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Gobierno

‘No habrá impuestos que afecten el bolsillo de la clase media y baja’

José Manuel Restrepo, el nuevo ministro de Hacienda, dijo que el monto mínimo que recogerá la reforma será de $14 billones. 

José Manuel Restrepo

José Manuel Restrepo, ministro de Hacienda.

Archivo particular

POR:
Portafolio
mayo 05 de 2021 - 09:15 p. m.
2021-05-05

Luego de pocos días de ser nombrado como ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, exministro de Comercio, ya empezó a reunirse con los distintos sectores de la sociedad para lograr consensos y conseguir una nueva reforma fiscal.

('Colombia defenderá su nota crediticia y grado de inversión': Restrepo). 

En conversación con Portafolio, Restrepo dijo que esa nueva iniciativa tendrá un recaudo mínimo de $14 billones, un componente de austeridad en el gasto y no tocará los bolsillos de las clases media y bajas.

¿Cuál es el monto mínimo que necesitaría recaudar este proyecto de reforma?


Hemos hecho algunas estimaciones preliminares, porque esto se hace en los diálogos con los partidos políticos y actores sociales para identificar fuentes y usos. Pero más o menos, por los ingresos temporales y permanentes, el monto es de unos $ 14 billones.

Esos montos son similares a unas propuestas como las de la Andi o las del Consejo Gremial, ¿cómo ha avanzado el consenso con esas iniciativas?

Ni siquiera me he posesionado, pero ya he empezado a reunirme y hablar con representantes de partidos políticos, así como los líderes para empezar a escuchar iniciativas de ellos.

(Tributaria 2.0: las opciones para gravar al 1% más rico). 


Hay algunos temas que aparecen ahí como eventuales principios de consenso como, por ejemplo, el entender que se trata de una reforma que tiene propósito social y que el fundamento de su financiación estará en sectores y personas de más ingresos.

Allí aparecen iniciativas, desde la perspectiva gremial, como la sobretasa en renta temporal o el desmonte del descuento de ICA, o prorrogar el impuesto al patrimonio o los dividendos, y esos son planteamientos de los sectores empresariales.

Usted menciona iniciativas que le apuntarían al 1% más rico de la población. ¿La postura del Gobierno es incluir estas medidas?

La postura es que hay que construir un consenso y una discusión con todos los actores. Pero claramente uno encuentra que ahí hay un norte posible, donde existe un gran propósito solidario y social.

¿Cómo parte su relación con los partidos de Gobierno y de oposición?

Yo creo que hay que verlo en una dimensión de Estado y de que el país necesita dos cosas. Por un lado, un apoyo en lo social, y ahí no nos podemos eximir ninguno, porque todos somos conscientes de esa necesidad. El otro punto de encuentro eventual es que tenemos que ser claros en aprovechar ese sentido solidario que ha expresado ese 1% de más ingresos en nuestra economía. Mi aproximación ha sido de conversación y es una charla que está en marcha. Yo creo que este es un momento donde el país necesita una gran dosis de grandeza para entender que sí necesita programas sociales y también lograr una estabilidad en sus finanzas públicas.

El proyecto retirado contemplaba reducir 2,8 puntos porcentuales de pobreza con el paquete social, ¿con qué propuesta llega el Gobierno en ese sentido?

El compromiso es que a través de este escenario no solo logremos estabilidad fiscal, o apoyar a los vulnerables, sino recuperar lo que habíamos perdido en pobreza en Colombia.

(¿Qué viene tras el retiro de la reforma tributaria?). 


Ante el escenario político posible de no tener en la legislatura un proyecto de reforma aprobado, ¿qué pasaría con el déficit fiscal y las finanzas públicas?

Lo primero que nos debe preocupar es cuál es el impacto que tiene no hacer un
esfuerzo de esta naturaleza, con todos los consensos que sean posibles.

El impacto es muy grande porque afectaría a los jóvenes que están en las calles reclamando trabajo o educación superior gratuita, a esas mujeres mayores de 40 años que perdieron su trabajo, o a esos informales que no tendrían una renta básica de emergencia para enfrentar las necesidad de en medio de una pandemia, y golpearía a miles de micro y pequeños empresarios que no tendrían el subsidio de la nómina.

Por el otro lado, no llegar a un consenso con ese sentido de grandeza no solo nos puede afectar el reconocimiento a nivel mundial de grado de inversión, sino que se deteriorará la llegada de inversión extranjera.

En el proyecto anterior había un paquete de impuestos verdes, ¿plantea incluirlo en el nuevo articulado?

Uno de los principios que hemos señalado es que la reforma sea muy prudente y no afecte a la clase media de nuestro país, que ha sido una de las más golpeadas. Por eso tenemos que tener mucho cuidado con esa clase, así como lo estamos teniendo con las más vulnerables de la sociedad.

