¿De dónde viene la cerveza y cómo recomiendan tomarla?

Es, nos cuentan quienes saben, la bebida alcohólica más antigua del mundo; también es, hoy por hoy y de largo, la más consumida en el planeta. Hablamos de la cerveza, ese agradable resultado de la fermentación de determinados cereales, la cebada en especial.

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marzo 30 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-03-30

Nació, como tantas otras cosas, en Oriente Medio. Los pueblos de la antigua Mesopotamia la conocieron y disfrutaron, así como los egipcios, muy aficionados a ella. El historiador griego Heródoto contó que en la Gran Pirámide había una inscripción en la que se detallaba la cantidad de cerveza –y de cebollas y lentejas– consumida por sus constructores; lamentablemente, él no nos dio la cifra y la inscripción desapareció hace mucho tiempo. Pero esa cerveza, como las consumidas en toda Europa en tiempos muy antiguos, no era como la actual: hubo que esperar hasta el siglo XIII, que fue cuando a un monje belga, se le ocurrió incorporar lúpulo a la cebada fermentada, aportando ese toque amargo que hoy caracteriza a una buena cerveza. Cuando bebemos una cerveza estamos bebiendo milenios de historia. En general a la gente le gusta la cerveza casi helada. Es, ciertamente, muy agradable, pues refresca mucho, entre el frío y el amargor. Pero con el frío excesivo pierde multitud de matices aromáticos Fría, sí; helada, jamás. Y siempre, siempre, con corona de espuma: servir una cerveza sin espuma es como cortarle la cabeza. El otro tema es en qué se bebe la cerveza. Si se hace directamente de la botella se pierden 99 por ciento de sus virtudes, además de que beber ‘a pico de botella’ queda estéticamente horroroso. Vaso, pues, pero de cristal. Lo ideal, sería una copa de cabida suficiente, amplia de cáliz, con un pie lo suficientemente largo, para que la mano no entre en contacto con el cáliz y caliente en exceso la cerveza EFE

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