Giro de remesas desde EE. UU. llega a 148.000 millones de dólares

La salida de divisas empieza a constituir otro elemento más que juega en contra de los trabajadores de origen extranjero en territorio americano.

Dólar

Colombia se ubica en el puesto 16, con una suma de US$1.767 millones.

Reuters/Beawiharta

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septiembre 15 de 2019 - 07:32 p.m.
2019-09-15

Las cifras de los giros al exterior, hechos por los trabajadores extranjeros residentes en los Estados Unidos, hablan de un monto anual por encima de los US$148.000 millones, que preocupa poco a los economistas, pero enerva a quienes se sienten agobiados por la población inmigrante, en este país.

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Para un bando que observa las cosas desde un faro macroeconómico, la cifra, aunque es importante para una buena parte de los países receptores de las remesas, es insignificante con relación al PIB de esta nación, pues pesa menos del 1 por ciento sobre el valor de la producción total.

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En el otro bando se ubican quienes consideran la salida de dinero como una erosión de la riqueza estadounidense, provocada por un sector de la población que en buena proporción ha ingresado ilegalmente al país, generando costos fiscales adicionales para su sostenimiento, como es el caso de los servicios de salud y educación, por los cuales pagan poco o nada, sus beneficiarios.

CIFRAS

De acuerdo con cifras recogidas por el Centro de Investigación Pew, con base en datos del Banco Mundial, los principales destinatarios de dicho monto anual de remesas, son México (US$30.000 millones), China (US$16.000 millones), India ( US$11.700 millones), Filipinas (US$11.000 millones), Vietnam (US$7.735 millones) y Guatemala (US$7.725 millones).

Colombia se ubica en el puesto 16, con una suma de US$1.767 millones, muy parecida a las que reciben países como Jamaica y Haití, según los datos más recientes correspondientes a la vigencia del 2017.

Aunque las cifras del PIB de Colombia y Filipinas, son similares (del orden de los US$330.000 millones) de acuerdo con las mismas fuentes, el aporte de los envíos realizados por los filipinos a su país de origen, es sustancialmente superior.

Para otros países, como los centroamericanos la porción de las remesas recibidas llega a representar hasta un 10 por ciento o más de sus respectivos PIB.

Pero las remesas enviadas desde Estados Unidos, no necesariamente están destinadas a los países más pobres o de menor desarrollo; también países avanzados como Alemania, Francia, Japón, Corea, España, Inglaterra y Canadá, son igualmente receptores de los giros de dinero desde los Estados Unidos.

DEBATE

Para el economista Robert P. Murphy, del Instituto Independent de California, en lugar de regañar a los migrantes por “empobrecer” a Estados Unidos, deberíamos aplaudirlos por su disciplina financiera y devoción a la familia.

Se trata de un dinero que ellos han generado con su propio trabajo, que a su vez beneficia a la economía estadounidense, anota.

Si consumen un 75 por ciento de su ingreso, se beneficia la economía local, y si ahorran, o remiten el resto, a nadie está perjudicando, dice Murphy.

Para otro economista, el profesor David R. Henderson, vinculado al Instituto Hoover, en la Universidad de Stanford, las remesas son una recompensa para los países que han sufrido una perdida en su productividad, como consecuencia de la fuga de cerebros y el éxodo de su fuerza laboral.

Y son dignos de admirar, pues no solo mejoran su propio bienestar, sino el de aquellas familias que reciben sus remesas.

Le preocupa, advierte, que organizaciones que hacen lobby en Washington para endurecer las leyes contra los inmigrantes, tengan eco, por ejemplo, en sus intentos de buscar establecer un impuesto que grave las remesas. Como persona de origen canadiense, señala Henderson, sería el colmo que no pudiera disponer de su dinero para enviarlo a quien quisiera.

Precisamente, una de dichas organizaciones anti-inmigrantes, conocida como la Federación Americana para la Reforma Migratoria (FAIR), ha indicado que el costo fiscal para el sostenimiento de los inmigrantes ilegales, puede ascender a los US$135.000 millones, cifra cercana al monto de las remesas.


Germán Duque Ayala
Miami

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