El país se alista para contar con cuatro plantas regasificadoras

Ampliación del complejo de Barú terminaría en 2024, año en que entraría a operar la de Buenaventura. 

Regasificadora

La ampliación de la regasificadora de Barú aumenataría en 100 millones de pies cubicos diarios la capacidad.

Spec

POR:
Alfonso López Suárez
octubre 05 de 2020 - 10:00 p. m.
2020-10-05

A la vuelta de 10 años el país contaría con cuatro plantas regasificadoras, las cuales entrarán en un inicio a cubrir el abastecimiento de gas natural desde el exterior mientras se retoman los niveles en la producción local, y a largo plazo servirían de respaldo para atender la creciente demanda del combustible en el territorio nacional.

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Según la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), al actual complejo que ya opera en Barú (Bolívar), se sumarían la infraestructura del Pacífico, en Buenaventura, y las del Golfo de Morrosquillo y La Guajira, en aguas del Mar Caribe.

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“Si bien son importantes estas plantas, la prioridad es la producción local teniendo en cuenta el gran potencial que tiene el país en yacimientos no convencionales (YNC), convencionales y costa afuera. Así estás plantas ofrecerían ese respaldo mientras comienza la producción nacional”, señaló Orlando Cabrales, presidente ejecutivo de Naturgas.

Y con miras a atender la creciente demanda, desde ya el complejo regasificador de Barú evalúa su ampliación, iniciativa con la que pretende no solo atender al parque termoeléctrico de la costa, sino de paso a potenciales clientes en la zona norte del país.

“Viendo el déficit estructural del país a partir del 2024, y con la posibilidad de conectarnos al Sistema de Transporte Nacional (STN) para atender la creciente necesidad, podemos ampliar la capacidad de la planta”, señaló José María Castro, gerente de Spec, empresa que administra el citado complejo.

Lo proyectado es aumentar la capacidad en más de 100 millones de pies cúbicos día de gas natural, que se adicionarían a la actual que es de 400 millones de pies cúbicos día.

“Aún no se tiene estimada la inversión, pero será relativamente pequeña, ya que la mayoría de obras están, como es el puerto regasificador, solo se montaría el gasoducto de 10 kilómetros para conectar la planta con el STN”, precisó Castro.

El líder empresarial agregó que se pretende con la ampliación es no solo seguir atendiendo alas cuatros termoeléctricas que abastecen, sino además a un creciente consumo en el mercado industrial, comercial y residencial.

“Es fundamental asegurar que la infraestructura de transporte asociada a la planta de regasificación sea suficiente para evacuar los volúmenes en cualquier momento”, dijo Cabrales.

Además de la ampliación de la regasificadora de Barú, el país está pendiente del proyecto para el montaje de una segunda planta en el Pacífico.

El ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, señaló que el borrador con los pliegos técnicos estuvo disponible para comentarios hasta el 17 de julio pasado, y que la inversión calculada es de US$700 millones.

“El inversionista interesado debe desarrollar tanto la planta de regasificación como el gasoducto Buenaventura - Yumbo. El cronograma establecido busca hacer la asignación a finales del primer trimestre del 2021, y se estima que el complejo entre a operar a finales del 2024”, señaló el jefe de la citada cartera.

Con la adjudicación de la planta del Pacífico, el Gobierno también contempla un eventual desarrollo de otros dos complejos similares en la costa Caribe.

Se trataría de las plantas del Golfo de Morrosquillo y La Guajira, las cuales fueron incluidas en el capítulo de gas del Informe de la Misión de Transformación Energética, y cuyas infraestructuras buscarían garantizar de manera complementaria la oferta de gas en el país.

“En el sector vemos a la nueva planta de regasificación (Buenaventura) como un proyecto de respaldo al sistema energético y cuya ubicación deberá depender de los estudios técnicos y de la eficiencia económica del proyecto”, subrayó Cabrales.

El líder gremial, agregó que ante la posibilidad de las otras dos plantas (Golfo de Morrosquillo y La Guajira) “en el mediano y largo plazo, creemos que deben funcionar como un respaldo, y su ubicación dependerá de los estudios y de la eficiencia económica del proyecto. La forma de pago de estos proyectos es lo que debe ser definido, de acuerdo a los usuarios, donde en su mayoría está el sector térmico”.

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