‘Gracias a la solidaridad, donamos un millón de mercados’

La primera dama de la Nación, María Juliana Ruiz, explica el impacto positivo de la campaña ‘Ayudar nos hace bien’.

La primera dama de la Nación, María Juliana Ruiz.

La primera dama de la Nación, María Juliana Ruiz.

Nicolás Galeano

POR:
Portafolio
septiembre 30 de 2020 - 10:19 p. m.
2020-09-30

La campaña ‘Ayudar nos hace bien’ cumplió la meta de recaudar un millón de mercados.

(Anuncian la creación de 10.000 nuevos empleos para jóvenes en el país). 

La primera dama de la Nación, María Juliana Ruiz, quien lidera la iniciativa, hace un balance favorable de esta programa que demuestra cómo la solidaridad es un vehículo para ayudar a la nutrición y al bienestar de quienes han sufrido por la pandemia.

¿Cómo surgió la campaña?

En medio de la pandemia, mi primer llamado fue a poner la bandera de Colombia, de manera virtual o física, y difundir con nuestro tricolor, mensajes que motivaran como ‘ánimo’ y ‘cuídate’. Y ese mensaje lo materializamos en la campaña ‘Ayudar nos hace bien’, que presentamos el 24 de marzo y que inició una conversación positiva que ha detonado lo más profundo y valioso de nuestra condición humana: la solidaridad. Ha permitido la convergencia de aliados extraordinarios del sector público, del sector privado y de cada ciudadano donante, para trabajar por un bien superior: el bienestar de un país a partir de la nutrición. Llevamos alimentos y artículos de primera necesidad que garantizan una dieta balanceada para un período de cuatro semanas, aproximadamente, acompañados de mensajes solidarios y con la visión de contribuir a la seguridad alimentaria, porque la urgencia por preservar la salud no debía agravarse por un tema de hambre entre nuestros compatriotas más vulnerables.

(Primera Dama entrega mercados en el centro de Bogotá). 


¿Cuál es el balance?

Es una enorme satisfacción haber llegado a la meta que nos fijamos y es el recaudo de un millón de mercados, resultado de las donaciones de más de 26 mil colombianos y más de 200 empresas, logrando una cobertura en los 32 departamentos y 1.103 municipios de nuestro país. El impacto de esta ayuda representa más de 68 millones de platos de comida, mercados para más de un millón de familias y un beneficio para más de 3,6 millones de colombianos.

¿Cómo identificaron los beneficiarios?

Con los aliados, la campaña desarrolló tecnología estratégica, integrando analítica y big data, lo cual nos permitió cruzar información de diferentes entidades del Estado, entes regionales y municipales, logrando identificar con exactitud las familias necesitadas y generando la capacidad de hacer y registrar entregas fidedignas en todo el territorio, aún en los lugares más remotos y de difícil acceso.

¿Cómo evalúa el papel del sector privado?

La respuesta del sector privado fue inmediata, de compromiso absoluto y capacidad extraordinaria de ampliar su responsabilidad social. Recibimos donaciones en dinero y en especie que reafirmaron la esencia solidaria de este sector y el involucramiento como familia entre empleadores y empleados.

¿Hubo gestiones a nivel internacional?

Más que gestiones a nivel internacional, prefiero referirme a la vinculación de aliados internacionales a nuestra campaña. Hemos contado con las donaciones de países amigos, a través de sus embajadas, de organismos de cooperación y también hemos aunado esfuerzos con otras agencias y programas comprometidos con el desarrollo social de Colombia.

¿El programa continuará?

La pronta reacción de la campaña y la estrategia tecnológica implementada, permitió tener una trazabilidad de principio a fin de todos los actores, logrando una reducción del 10% estimada bajo proyecciones, en la inseguridad alimentaria severa y previniendo que familias vulnerables cayeran en pobreza extrema. Así mismo, se logró identificar que casi la mitad de las entregas fueran a familias que perdieron su fuente de ingresos por la pandemia, y más de la mitad de los mercados se entregaron entre el cierre nacional y la apertura inteligente. El haber cuantificado y medido este impacto, es un mandato para seguir trabajando por la seguridad alimentaria y nutricional de los colombianos, con el soporte de una plataforma que permite sostenibilidad en el tiempo.

¿Cómo responder a la superación de ese drama de manera sostenida?

Estoy convencida de que el trabajo colaborativo, propositivo, positivo y multisectorial, ha probado su eficacia, eficiencia y pertinencia, para dar respuesta a situaciones adversas en materia nutricional como las derivadas de esta pandemia y es el camino más idóneo para contrarrestar las necesidades mediante acciones articuladas a largo plazo.

¿Hay otras tareas frente a la pandemia?

Además de ‘Ayudar nos hace bien’, por ejemplo, hemos puesto una atención especial en el tema del manejo de las pérdidas y desperdicios de alimentos porque representa otra alternativa para evitar que el hambre se profundice en la coyuntura actual. Con la Consejería Presidencial para la Niñez y Adolescencia, la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, la Cámara de Alimentos de la Andi y la sociedad civil, estamos movilizando y fortaleciendo la plataforma Eatcloud, una ‘app’ que ha logrado conectar a más de 1.700 donantes y ha distribuido más de 12 millones de platos de comida, reduciendo las pérdidas y desperdicios. Así mismo, con LUNNA Colombia (Líderes Unidos por los Niños, Niñas y Adolescentes de Colombia), la red de tejido social que hemos venido construyendo con los gestores sociales de nuestro país, estamos liderando acciones alrededor de una causa común: la cero tolerancia a cualquier forma de abuso, maltrato y violencia contra nuestra niñez, adolescencia y juventud. Este año, en medio del aislamiento preventivo obligatorio, se logró la articulación nacional más sobresaliente en la historia del país para la celebración del Día de la Niñez (abril 25), encabezada por los gestores sociales, en un proceso de sensibilización y capacitación en crianza amorosa y juego, a más de 2.260 funcionarios en más de 870 municipios y en los 32 departamentos.

¿Por qué ayudar hace bien?

Porque no hay nada que genere una mayor satisfacción en el corazón que el tener un gesto solidario con quien verdaderamente lo necesita; el conectarse desde la empatía; el ser testigo de que, al dar, la gratitud se expresa maravillosamente en sonrisas que, en esta coyuntura, hemos aprendido a leer en la mirada; el abrir la puerta para que se desencadenen una serie de conversaciones y acciones positivas.

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