Todavía no hay que escribir el obituario de Europa

La gente siempre esta hablando sobre el futuro de China y de la India, pero ¿cuál es el futuro de Europa de aquí en cinco años? Dave Shapiro, Farmington Hills, Mich.

POR:
julio 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-07-29

Sería muy fácil considerar a Europa como una economía muerta, especialmente tomando en cuenta sus tendencias económicas, políticas, sociales y demográficas. Y eso sin mencionar el millón de franceses que se lanzaron a las calles para protestar por una pequeña reforma laboral. Pero Europa no esta acabada, y tampoco lo estará. Sin duda alguna, Europa se ha estancado durante los últimos diez anos. Mientras el resto del mundo intenta globalizarse y volverse más competitivo, Europa se ha limitado a mantener apenas la cabeza por encima de las olas del cambio. No queremos decir toda Europa, por supuesto. Hace dos décadas, el Reino Unido enfrentó la realidad del mercado global emergente y liberalizó su economía para mantener la competitividad. Varios países en Europa oriental, como por ejemplo Hungría y Eslovaquia, se han liberado de los grilletes del comunismo con eficaces reformas que favorecen a las empresas. Pero las prometedoras noticias económicas que vienen de esos países se ven empequeñecidas por los perturbadores informes que vienen de Francia, Alemania e Italia. Con su animosidad hacia la inversión de capital y a la toma de riesgos, los tres pilares de la vieja Europa están prácticamente paralizados por la esclerosis de sus estados benefactores. Basta tomar en cuenta unas pocas estadísticas. Durante los últimos 35 años, según Joel Kotkin, de la New America Foundation, la economía de los Estados Unidos creó 57 millones de nuevos empleos. Con un producto bruto interno combinado similar al tamaño del de Estados Unidos, Europa ha creado solamente cuatro millones de empleos durante el mismo período. Mientras tanto, la tasa de desempleo en Europa oscila en alrededor del 10 por ciento, el doble que en Estados Unidos. La posición de Europa tampoco permite obtener beneficios de los sectores en desarrollo de la ciencia y la tecnología. El gasto per capita en investigación y desarrollo en Francia, Alemania e Italia, por ejemplo, es la mitad del de Estados Unidos. Las estadísticas demográficas son similarmente sombrías. Francia, Alemania e Italia tienen poblaciones menguantes que (naturalmente) están también envejeciendo. Tal vez lo que es más preocupante es que el continente parece estar sufriendo de un mal humor colectivo. Cuando una encuesta de Harris Interactive preguntó “¿Cuán satisfecho está usted con su vida?”, alrededor del 18 por ciento de los europeos (de Francia, Alemania e Italia) contestaron mucho comparado con el 57 por ciento de los estadounidenses. Aun peor, estos europeos dijeron que se sentían estancados en un mal sitio Cuando les preguntaron “¿Cómo espera que su situación personal cambie en cinco años?”, sólo una tercera parte predijo mejoras. En contraste, dos terceras partes de los norteamericanos esperan un futuro mejor. Entonces, si los propios europeos parecen listos para escribir el obituario del futuro del continente, ¿por qué nosotros no lo estamos? Existen tres razones principales. La primera es que Europa es simplemente una economía demasiado grande y establecida como para colapsar. ¿Recuerda 1980? La competencia japonesa parecía que dejaría a E.U. fuera de juego. La tasa de desempleo en E.U. se aproximaba al 10 por ciento, la inflación estaba a 14 por ciento, y la tasa de interés a más del 20 por ciento. Como pasa con los europeos de la actualidad, los estadounidenses de esa época parecían languidecer. Al punto que el presidente Jimmy Carter declaró que el país estaba ‘enfermo’. Pero había demasiado en juego como para rendirse. Los norteamericanos eligieron un nuevo presidente, Ronald Reagan, cuyo principal atributo era el optimismo. El galvanizó el orgullo nacional (y el gasto en el sector de defensa) al enfrentar al comunismo, al reducir los impuestos y al liberar el espíritu empresarial que revivió la economía. También Europa tiene demasiada historia, infraestructura y promesa como para deslizarse hacia la nada. Su fuerza de trabajo, por ejemplo, está entre las mejores educadas del mundo. Y, aunque no muy entusiasta, hay algunos signos de un emergente descontento con el status quo. La cuasi reformista Andrea Merkel fue electa canciller de Alemania. Y el gobierno francés, con la esperanza de alentar la creación de empleos, realmente intentó cambiar una legislación laboral. Esa reforma fue aplastada por las protestas, pero al menos el gobierno intento medidas de progreso. Lo hará nuevamente por necesidad. NUEVOS IMPULSOS La segunda razón es el estimulante nuevo cuadro de líderes de negocios en Europa: Carlos Ghosn de Renault, Dieter Zetsche de Mercedes, y Klaus Kleinfeld de Siemens, para nombrar solamente tres. Estos individuos, y ellos no están solos, entienden que sus compañías operan en un mundo global, y están haciendo los difíciles cambios que se requieren para mantenerse en competencia. La razón final por la cual Europa sobrevivirá es la Nueva Europa. Las naciones de Europa oriental, con sus gobiernos pro empresariales, están formando una nueva generación de industriales que ven oportunidades en todas partes y limites en ninguna. Durante nuestro último viaje a Varsovia, por ejemplo, escuchamos a un hombre de negocios dar una charla a otros 300 empresarios. El conmovió a su audiencia al decir: “Aquí nos estamos volviendo demasiado caros. Quiero que mi compañía sea la proveedora de Europa, así que estoy poniendo todas mis nuevas operaciones en Ucrania, y ustedes también deberían hacerlo!” Después de un grito ahogado colectivo, el grupo, si bien es cierto que pequeño, se mostró electrificado con el entusiasmo. Y eso informa tanto respecto al futuro de Europa como una encuesta de opinión entre los quejosos de Francia, Alemania e Italia. Entonces, ¿dónde estará Europa en cinco años? No estará ‘arreglada’. Pero estará mejor. De hecho, estará extrayendo energía de sus nuevos líderes de negocios y empresarios, e incrementando la limpieza de los efectos calcificantes del sistema socialista. Creemos que Europa estará en camino hacia un futuro económico positivo que aparente y lamentablemente mucha de su propia gente no puede preveer hoy en día. Jack y Suzy Welch son autores del libro ‘Winning’. Pueden enviarles sus preguntas a Winning @nytimes.com. Europa tiene demasiada historia, infraestructura y promesa como para deslizarse hacia la nada. Su fuerza de trabajo, por ejemplo, está entre las mejores educadas del mundo.”

Siga bajando para encontrar más contenido