TLC: ¿ahora sí?

En la mañana de ayer el ministro de Comercio de Colombia, Luis Guillermo Plata, y su contraparte en el Gobierno de los Estados Unidos, Susan Schwab, firmaron en Washington las modificaciones al Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones. El protocolo modificatorio deberá ser aprobado por el Congreso colombiano que hace unos días ya le había dado su bendición al TLC y será incorporado al articulado que está todavía pendiente de votación en el legislativo norteamericano. Según los observadores, lo hecho mejora radicalmente las posibilidades de que el acuerdo logre salir del limbo en que se encuentra y se convierta en realidad a comienzos del 2008, casi cuatro años después de iniciado el proceso.

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junio 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-06-29

Lo ocurrido fue el resultado de las nuevas realidades políticas en los Estados Unidos, derivadas del cambio de mayorías en el Congreso pertenecientes ahora al Partido Demócrata. Así, después de un complejo tire y afloje que implicó múltiples desplazamientos de funcionarios colombianos, en varias oportunidades con el presidente Álvaro Uribe a la cabeza, fue posible incorporar modificaciones y acordar un texto final cuyas posibilidades de aprobación son ahora más grandes que nunca. De manera esquemática los cambios reflejan las preocupaciones demócratas en temas ambientales, laborales, de acceso a medicamentos, compras públicas, servicios y protección de inversionistas. En algunos casos es posible afirmar que la nueva versión resulta neutra para el país, mientras que en otros hay mayor flexibilidad que en el texto original. Así ocurre en materia ambiental, laboral o de compras públicas. Pero en otros apartes, como en propiedad intelectual, Colombia obtuvo más ahora y lo conseguido supera de lejos las concesiones hechas por los Estados Unidos en acuerdos con otras naciones, aunque ahora el país está más expuesto a sanciones comerciales ante posibles infracciones laborales o ambientales. Tal afirmación resulta particularmente cierta en lo que tiene que ver con los medicamentos. Sin duda las modificaciones más fundamentales tienen que ver con el sistema de protección de los llamados datos de prueba. Con el nuevo texto, previa la condición de que se otorgue la aprobación sanitaria a los medicamentos innovadores en un plazo de seis meses, el tiempo de exclusividad de cinco años se contaría desde el momento de la aprobación de comercialización en Estados Unidos y no desde el momento de la llegada a Colombia. Dicho de otra manera, se amplía de manera sustancial la posibilidad de que haya más medicamentos genéricos y de marca en el mercado colombiano, con la cual parte de las preocupaciones sobre los posibles efectos del TLC en la salud pública, disminuyen radicalmente. Ahora lo que viene es un tema eminentemente político. La primera oportunidad para medir si el ambiente es más propicio para los TLC en general es la votación del acuerdo de Perú que debería tener lugar en los próximos días. Una vez sorteado ese obstáculo, le llegaría la hora a Colombia, para lo cual el Gobierno deberá haber hecho avances en temas que no forman parte del Tratado, pero que han generado inquietudes por parte de algunos legisladores demócratas, como es el caso de las investigaciones judiciales y condenas a los culpables de asesinatos de líderes sindicalistas, la cual es una labor de la Fiscalía. A su favor el país tiene factores como el de ser el mejor aliado de Washington en la región, un hecho reconocido por la prensa estadounidense que ha pedido en todos los tonos los beneficios para Colombia. Por eso solo queda esperar que la votación ocurra y que sea pronto, para terminar de una vez por todas con la incertidumbre que ha rodeado un tema tan importante para el desarrollo nacional. "Colombia obtuvo más ahora y lo conseguido supera de lejos las concesiones hechas por los Estados Unidos en acuerdos con otros países”.

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