Lo que cambiaría en Bogotá si se implementa el nuevo POT

La Administración Distrital radicó ante el Concejo de Bogotá el que será el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Se debe aprobar o no en 90 días.

Empresarios rechazan proyecto de acuerdo de POT

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agosto 07 de 2019 - 08:00 p.m.
2019-08-07

La Alcaldía le presentó al Cabildo Distrital los 565 artículos que componen el documento final, este debe ser estudiado y discutido por los concejales en un plazo máximo de tres meses, para así definir el futuro de la capital por los próximos 12 años.

(Lea: ‘Proyecto de POT está bien sustentado en lo técnico y en lo jurídico’)

La decisión que tomará el Concejo, con respeto a la aprobación del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), es clave pues lo allí establecido determina el cómo, el cuándo y el dónde se puede construir en Bogotá, y afecta al Gobierno, al sector privado y a los ciudadanos.

(Lea: Los desafíos con lo que tendrá que lidiar el próximo alcalde de Bogotá)

Precisamente uno de los objetivos principales de la hoja de ruta, como muchos definen al POT, es que los habitantes de Bogotá tengan una mejor calidad de vida. Entre sus principales retos está habilitar suelo para vivienda de interés social, permitir una ciudad multiusos con estricta mitigación de impactos, integrar la estructura ambiental al sistema de espacio público, para lograr una ciudad compacta, densa y cercana.

(Lea: El ambicioso plan para cambiarle la cara al centro histórico de Bogotá)

Se necesita vivienda
La secretaría de Planeación estimó la construcción de 834.000 viviendas para los próximos 12 años.
Andrés Ortiz, secretario Distrital de Planeación explica que “Bogotá genera cerca de 36.000 viviendas formales al año, y casi 20.000 en un crecimiento vertical informal, generando hacinamiento urbano por falta de espacio público. El reto del POT es que esas 56.000 viviendas se produzcan de manera formal, con un urbanismo de calidad que brinde equipamientos y vías de transporte público masivo”.

Otras razones de este aumento en la oferta de viviendas serían el crecimiento poblacional y la disminución del tamaño de los hogares, que cada vez son más pequeños, y esto demanda más viviendas, pero con menor espacio.

Sin embargo, esta propuesta fue una de las causas para que el 66% de los expertos del Consejo Territorial de Planeación (CTDP) emitiera un concepto negativo sobre el POT. Roberto Pombo, presidente del CTDP, señala que esto generaría daños graves en términos económicos, ambientales y sociales.

Acceso para todos
En el documento se incorporan temas como normas de accesibilidad (dimensiones y pendientes), garantía del libre tránsito peatonal y reglamentación de señalización que incluye lenguaje braille e incorporación de la norma de sistemas vibro-táctiles para los semáforos.

Se aumentaría, también, el número de parqueaderos exigidos para población con discapacidad y mujeres embarazadas para todo proyecto que tenga exigencia de equipamiento comunal privado.

Zonas residenciales
El POT determinó que el 30% de predios que tenían uso múltiple pasan a ser residenciales.
En el caso de los polígonos de alto impacto, que tanto conflicto generan en la ciudad, se dividirían en dos.

El tipo A: Chapinero, Primero de Mayo, Restrepo y Venecia, donde se permitirían comercios asociados a la venta y consumo de licor; moteles, bodegas de reciclaje y talleres de vehículos.

Mientras que en los tipo B, que no permitía esta clase de establecimientos, serían los localizados en el Parque de la 93, Zona T, Galerías, Modelia, Bosa Central y Calle 116. La política genera debate, el CTDP expresa que el sur de la ciudad seguiría adoptando actividades comerciales de alto impacto, y otras zonas no, manteniendo una distribución inequitativa. 

El Cuidado Ambiental
El cambio climático es una preocupación latente y el contenido estructural del Plan de Organización Territorial (POT) no es ajeno a esta problemática, pues incluye fallos sobre Cerros Orientales y Río Bogotá; cumplimiento de los planes de manejo ambiental vigentes de humedales, de la Reserva Thomas Van Der Hammen y de la POMCA del Río.

Otra medida sería la política de desestímulo del carro, pues con su aprobación se eliminaría la obligación de construir un mínimo de parqueaderos, con el fin de incentivar que menos personas usen vehículo particular y consideren otras opciones para movilizarse. Los críticos señalan, por su parte, que tendría que construirse un metro subterráneo, si lo primordial fuera el cuidado del medio ambiente.

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