la orilla del río que puede convertirse en corredor de exportaciones y frente al mar le dan una ventana competitiva al Atlántico para instalar industrias de producción frente a mercados como Estados Unidos, Centroamérica y las islas del Caribe, que al fortalecer su turismo internacional, tienen un gran poder de compra y dejaron de ser naciones atrasadas”, explica Rodado. La buena noticia es que, unos kilómetros más allá de la zona metropolitana, en Barahona, una hectárea sin urbanizar sobre la orilla de la carretera de 10.000 metros cuadrados, puede costar entre 8 y 10 millones de pesos. Además, ya tienen la posibilidad de conectarse a las redes de servicios públicos sin mayores problemas, pues este fue uno de los grandes avances del Departamento. 450 mil pesos puede costar un metro cuadrado de tierra, sin construcción, en la zona franca de Mamonal, en Cartagena. Hace un año valía apenas 120.000 pesos. LOS BENEFICIOS Las empresas que se establecen en zonas francas amortizan su inversión en cinco años porque: - La tarifa única del impuesto sobre la renta es del 15 por ciento. El resto paga 33 por ciento. - Están exentos de tributos aduaneros (IVA y arancel) a las importaciones. Tampoco pagan aranceles por traer maquinaria. - Exportan desde la zona franca y atienden el mercado nacional. - Se benefician de los acuerdos comerciales internacionales. - No tienen límite para nacionalizar la mercancía que importan. Pueden hacerlo a medida que sacan la producción. CASO SANTA MARTA El Gobierno le dio el primer impulso a las zonas francas industrial y comercial sobre la Troncal del Caribe, en Santa Marta, cuando hace cerca de año y medio sacó los terrenos estatales a la venta. “El grupo Protabaco las compró a 25.000 pesos por metro cuadrado basándose en los avalúos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, y hoy oscilan entre 125.000 y 150.000 pesos”, indicó Luis Germán Sánchez, gerente de la zona franca industrial. Para Simón Solano, gerente de la única zona franca privada que se gesta en Santa Marta, allí el metro se ofrece entre 180.000 y 200.000 pesos y se firman intenciones de compra con extranjeros, pues falta el último visto bueno de la Dian para aprobar el proyecto que tendrá 100 hectáreas. WILABR

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