La unión de cuerpo y mente

Cada vez son más los adeptos a prácticas milenarias como el yoga, el tai chi y el chi kung, que buscan en estas disciplinas no solo bondades para su salud física sino también mental y emocional.

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abril 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-04-29

Aunque no importan ni el sexo ni la edad, pero el aumento de los alumnos mayores es un hecho. Algunos practican yoga desde hace 20 años o más. Otros son ex deportistas que quieren mantenerse ágiles y activos. Y hay quienes buscan en las disciplinas una mejoría a males como la artritis y los dolores de espalda. “El yoga es una actividad excelente para la gente de edad avanzada”, sostiene Mike Siemens, director de fisiología del ejercicio del centro de salud Canyon Ranch en Tucson, Arizona. Puede beneficiarlas de tres maneras: mejorando el equilibrio, la fortaleza y la flexibilidad. Y es que el yoga es algo más que posturas. La médica, dermatóloga y profesora de esta disciplina, Martha Pérez, sostiene que yoga es una palabra en sánscrito que significa la unión entre cuerpo, mente y espíritu en el aquí y en el ahora. Pero también puede convertirse en una terapia que complementa la medicina y va más allá del ejercicio. “La idea es integrar todo: meditación, relajación y posturas. Además no es una competencia, al punto de que cualquier persona puede practicarla y su progreso se ve con el tiempo en la medida en que su cuerpo se vuelve más flexible. Todo es cuestión de práctica y de disciplina”. RESPIRACIÓN ES LA CLAVE Antes de empezar, Martha Pérez recomienda buscar en el alumno qué es lo que quiere aprender para crearle un plan de posturas individual. Sin embargo, hay puntos que son claves para la práctica de yoga. El primero y más importante es la respiración, que debe ser esencialmente abdominal (consiste en inhalar y exhalar sacando el aire por el abdomen y no en hacerlo por el tórax). Así no solo hay mayor flujo de oxígeno sino que entra la energía vital. Sin embargo, hay variedades de respiración. “La alterna, por ejemplo, trae beneficios para la salud, como limpiar el organismo. Consiste en respirar por una sola fosa nasal reteniendo el aire y exhalando por la otra. Otras técnicas sirven para mantenerse alerta. Pero estas se enseñan según el paciente”, agrega. PARA RELAJARSE Este es el segundo paso y para lograrlo se necesita de una postura. La más común es la que se conoce como de ‘cadáver’, que consiste en acostarse con las piernas abiertas a la distancia de los hombros, con las manos extendidas y las palmas hacia arriba. Luego hay que tomar aire y procurar que en la respiración, la exhalación sea del doble que la inhalación hasta adquirir un ritmo. Poco a poco, el cuerpo se autosugestiona y se relaja. Para eso también pueden utilizarse frases afirmatorias, mantras, con deseos del paciente. “No es que un punto vaya detrás del otro, todos generan bienestar. La relajación combate el cansancio, la meditación educa la mente y se logra con el tiempo al enfocarla en un solo pensamiento. Aunque hay otras técnicas como concentrarse en un punto de luz en el cuerpo, sin dejarse dominar por los pensamientos. Cuando se logra se pueden superar la angustia, los temores, las fobias y el sufrimiento y se cambia el pesimismo por pensamientos positivos”. La relajación, además, actúa en el sistema simpático, mejora la circulación, libera del estrés y genera el sentimiento de quererse a uno mismo. DISCIPLINA, INDISPENSABLE Los beneficios del yoga se ven con el paso del tiempo, pero hay que ser disciplinado y constante. Al menos se le deben dedicar entre 15 y 20 minutos diarios, a una hora determinada para que la mente se vaya educando y luego extender este tiempo hasta una hora o más. Solo así se podrán ver los cambios en el aspecto físico (flexibilidad), emocional, mental y en la salud. Hay posturas (asanas) útiles para enfermedades determinadas. Por ejemplo, la del pez, que consiste en acostarse y arquear la espalda apoyándose en los codos y descolgando la cabeza hacia atrás, beneficia la tiroides