Ventas en estratos altos, estables

Las transacciones de viviendas con precios superiores a los 200 millones de pesos se han estabilizado pero mantienen una dinámica moderada que, de cualquier forma, no implica riesgos para el futuro del sector.(VER GRÁFICA)

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septiembre 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-09-30

Según Sandra Forero, gerente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), regional Cundinamarca, el buen momento económico del país, la valorización de la finca raíz, la disminución en las tasas de interés –a pesar de la eventual proyección al alza– y la implementación de las cuentas de Ahorro para el Fomento de la Construcción (AFC) han sido determinantes para incentivar la demanda. “El nuevo esquema de comercialización basado en las preventas o ventas sobre planos ha sido clave porque ha permitido que la oferta se modere y la construcción en estos rangos de precios solo se dé una vez se encuentre vendido un porcentaje significativo de las viviendas”. A esto se suma una mayor competencia de los constructores por atender el mercado con proyectos más novedosos en sus diseños y con más preocupación por resolver las necesidades del comprador. Esto significa más competitividad a la hora de construir y, por lo tanto, mejores servicios comunales en los proyectos que contemplan, en la mayoría de los casos, espacios recreativos y deportivos con complementos como salón de Internet y salón de negocios, además de espacios mejor adecuados para los trabajadores. Otra novedad en lo netamente arquitectónico es la posibilidad de que el comprador cambie el diseño interior de las viviendas o elija los acabados de acuerdo con su gusto lo que constituye un valor agregado al invertir. Pero el desarrollo de conjuntos habitacionales de estratos altos no solo se ha dado en el interior de las capitales. La demanda por viviendas ubicadas en zonas campestres también ha crecido para responder a otro tipo de motivaciones del comprador tal como se destacó en la página anterior). Al margen de ese movimiento vale la pena destacar otras cifras que refuerzan, aún más, la realidad del sector. Por ejemplo, el crecimiento anual del precio de la vivienda nueva en Bogotá registró un incremento anual de 6 por ciento, mientras que la valorización real promedio presentada para todos los estratos de la ciudad –para el mismo periodo anterior– es de 10 por ciento (ver gráficas) Teniendo en cuenta los rangos de precios de las viviendas, las unidades con precios superiores a los 250 millones de pesos han presentado un crecimiento de 7 por ciento que resalta sobre las demás viviendas de la ciudad. Así, al analizar la valorización también es superior al promedio de Bogotá, alcanzando 13 por ciento. Se estima que el 2006 concluya con una cifra cercana al 10 por ciento. Esta valorización, sumada a las condiciones actuales de las tasas (sin que hayan aumentado) y a los beneficios que en materia tributaria se tienen con las AFC, convierten a la vivienda en una buena alternativa de inversión .

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