Trucos de un ganador con ‘Subprime’

Hace unos meses cené con un viejo amigo que me contó una historia asombrosa.

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enero 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-01-31

Dos años antes, un buen tipo sin experiencia alguna en bienes raíces se le había acercado para decirle que podía hacerse una fortuna apostando contra el mercado de la vivienda de Estados Unidos. Este hombre esperaba reunir dinero para un fondo de cobertura cuyo único propósito era hacer eso, invirtiendo en corto en el mercado de hipotecas subprime, o de alto riesgo. Entonces le pidió a mi amigo que invirtiera con él, pero mi amigo se negó. Ahora mi amigo se siente tonto. “Todo ocurrió exactamente como él dijo que ocurriría”. El nombre del creador del fondo de cobertura era John Paulson. Y -como explicaron recientemente Bloomberg News, y Wall Street Journal- al obtener para sí entre 3.000 millones y 4.000 millones de dólares en 2007, parece haber establecido un récord en Wall Street. En la larga historia de las ganancias de dinero, nadie jamás hizo tanto tan rápido. Como demuestra el artículo del Journal, los instintos de Paulson le dicen ahora que se quede tranquilo y evite llamar la atención a su extraordinaria victoria sobre sus colegas de Wall Street. “Es renuente a celebrar mientras la vivienda causa otros perjuicios”, explicó el Journal. A lo que Paulson añadió: “Pensamos que muchos dueños de casas han sido víctimas”. Y para demostrar su argumento, donó 15 millones de dólares a algo llamado Center for Responsible Lending (Centro para el Crédito Responsable), que trabaja a favor de los dueños de casas que enfrentan ejecuciones hipotecarias. Es posible llegar a tomar en serio a Paulson. Es verdad, hace dos años vio lo que estaba ocurriendo en el mercado de la vivienda de E.U., y a los propietarios de casas, y pensó en ello principalmente como una oportunidad para la venta corta. Pero tal vez, entonces, simplemente trataba de librar una guerra financiera en favor de la gente común, deprimiendo el valor de sus deudas titulizadas. Por otra parte, puede haber visto con igual claridad las futuras consecuencias políticas y de relaciones públicas del colapso residencial en E.U., como lo hizo con el hecho mismo, y estarse posicionado ahora de manera acorde. Porque desde que Michael Milken encabezó las operaciones con bonos basura en el banco de inversión Drexel Burnham Lambert a fines de la década de 1980, y fue condenado por fraude con títulos valores, Wall Street no ha estado tan directamente involucrada en los sufrimientos del hombre común. Las consecuencias apenas empiezan. Y en este preciso momento, lo único que falta en el colapso del mercado de las hipotecas subprime es un villano realmente satisfactorio. Toda clase de gente es procesada, pero la mayoría de ellos perdió dinero, al igual que las víctimas. ¿CEREBRO DEL MAL ? Comúnmente, alguna firma grande de Wall Street puede ser arrastrada a jugar el papel de ‘Cerebro del Mal’. Pero con la excepción de Goldman Sachs Group Inc., la gente que trabaja en grandes firmas de Wall Street no parece lo bastante inteligente como para ser el cerebro de nada. Entra Paulson en escena, y sin duda otros vendedores en corto de quienes pronto oiremos. Él, y ellos, podrían enfrentar un verdadero riesgo social: habiendo hecho su fortuna, ahora deben someterla a la inspección pública. Se escribirán artículos, se celebrarán audiencias y se entablarán demandas judiciales: y todo esto irá a parar inexorablemente a la gente que se lucró con la desdicha de otros. Pero pueden minimizar su incomodidad siguiendo algunas reglas simples: Regla 1: No se esconda de la prensa. Otros ricos sin duda le aconsejarán hacerlo. Ignórelos, como algún día ellos lo ignorarán a usted... el primer día en que deba usted presentarse en el tribunal. La negociación de títulos es ahora un deporte con muchos espectadores. El interés público es demasiado grande, demasiada gente está dispuesta a hacerle declaraciones a la prensa y demasiados medios de comunicación publican con gusto relatos documentados de las actividades de usted basados en información de tercera mano. En estos días, hasta un operador menor de fondos de cobertura puede despertar una mañana para leer sobre negociaciones que hizo el día anterior. Un operador que en un solo año se convirtió en uno de los hombres más ricos de E.U. apostando contra el Sueño Americano ha, de hecho, perdido su derecho a la privacidad. Regla 2: No haga caso de la gente que le dice: “Simplemente sé tú mismo”. ¡Usted acaba de hacer su fortuna apostando contra el Sueño Americano! Usted se percata rápidamente de la locura de sus congéneres. Usted es oscuro y complicado, un hombre de las sombras. Debe hacer lo imposible por personificar a un tipo común, alegre y sincero, mayormente como todo el mundo. (Aunque todo el mundo haya perdido dinero). En la historia reciente, solo un financista tremendamente exitoso ha logrado seguir siendo querido: Warren Buffett. Y lo hizo pareciendo una persona ordinaria. (Aunque no lo es.) Vive en Omaha. Regla 3: Baje sus expectativas sociales. La gente que acaba de ganar un montón de dinero a menudo espera ser más feliz, rápidamente. Cuando no es así, salen a comprar la felicidad, en la forma de una posición social más alta. Dan grandes fiestas en honor de sí mismos, regalan dinero ostentosamente y usan su nueva riqueza en otras formas como pértiga para saltar una valla invisible. Pero lo mejor que usted puede hacer tras amasar una fortuna financiera -especialmente si lo hizo vendiendo en corto el Sueño Americano- es simular que es más pobre de lo que jamás ha sido. Guarde el traje de etiqueta, tome el control remoto y pase la tarde mirando TV. Haga saber a toda esa gente que ahora le pide dinero que se propone ser generoso, pero no, hágalos esperar. Es extraño, pero es verdad: para maximizar el placer de haber tenido razón respecto de los dueños de casas de E.U., debe simular que se parece mucho a ellos. '' Paulson hace dos años vio lo que estaba ocurriendo en el mercado de la vivienda de E.U., y pensó en ello como una oportunidad.” SEA DISCRETO Cuando se es un millonario porque se vieron y se capitalizaron los errores de otros no olvide la regla número cuatro: Cuidado con los representantes. No importa lo que haga, no intente orquestar publicidad positiva sobre usted mismo. Hay una industria de consultores y fabricantes de imágenes que le dirán que lo que usted realmente necesita son sus servicios, cuando usted lo que no necesita es un experto indagándole su vida y sus negocios, porque pueden salir cosas que usted no desea. WILABR

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