Vago desafía sistema laboral alemán

Henrico Frank, un desempleado crónico de 37 años que exhibe un pin con el lema “trabajar es una porquería”, se ha convertido en fenómeno mediático en Alemania por alardear de que no acepta ningún empleo y poner en evidencia el sistema social alemán.

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diciembre 21 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-12-21

Frank, quien tiene incluso una jefa de prensa, acapara desde hace días portadas de la prensa popular con dos fotografías –la primera, con barba, piercing y melenas; la segunda aseado y afeitado–. El individuo, un albañil desempleado desde el 2000, saltó a la fama el pasado 12 de diciembre cuando increpó al jefe del Partido Socialdemócrata, Kurt Beck, en un mercadillo navideño y criticó su política laboral. Beck le aconsejó entonces, que se lavara y afeitara, con lo cual muy seguramente mejorarían sus posibilidades de encontrar trabajo, y ofreció su ayuda en ese cometido. Los diarios de todo el país hicieron eco del suceso, con alguna que otra crítica a la supuesta falta de sensibilidad social del líder socialdemócrata hacia los desempleados crónicos. En un país con cuatro millones de desocupados es complejo hacer este tipo de bromas, especialmente tras la crispación creada por los recortes infligidos a los subsidios de desempleo por el anterior gobierno de Gerhard Schroeder y amplificados ahora por la gran coalición de Angela Merkel. Los medios difundieron la nueva imagen de Frank rasurado y peinado, usando el esquema del “antes y después”. Beck, visto el cariz que tomaba el asunto, convocó a Frank para una cita el 18 de diciembre, en la que el equipo del político puso sobre la mesa ocho ofertas de trabajo. Pero esta idea no calmó las aguas: parte de la oposición criticó la ayuda a un vago reconocido, mientras otros muchos esperan en vano durante meses una oferta. Frank respondió con un nuevo desafío y no acudió a la cita. En lugar de ello su jefa de prensa convocó a los medios para explicar que su cliente tenía una cita inaplazable y que además sufre distintas dolencias –sólo tiene un riñón, sufre de la ciática y tiene una contusión en el hombro– que le impiden responder a cualquier oferta de empleo. Esta situación llevó ayer al rotativo Bild, el más leído de Europa, a dedicarle la portada a Frank y a preguntarse por qué no le retiran el subsidio de desempleo, ahora que el gobierno de Merkel está hablando de apretar las tuercas a los desocupados crónicos y diferenciar a quienes quieren trabajar de los que se niegan a ello. Las frescuras de Frank han dejado de ser un chiste mediático para convertirse en debate, acerca de hasta qué punto el estado social alemán es ineficaz ante los vagos crónicos, mientras expertos laboralistas lo consideran una afrenta para los desempleados reales. “¿Accederá Frank al Bundestag?”, se pregunta asimismo Bild, debido a supuestos coqueteos del Partido de la Izquierda para incluirlo en sus filas en la cámara baja del Parlamento alemán. “En principio, me parece bien que la gente que sabe lo que es estar desempleado entre en el Parlamento”, dice la diputada de esa formación, Katja Kipping. EFE

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