y mejoran la zona cervical. El arado, acostado y llevando las piernas por encima de la cabeza, alivia los problemas de columna, y el arco, boca abajo y estirando el abdomen hasta lograr tocar los pies con las manos, elimina la grasa de esta zona.Tai chi chuan, un arte marcial para la armonía La leyenda dice que un día, hace siglos, mientras el monje taoísta Zhang San-Feng estaba en la ventana, vio un duelo entre un pájaro y una serpiente. El pájaro hacía movimientos bruscos y dispersos. La serpiente se movía flexible y circularmente. La serpiente ganó y el monje comprendió entonces que la flexibilidad y la atención vencen a la rigidez y la dispersión. Ahí nació el Tai chi chuan, un arte marcial chino para la defensa personal, que con el tiempo también se ha usado para el bienestar integral de la persona. “Ayuda a la salud y también es un camino para la vida, para vivir cada vez más armónico y más tranquilo”, dice Liu Qingxun, que enseña este arte. Los movimientos que se realizan facilitan la circulación del chi (la energía), lo cual mejora el funcionamiento de los órganos y reduce el estrés. Se ejecutan de manera continua, precisa, encadenada, sin interrupciones, con comodidad, fluidez y flexibilidad. Se sigue una figura creada por el monje, en la que un movimiento lleva al otro y se hacen lentamente para tener conciencia de ellos. “Su práctica lleva a la meditación, a la purificación de la mente y al desarrollo espiritual”, dice Qingxun. Los movimientos ayudan a fortalecer, flexibilizar y relajar el cuerpo y la mente. También es un método de meditación que enseña a serenar y a concentrar la mente. Y al mismo tiempo mejora el equilibrio cuerpo-mente. Estudios recientes han demostrado que su práctica ayuda al antienvejecimiento, pues mantiene la mente y el cuerpo ágil, con facilidad para mantener el equilibrio (estabilidad), lo que reduce los accidentes en la tercera edad. Es una disciplina que requiere ser practicada a diario para alcanzar sus beneficios. Chi kung, o el manejo consciente de la energía Cuando el Bodhidharma, un patriarca de la India, llegó al monasterio de Shaolin encontró que sus monjes estaban muy débiles para realizar la meditación necesaria para alcanzar la iluminación. Entonces comenzó a enseñarles a cómo fortalecer el cuerpo, porque la salud tanto física como emocional y mental son igualmente necesarias para el desarrollo espiritual. Así nació el Chi kung o arte de manejar conscientemente la energía propia y la de mi alrededor. “Si tengo bien mi energía, tengo salud; si estoy bien de salud, tengo vitalidad, y la vitalidad me permite disfrutar de la vida, de lo que hago, de mi trabajo, de mis relaciones, de mi familia. Incluso puedes pensar más claramente o ser más creativo”, dice Juan Pablo Parra, maestro certificado para enseñar este arte. El Chi kung está formado por una extensa gama de ejercicios físicos y mentales que combinan la respiración, la concentración mental y el movimiento físico para aumentar y mejorar el flujo de la energía vital, mantener la salud y tratar enfermedades. “La mayoría de quienes acuden a este arte lo hacen para manejar el estrés y los estragos que éste produce en el cuerpo. Pero también se han visto sus beneficios en la cura de enfermedades como el asma, la hipertensión, la diabetes, la artritis y las úlceras”, comenta Parra. Chi kung es un término general para varias artes de la energía, que pueden ser usadas o no para fines marciales. Algunos movimientos del Chi kung pueden recordar a los del Tai chi chuan y otros son muy diferentes. Según Parra, las técnicas para aplicar este arte son muy simples, más no sencillas, una vez se aprenden de alguien calificado, hay que practicar mucho. INFORMACIÓN Para la práctica, tanto del Tai chi chuan como del Chi kung, se requiere de un maestro certificado en el arte. No se necesita de aparatos, ni de rituales especiales para su ejercicio, pero sí mucha práctica y disciplina para poder avanzar y recibir sus beneficios que no solo repercuten en la parte física sino la mental .

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