En tal sentido, una de las decisiones claves y claras es que no vamos incrementar el IVA para ningún bien o para ningún servicio, ni se cambiarán las reglas existentes porque entendemos que puede haber alguna forma de afectación. Nadie que no pague impuesto de renta pagará ese tributo; ese es otro principio.

Ahora, obviamente, habrá que ver qué proponen los partidos en algunas de esas estrategias de crecimiento verde, pero lo que puedo decir es que la iniciativa de un impuesto en la gasolina no está contemplado en esta propuesta.

¿Entonces tampoco estaría contemplado algún impuesto a las bebidas azucaradas?

En eso hay que buscar consenso. Yo particularmente me refiero al de la gasolina, que tendría un impacto sobre la clase media. Nosotros no hemos dicho que no a todas las propuestas porque ahí es donde aparecen los consensos.

Uno de los pedidos es que se reduzca la corrupción y el gasto público ¿qué propuestas hay en esa línea?

El martes le pedí a mi equipo que tuviera como prioridad una estrategia de austeridad en el gasto. Y en ese marco hemos empezado a ver que hay posibilidades, como el congelamiento de la masa salarial por cinco años, así como revisar costos de transacciones. Al final, hay que reconocer que el 80% del gasto público en Colombia es inflexible a la baja porque es constitucional, y sobre ese 20% vamos a pedir un plan de austeridad.

(Duque anuncia nuevo ministro de Hacienda). 


Y en línea con eso, también vamos a continuar trabajando en la evasión.

El Gobierno instaló una mesa de diálogo de cara a las protestas, y de manera simultánea usted llega a construir un consenso con la reforma, ¿cómo van a funcionar esos dos procesos?

Lo que yo he señalado es que esto debe ser con los distintos actores como la sociedad, los sindicatos, empresarios, con la academia, con las entidades territoriales y los actores representativos de las finanzas públicas. En cuanto a los espacios que instaló el Presidente, también recogeremos inquietudes. Y estas propuestas se armarán a partir de los diverso.

¿Tiene el Gobierno unos mínimos o líneas rojas con la reforma?

Lo primero es que debe ser una propuesta para contribuir a la situación social con los más vulnerables. La otra línea clave es que la propuesta que se diseñe debe garantizar ese sentimiento de sostenibilidad de las finanzas públicas y que envíe el mensaje apropiado a los mercados internacionales, con el cuidado de no afectar a la clase media, porque estamos en el contexto de la pandemia. Por eso estamos buscando que esta sea una iniciativa más simple y minimalista, pero que tenga esos dos propósitos.

Ante los baches de enero y abril, ¿el Gobierno sigue comprometido con la expectativa de crecer el 5% del PIB al 2021?

Claro que hemos tenido baches, y somos claros que va a haber una dinámica de crecimiento. Y ese será el camino que nos permita seguir en el proceso de reactivación.

¿Hay algunas alteraciones de las estimaciones de la economía a raíz de las protestas?

Por ahora, nuestra meta sigue estando vigente y creo que además es coherente de otros actores.

Una propuesta como la que plantean no apunta a lo que muchos sectores académicos han pedido, ¿abordaremos algunos de esos temas estructurales o necesitaremos una nueva reforma en el corto plazo?

Esta es una reforma que evidentemente no tiene la ambición de la inicial y que busca principalmente enfrentar las dos problemáticas: lo social y la estabilidad fiscal. Y por otro lado, es posible que más adelante se necesiten recursos para la economía.

¿Qué mensaje le envía a las calificadoras de riesgo y a los empresarios, que son el músculo de la reactivación?

A las calificadoras decirle que hay un Gobierno que ha sido responsable en el pasado, lo es ahora y lo seguirá siendo. Y a los empresarios hay que darles el reconocimiento a su manifestación de solidariamente contribuir y entender la importancia de lo social en este momento. Y señalar que la clave es la vacunación masiva y la reactivación segura para asegurar también otras fuentes de ingresos.

¿Cuáles son las otras prioridades del ministerio?

Lo primero es lograr una reforma social que garantice la sostenibilidad de las finanzas públicas. Ahora viene el compromiso, muy importante, de un presupuesto de la Nación para el 2022 y el desarrollo del de 2021, que cumpla con los compromisos de inversión en el marco del Compromiso por Colombia. Abordaremos ese esfuerzo para que permita que Colombia garantice una reactivación segura.

Algo muy importante es seguir avanzando en la estrategia de optimización de participación de activos de la Nación para tratar de sacarles el mayor provecho, y seguiremos en el esfuerzo para contribuir a reducir la evasión fiscal. Y hay que hacer un esfuerzo final para revisar la eficiencia del gasto público, para que se avance en esa dirección.

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