Venezuela le viene haciendo seguimiento al TLC andino y tiene sus primeras 'glosas’

Antes de comenzar las negociaciones del TLC con Estados Unidos, en el primer semestre del 2004, Colombia, Ecuador y Perú informaron a la Comunidad Andina de Naciones de su intención de adelantar el proceso, porque así lo establece la normatividad subregional. Venezuela, país que preside actualmente el bloque, no puso objeciones.(VER CUADROS)

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noviembre 30 de 2005 - 05:00 a.m.
2005-11-30

Los países andinos acordaron mantener un flujo permanente de información sobre el desarrollo de las conversaciones y de aspectos que tuvieran algún impacto sobre el acuerdo andino. Inicialmente, se planteó la opción de que Venezuela participara como observador, lo cual no se concretó, al parecer porque Estados Unidos no lo aceptó. Para nadie es un secreto que las relaciones entre el gobierno de Hugo Chávez y el de George W. Bush no son buenas, por lo que se considera que en caso de que Venezuela hubiera tenido una injerencia mayor como socio o como observador, seguramente se hubieran presentado contratiempos mayores. El gobierno de Chávez ha mantenido una prudente postura sobre el TLC de los tres países andinos con Estados Unidos y las alusiones del controvertido mandatario sobre el tema han sido marginales. Pero ello no quiere decir que ese Gobierno no le haya hecho seguimiento al tema, al punto que gradualmente su preocupación ha venido en aumento. Al interior del Gobierno venezolano se habla de que no se ha cumplido el compromiso de información amplia y completa sobre aspectos concretos que impacten a la economía del vecino país, pues los pactos de confidencialidad suscritos entre las partes limita esa entrega de datos. En ese orden, hace unos meses el Gobierno colombiano recibió de su homólogo venezolano una solicitud de aclaración sobre algunos puntos concretos. Incluso el ministro de Integración, Gustavo Márquez, sembró las dudas acerca del impacto negativo sobre la economía de su país por efecto del TLC en el entendido de que Colombia podría vender sus bienes a Venezuela sin restricción alguna, en tanto que su país tendría problemas para exportar a Colombia materias primas porque saldría más barato traerlas de Estados Unidos, sin arancel. Para los entendidos, el promocionado ingreso de Venezuela al Mercosur forma parte de su estrategia para demostrar a los demás países que no está dispuesta a aceptar condiciones desventajosas del comercio con el TLC de los demás socios con Estados Unidos. De todas formas, dentro de la concepción de integración bolivariana, no se espera que Chávez decida alejarse legalmente de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, para irse a otro bloque comercial, pero sí podría establecer mecanismos de salvaguardia para proteger su economía en caso de afectarse con el TLC. "En el fondo, el impacto es el mismo. Lo que sí podría hacer Chávez es declararle la "muerte de hecho" a la Comunidad Andina y culpar nuevamente a Estados Unidos de ser el responsable", es el comentario de varios expertos en el tema. Y tiene con qué. Equipos técnicos del Gobierno de Venezuela están revisando -con la información limitada que dicen haber podido conseguir- el impacto de la liberación arancelaria que implica el TLC con Estados Unidos. Ya tienen datos, a los que ni siquiera han accedido empresarios colombianos, y han realizado los cálculos del impacto ‘severo’, ‘inmediato’ o ‘leve’ de las listas en función de los plazos de liberación acordados con Estados Unidos. Pero la preocupación de Venezuela va más allá del ya de por sí importante tema arancelario. También están evaluando los asuntos de propiedad intelectual, medio ambiente y remanufacturados y usados. Un elemento adicional de incertidumbre sobre la reacción de Venezuela por el TLC tiene que ver con la virtual desaparición de organizaciones tradicionales de empresarios privados que ha impedido una interlocución con Colombia. Pero lo que sí parece claro es que a medida que se ha ido recuperando la organización empresarial con nuevos dirigentes, el ambiente de preocupación sobre el TLC ha venido en ascenso e incluso se ha planteado ya que se debe hacer una evaluación del tema con participación de asociaciones empresariales, centros de investigación y el mismo Gobierno. En un foro que se realizará hoy en Bogotá, con el objetivo de mostrar la evolución y perspectivas de la economía venezolana en el corto plazo, el agregado comercial de la embajada de ese país en Colombia, Eduardo Delgado, usará algunos datos para mostrar las inquietudes que existen sobre el tema. En el Gobierno colombiano hay conciencia cada vez mayor de una eventual reacción negativa de Venezuela al TLC por efecto de su impacto negativo. La semana anterior, luego de una reunión entre los mandatarios de los dos países, el presidente Uribe, trató de dar tranquilidad, al advertir que el tratado no traerá consecuencias negativas para la economía del vecino país, ni para el intercambio comercial entre los dos países. Y a renglón seguido envió un mensaje que puede ser interpretado de cualquier forma frente a la actitud de Venezuela de buscar su entrada como miembro del Mercosur: “Venezuela va a tener todo el respeto también a las disposiciones que la vinculan en relación con Colombia y que la vinculan en la Comunidad Andina”. Las autoridades colombianas han sido muy respetuosas de las normas andinas, asunto que no parece tan claro por parte de Venezuela. En particular la adopción de restricciones al transporte y el mismo establecimiento de estrictas medidas cambiarias y discrecionalidad en los pagos han generado controversia en el sentido de eventuales violaciones al tratado subregional. En el caso del TLC, funcionarios de primer orden del Gobierno colombiano han dicho que la información ha sido entregada en forma completa a la secretaría de la CAN. En Venezuela no creen que esto sea así. En un reportaje a El Tiempo, a comienzos de semana, el secretario de la CAN, Allan Wagner, dijo sobre el TLC con E.U que “sin duda genera preocupaciones y muchas expectativas” y aclaró que su responsabilidad es precisamente porque las normas del TLC no interfieran con las andinas. Y en en esos términos todo está por verse qué pasará con la CAN, que arrancó en 1968. ' Hay quienes creen que Chávez no sepultará a la CAN porque eso iría en contra de sus postulados sobre la integración bolivariana”.

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