Otra vez las tasas de interés

Contra la opinión del Presidente de la República, de todos los banqueros y de buena parte de los analistas, la junta directiva del Banco de la República decidió por mayoría volver a subir sus tasas de interés hasta el 9,25 por ciento. Con esta ya son trece las veces en que el Banco las eleva desde que en abril del año pasado -cuando la tasa estaba en el 6 por ciento- cambió la tendencia expansionista de su política monetaria para evitar el recalentamiento de la economía. Atrás quedaron la épocas de lo que Javier Fernández llamó “culiprontismo monetario”, y ahora vuelven las políticas contraccionistas incluyendo el aumento de los encajes a los depósitos bancarios.

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julio 31 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-07-31

La lógica del Banco es simple: la economía sigue creciendo muy rápido (cerca del 8 por ciento), jalonada por una fuerte demanda interna (crece al 11 por ciento), que en parte se explica por el acelerado incremento del crédito bancario (era del 33 por ciento), en particular por el crédito de consumo (crecimiento del 48 por ciento). Este comportamiento ha acelerado la inflación un poquito por encima de las metas que el Banco se ha autoimpuesto, de manera que para cumplirlas sube las tasas de interés con la esperanza que así se frene el crecimiento de los préstamos de los bancos y, por consiguiente, de la demanda interna. Por su parte los banqueros, que ven afectado su negocio, opinan que no era necesaria ni conveniente una nueva subida de las tasas puesto que las medidas tomadas hasta la fecha ya eran suficientes para frenar el crédito y solo había que darles tiempo para que se sintieran sus efectos. Por el contrario Fedesarrollo apoya al Banco y va más allá planteando que todavía falta otro empujón que lleve la tasa hasta el 9,5 por ciento porque la economía sigue recalentada. En este debate los banqueros tienen razón en la recomendación (no subir más las tasas), pero no en el diagnóstico (ya se ha controlado suficiente el crecimiento de la cartera), mientras que a Fedesarrollo le pasa lo contrario: su diagnóstico es acertado, pues no hay duda de que la economía sigue recalentada, pero no lo es su recomendación de seguir subiendo las tasas. En las circunstancias actuales las tasas de interés que fija el Banco de la República no son un instrumento adecuado ni eficiente para disminuir la demanda de crédito ni para controlar las presiones inflacionarias por dos razones. En primer lugar, porque es lenta la transmisión de sus efectos a las tasas de captación y colocación de los bancos, en la medida en que estos tenían un gran volumen de TES que han salido a vender para fondear los nuevos préstamos en lugar de salir a presionar el mercado compitiendo por nuevos depósitos; así se explica la paradoja que el DTF, que es la tasa de captación a 90 días, haya estado desde el año pasado por debajo de la tasa del Banco de la República que es una tasa de captación a la vista. En segundo lugar, la demanda de crédito -en especial de consumo- responde muy poco a aumentos en las tasas porque lo que el prestatario mira es el valor de la cuota mensual y esta varía muy poco con un aumento de dos o tres puntos anuales en el costo del crédito. En otras palabras, para desestimular el crecimiento de la cartera bancaria se necesitarían aumentos sustanciales de las tasas de interés (10 puntos o más), que si se dieran volverían a quebrar la economía como lo hicieron en la década pasada. Pero el alza de los intereses no solo es ineficiente sino que es perjudicial en dos puntos críticos: de una parte contribuye a la funesta revaluación del peso, en la medida en que induce flujos de capitales extranjeros atraídos por la mayor rentabilidad de los activos financieros colombianos y, de otra parte, encarece el costo de la deuda pública, con lo que aumenta el déficit fiscal y obliga al Gobierno a endeudarse todavía más, lo que a su vez también presiona la revaluación. El Banco de la República sí debe evitar el recalentamiento de la economía, pero no mediante la ineficiente y perjudicial subida de las tasas de interés, sino utilizando otros instrumentos como los encajes o los topes de cartera. Consultor privado "No hay duda de que la economía sigue recalentada, pero no lo es su recomendación de seguir subiendo las tasas”.

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