Toyota promete volver a sus raíces

El próximo presidente, Akio Toyoda, considera que la automotriz se ha vuelto demasiado sofisticada para su bien

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febrero 27 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-02-27

El nuevo presidente de Toyota Motor Corp., Akio Toyoda, tiene un importante mensaje para el gigante automotor fundado por su abuelo: la compañía se ha vuelto demasiado sofisticada.

El 23 de febrero, tres altos ejecutivos que estuvieron al frente de Toyota los últimos cuatro años ¿incluyendo Mitsuo Kinoshita, uno de los principales arquitectos de la expansión global de la compañía¿anunciaron sus retiros. Sus salidas abren el camino para que Toyoda siga adelante con su plan de reestructurar la mayor automotriz del mundo.

Se espera que Toyoda se concentre, sobre todo, en abandonar el kakushin, o "cambio revolucionario", el término utilizado por el actual presidente Kasuatki Watanabe durante la modificación de la forma en que la automotriz diseñaba sus autos y fábricas. El método generó avances tecnológicos, pero resultó en autos que a menudo eran más caros de producir.

Toyoda, de 52 años, también está trabajando para corregir una estrategia de precios que provocó desacuerdos con algunos concesionarios de Estados Unidos, a los cuales les parece que los autos se están volviendo demasiado caros, según fuentes al tanto.
Las automotrices de todo el mundo viven tiempos turbulentos y Toyota es mucho más fuerte que rivales como General Motors Corp. (GM), que está considerando acogerse a la protección de la ley de bancarrota.  Aun así, Toyota proyecta su primera pérdida neta anual en 59 años.  El nuevo presidente podría cerrar fábricas en Norteamérica y Japón, donde Toyota se expandió en los últimos años y ahora tiene demasiada capacidad manufacturera.

Asimismo, podría enfrentar sus primeros despidos en Japón desde 1950, cuando 3.000 trabajadores perdieron sus empleos.

Toyoda responsabiliza a algo más que la recesión en EE.UU., según fuentes cercanas al directivo.

Su mensaje es que sus predecesores agravaron el problema al desviarse de las ideas fundamentales de frugalidad y eficiencia.

La automotriz dijo en una declaración que las decisiones tomadas por la gerencia en el pasado fueron apropiadas en su momento. En un comunicado firmado por Watanabe, Kinoshita y Toyoda, la empresa declinó responder a preguntas específicas.

Toyoda es el primer miembro de la familia fundadora en asumir el mando de la compañía en 14 años.  "Pienso que Toyota probablemente se sobreexpandió un poco para competir con las automotrices estadounidenses", opina su padre, Shoichiro Toyoda, de 83 años, quien fue presidente de la automotriz durante los años 80. "Hay muchas cosas que tenemos que revisar".

El nombramiento del nuevo presidente necesita ser aprobado por los accionistas en junio. Watanabe, cuya designación como vicepresidente de la junta directiva fue anunciada junto al ascenso de Toyoda, había ocupado el cargo de presidente desde junio de 2005.

La reorganización refleja la preocupación que se siente dentro de Toyota en momentos en que atraviesa uno de los períodos más difíciles en sus 70 años de historia.

Durante la última década, se expandió a toda velocidad. Bajo la dirección de Watanabe, de 67 años, la automotriz registró una ganancia récord de unos 1,72 billones de yenes (millones de millones) en el año fiscal que culminó en marzo de 2008. Esta cifra equivale a unos US$18.000 millones a la tasa de cambio actual. El año pasado, destronó a su rival GM como el mayor fabricante de autos del mundo por unidades vendidas.

Ahora, proyecta una pérdida neta de 350.000 millones de yenes, o unos US$3.600 millones en el actual año fiscal, que termina el 31 de marzo.

No sólo están cayendo  las ventas, sino que también las ganancias están sufriendo las consecuencias de un fortalecimiento del yen, lo que significa que el dinero ganado fuera de Japón pierde valor cuando se convierte a yenes.

En una señal de angustia a fines del año pasado, Watanabe les pidió a los gerentes de nivel medio que "compartieran el dolor", en referencia a una reducción de sueldo, y luego les dijo que consideraran comprar un nuevo auto para ayudar a aumentar las ventas, según personas que estuvieron presentes.

Una cantidad sin precedentes de autos no vendidos en Japón ha obligado a Toyota a acumularlos en los estacionamientos de una autódromo cerca al Monte Fuji.

Koichi Shimokawa, un profesor de administración de empresas de la Universidad Tokai Gakuin, en Nagoya, dice que Toyota estaba tan concentrada en convertirse en la mayor automotriz del mundo que el año pasado no pudo reducir la producciónlo suficientemente rápido, cuando la crisis económica empezaba a golpear a EE.UU., su mayor mercado.  "Toyota estaba demasiado segura de su competitividad y simplemente siguió presionando el acelerador", sostiene.

No está claro si un regreso a lo básico será suficiente para volver a impulsar el crecimiento de la gigantesca compañía. Toyota ahora tiene la meta de generar "ganancias razonables", incluso si las ventas globales caen a siete millones de unidades, frente al récord de 8,4 millones en 2007. Actualmente, la automotriz tiene una capacidad para producir cerca de 9,7 millones de vehículos, según previsiones de la consultora CSM Worldwide.

Durante el último año, Toyoda ha estado recolectando de manera discreta pruebas de que la compañía se había desviado, según fuentes al tanto. Estas personas cuentan que Toyoda estaba particularmente preocupado de que Watanabe y Kinoshita habían puesto un gran énfasis en lograr más de US$20.000 millones en ganancias operativas anuales, un nivel que sobrepasaron en el año fiscal terminado en marzo de 2007. Impulsado por esa meta de ganancias, los ejecutivos pensaban que los consumidores estadounidenses estarían dispuestos a pagar extra por un Toyota, lo que representaba un desvío de la vieja estrategia de vender los autos a un precio conveniente.  Ahora, muchos esperan que Toyoda modifique la estrategia de precios.

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