U. Nacional diseñó un fogón solar

La búsqueda de energías alternativas en lugares apartados del país llevó a ingenieros mecánicos de la Universidad Nacional, sede de Medellín, a sacarle el provecho a la energía del sol para construir una cocina que remplace las estufas de leña y contribuya a proteger la naturaleza.

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diciembre 21 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-21

Valiéndose de esta fuente gratuita de energía, los profesionales Diego Estrada y Andrés Macía diseñaron y construyeron una cocina solar, cuyo desempeño fue optimizado mediante un modelo matemático, lo que representa un adelanto importante en la investigación térmica del país. Estas cocinas no necesitan madera, carbón, diésel, queroseno, parafina, ni electricidad. Son útiles para promover un modo de vida sostenible en cualquier parte del mundo. Son seguras, fáciles de usar, evitan que se quemen los alimentos, incluso no se necesita constante supervisión a la hora de coser los alimentos. De la propuesta se beneficiarán los habitantes de zonas donde no llegan los servicios de energía o gas, que los ha obligado durante generaciones a utilizar la leña como combustible para la preparación de alimentos, con las consecuencias medioambientales y de salud que esto acarrea. Para su elaboración los ingenieros mecánicos utilizaron dos sistemas para la preparación de alimentos: uno fue la cocina concentradora y la otra, tipo caja. Esta última resultó más óptima y eficiente porque su fabricación es sencilla y económica: permite el uso de una olla convencional y, por lo tanto, permite mayor aceptación entre los usuarios. La otra tiene una geometría característica que hace que su manipulación sea incómoda. ¿COMO ESTA COMPUESTA? Consiste en una cámara térmica aislada cubierta en su interior por superficies reflectoras que permiten coleccionar energía. En una de sus caras entra la radiación solar. La olla se coloca sobre una bandeja negra que concentra los rayos, la cubierta suele ser de cristal, a veces doble. Son muy populares y pueden construirse con materiales baratos. Su temperatura típica de operación se encuentra entre los 80° y 120° centígrados. Para su funcionamiento se pone la caja al sol, se introducen los alimentos en la olla y se dejan por tres a cuatro horas. El almacenamiento de energía se obtiene por la irradiación térmica de las superficies reflectoras que se calientan mediante una onda larga que no puede escapar (efecto invernadero). La onda contribuye a la acumulación de energía, que se almacena en la olla y hace que el alimento se cocine. El modelo responde eficientemente a diferentes variables: cantidad de radiación que recibe del sol, cantidad de energía que no alcanza a captar, cantidad y tipo de alimentos, características físicas, geométricas y ópticas de las superficies (planas, curvas, parabólicas, compuestas, negras, brillantes, opacas, lisas, rugosas, de acero, de aluminio o de cobre).

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