Tres temas generan preocupación en la relación binacional

El ser reconocida como la frontera más dinámica entre los países de la Comunidad Andina hacen que Colombia y Venezuela mantengan una interdependencia que va más allá de lo puramente comercial.(VER CUADROS)

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noviembre 30 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-11-30

De acuerdo con estimativos del Gobierno y de firmas consultoras económicas, este año el comercio binacional podría superar los 3.000 millones de dólares. La mayor parte del comercio colombiano hacia el vecino país se concentra en bienes de la industria liviana mientras que el de Venezuela está integrado en buena medida por materias primas. Por eso la firma de nuevos acuerdos comerciales por parte de Colombia -sin la participación de Venezuela- es interpretada por algunos analistas vecinos como el comienzo de un proceso que podría atentar contra el intercambio binacional. Hasta el momento, análisis realizados por funcionarios del Gobierno vecino han detectado tres temas que generan inquietud de cara a la firma del Tratado de Libre Comercio de Colombia con Estados Unidos. Estos son básicamente la pérdida de preferencias como socio de Colombia; la sustitución de productos venezolanos por bienes procedentes de Estados Unidos y la mayor competitividad de productos e industrias colombianas que podría dejar a Venezuela rezagada así como el desplazamiento de este país como socio comercial, son los temas centrales. En materia de pérdida de preferencias, la inquietud se centra en que muchas de las materias primas que hoy vende Venezuela al mercado colombiano comenzarán a tener un tratamiento similar si se compran de Estados Unidos. Materias primas de la petroquímica y aluminio son algunos de los ejemplos más claros de lo que podría ocurrir, pues hoy entran libremente de Venezuela por los acuerdos comerciales andinos y tienen arancel si provienen de E.U.. Una vez entre en vigencia el TLC, estos productos entrarán de E.U. sin pagar arancel según se ha acordado hasta el momento en el capítulo de acceso a mercados. Esta pérdida de preferencias lleva a la segunda inquietud: el desplazamiento de productos venezolanos por cuenta de los que comenzarán a llegar de Estados Unidos o el ingreso de bienes colombianos con precios mucho más favorables por las preferencias obtenidas del TLC. Este tipo de ‘competencia desleal’, según los funcionarios venezolanos, se podría extender a los productos colombianos que hoy venden en Venezuela y que por efecto de las preferencias de E.U. podrían ganar más ventajas. En este caso, tienen previsto que el ingreso de trigo proveniente de E.U. -sin pago de arancel- beneficiaría a empresas de galletas o confites que hoy tienen en Venezuela una participación importante del mercado. Esto, opinan los funcionarios, dejaría a los competidores locales sin mayor opción. Incluso en este tema existe un temor adicional: que lo acordado con E.U. permita que ingresen productos usados o remanufacturados al mercado colombiano que posteriormente se desplacen hacia Venezuela, provocando un impacto negativo en su producción local. El tercer asunto tiene que ver con el impacto que los acuerdos que logre Colombia con E.U. en el TLC pongan en riesgo planes estratégicos que actualmente tiene Venezuela en el desarrollo de algunos sectores productivos. Un ejemplo típico es el Plan 2012 que desarrolla actualmente Pequiven, la estatal encargada de la industria petroquímica, y que tiene planeado realizar inversiones de aquí a esa fecha por 10.000 millones de dólares para producir materias primas y bienes terminados del sector. Al quitársele bajo el TLC la protección a estos productos, las industrias colombianas no tendrán incentivos para comprar en Venezuela, desplazando así un mercado que se veía como potencial. El sector petroquímico no es el único que en Venezuela está realizando inversiones con la perspectiva de aumentar su flujo comercial hacia Colombia. Otros programas que incentiva el Gobierno en agricultura y pequeña y mediana industria, también han sido concebidos bajo la premisa de que en unos años, cuando tengan mayor nivel de madurez, puedan iniciar sus exportaciones hacia Colombia, con el fin de ‘balancear’ el comercio que actualmente beneficia a este país. El ingreso vía triangulación de bienes usados o remanufacturados procedentes de Estados Unidos genera inquietud en los funcionarios del vecino país”.

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