TLC y agricultura

Esto es particularmente válido para aspectos como generación mayor de valor agregado, de inversión extranjera y en menor medida de empleo. Entre otros estudios, es preciso resaltar que Fedesarrollo ha realizado estudios globales y estudios sectoriales con resultados bien interesantes.

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diciembre 22 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-12-22

Entre los estudios realizados sobre el sector agrícola es importante citar el liderado por Luis Jorge Garay y publicado por el Ministerio de Agricultura. Por supuesto, los resultados de impacto sectorial son diferentes. Hay unos sectores que se benefician y otros que tienen un costo mayor que el beneficio. Sin embargo, lo importante es explorar la manera de no impedir el beneficio global del país por intereses particulares. En el caso de la agricultura, es fundamental aclarar que hay subsectores competitivos internacionalmente y con éxito exportador. Estos subsectores corresponden aproximadamente al 50 por ciento del área cultivada. Hay otros sectores que sin ser competitivos, tienen altas posibilidades de competir si se efectúan inversiones en procesos de reconversión. Estos resultados fueron producidos por estudios del Banco Mundial realizados en los últimos años. Un elemento crucial que trasciende los límites de este artículo es el de asegurar la eliminación de barreras fitosanitarias para los productos agropecuarios y en ésto han venido trabajando intensamente varias entidades públicas y privadas, buscando garantizar condiciones de éxito a este respecto. Este es también un elemento crucial en las negociaciones del TLC. Desafortunadamente hay también algunos subsectores agrícolas no competitivos, que se han opuesto radicalmente a la firma del TLC con los Estados Unidos. En este caso es importante revisar la experiencia internacional y colombiana sobre los instrumentos disponibles para hacerle frente a los tratados comerciales con éxito. Hay dos experiencias que pueden destacarse a nivel internacional a este respecto, que son las de Turquía y México. Se trata de diseñar instrumentos de compensación a aquellos sectores que se perjudican con la liberación comercial. Un aspecto crucial de las políticas compensatorias diseñadas acertadamente consiste en que los instrumentos de subsidio que se diseñen no deben introducir distorsiones, ni sobre los precios de los productos beneficiados, ni sobre los volúmenes producidos. Por ejemplo, ‘Procampo’ en México, es un estímulo a los cultivos que se perjudicaron con el Nafta y que está relacionado con el área de tierra sembrada y no con valores de producción. Este instrumento también fue utilizado en el caso de Turquía. Esta compensación se refiere a los productores agrícolas. Pero en estos procesos de liberación comercial también pueden resultar perjudicados los trabajadores del campo y las familias más pobres. En esta dirección se diseñó el programa ‘Progresa’ en México que se orientó hacia un subsidio en dinero dirigido a las mujeres cabeza de familia de las familias perjudicadas por estos procesos. Las evaluaciones econométricas disponibles sobre los efectos de estos instrumentos muestran unos resultados contundentes en el sentido de que es posible impulsar exitosamente unas políticas de compensación a productores y familias perjudicadas en procesos de liberación comercial, bajo la condición de que los incentivos se diseñen adecuadamente. Si se aplican estas experiencias al caso colombiano, pueden mencionarse dos ejemplos de éxito en la prueba de instrumentos similares cuando se hace el análisis de la experiencia tenida en Colombia en el caso de la reducción de hectáreas sembradas de café, bajo programas impulsados por el Fondo Nacional del Café hace algunos años y en el programa ‘Familias en Acción’, que ha tenido unos efectos significativamente valiosos donde ha sido impulsado. Por supuesto, estos programas tienen un costo importante, pero impulsarlas es menos costoso que dejar de firmar el TLC, como ha ocurrido en esos dos países. Finalmente, es importante alertar sobre la necesidad de diseñar apropiadamente los incentivos de compensación. Desafortunadamente, los subsidios instrumentados el año pasado por el Gobierno para compensar a los floricultores y bananeros relacionados con la coyuntura cambiaria, se tradujeron en una injustificada captación de rentas a través de fraudes por parte de algunos empresarios de estos subsectores, tal como lo denunció el mismo Gobierno en su momento. Luis Alberto Zuleta Jaramillo Consultor empresarial

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