Tras estrategias de inserción positiva de los venezolanos

La próxima semana se llevará a cabo en Bogotá un evento que busca articular de una manera integral la ola migratoria que llega desde el vecino país.

Orlando Hernández, director de la Fundación Norte Sur y vocero del Simposio.

Orlando Hernández, director de la Fundación Norte Sur y vocero del Simposio.

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noviembre 20 de 2018 - 07:13 p.m.
2018-11-20

Orlando Hernández González, presidente de la Fundación Norte Sur, habla sobre el simposio en el cual se busca articular, desde la sociedad civil, el entendimiento y la atención a la migración venezolana.

El evento, que se llevará a cabo los próximos 28 y 29 de noviembre en Bogotá, tendrá como objetivos la identificación, reconocimiento, motivación y articulación para la acción del fenómeno.

¿En qué consiste el primer Simposio Internacional sobre Migraciones?

La idea que se propone con esta iniciativa es lograr una estrategia de inserción positiva de los migrantes venezolanos en el país, para que se distribuyan y no se concentren en un solo sitio; que se consideren sus vocaciones y, a partir de eso, se diseñen estrategias de generación de ingresos, pues si la gente tiene ingresos empieza a resolver el resto de asuntos. Así mismo, que haya una articulación del deseo ciudadano de querer ayudar para que esto no se torne en un factor negativo.

¿Por qué es importante para el país la migración venezolana?

Hay que destacar dos cosas: que el fenómeno migratorio bien manejado, con oportunidad, que es lo que estamos perdiendo, puede ser muy positivo para el desarrollo social del país, porque genera un nuevo pensamiento, una nueva dinámica social que puede ayudar a aliviar la situación de posconflicto que estamos viviendo. Si no, va a ser al revés, va a ser un factor desencadenante de nuevas violencias; estamos en un momento de mucha urgencia para que el país reaccione.

¿Cómo sería la iniciativa?

Una alianza entre la academia y la sociedad civil para dar respuestas de reacción inmediata a la coyuntura migratoria que está viviendo el país.

¿Cómo se trabajaría?

En tres frentes: el primero es la gestión del conocimiento, pues el país no sabe de migración y esta nos sorprendió. Esto es idóneo para la academia que desde su formación de investigación debe unirse para dar respuesta con organizaciones de sociedad civil y ayudarle al Estado.

El segundo, es una acción en terreno, con centros de atención al migrante en cada departamento para que haya una distribución equitativa en todo el país y que permita generar estrategias de acogida a partir de las potencialidades de los territorios y desde las vocaciones de los migrantes. Esto debe ser una acción sostenible de largo alcance, respetuosa de los derechos humanos y que permita que haya soluciones en el tiempo porque esto llegó para quedarse.

La tercera, es resultado de las dos anteriores y consiste en hacer contribuciones académicas al proceso de construcción de políticas públicas que requiere el país en este aspecto.

¿Y qué papel jugaría el Gobierno aquí?

La idea nuestra es sumar a lo que está haciendo el Gobierno, que está atendiendo el tema de fronteras y Conpes, entre otras cosas. Pero aquí lo grave es que si no se reacciona de inmediato cada día se genera un caldo de cultivo para un fenómeno histórico que es la xenofobia y el racismo.

Tenemos que actuar rápidamente y la sociedad civil tiene una respuesta mucho más dinámica que la que puede tener el Gobierno.

¿Y el sector privado?

Hemos invitado a todas las empresas miembros del pacto global para que abran un escenario de migraciones, para que incluyan dentro de sus estrategias una ventanilla de oportunidad para los migrantes.

No hay organizaciones de sociedad civil que trabajen el tema migratorio y es algo que hay que hacer.

Así mismo, las asociaciones de profesionales en diversas disciplinas, como sociólogos, sicólogos, abogados, etc. tienen el interés de querer hacer algo pero nadie les ha dicho ni qué ni cómo.

Una iniciativa desde la academia tiene características como que es ordenada, documentada, seria, creíble, permite articular a todos los que quieran vincularse de una manera técnica que permita garantizar la sostenibilidad, y ese es el principal elemento.

También queremos abrir una alternativa para los cooperantes internacionales que han manifestado interés en querer apoyar pero quieren ver organizaciones y propuestas.

¿Qué caracteriza a la migración venezolana?

La migración no debe ser considerada un problema y en cambio sí puede ser una buena oportunidad si se articula un trabajo coherente desde el principio. Bien enfocada puede ser un factor de desarrollo muy importante para el país.

No todo lo que estamos viendo es la verdadera realidad de la migración. En este momento estamos en la tercera ola, pero hubo dos previas. La primera fue la de los inversionistas y empresarios que se insertaron en la economía del país con inversión y desarrollo; la segunda, la de los profesionales formados, muchos llegaron con trabajo, documentos, pequeños capitales y se insertaron también; y ahora la tercera ola, la de los más necesitados.

¿Cuáles son las fallas en la forma como se atiende esa migración en este momento?

La acción del Gobierno ha estado concentrada en las fronteras, en el registro y en aprender del proceso, pero no hay reportes de qué pasa con la gente y todavía está la discusión eterna entre declarar a las personas ilegales o irregulares.

Las personas entran al país y ya tienen un permiso especial de permanencia, pero no sabemos qué está pasando con ellos, unos salen, otros entran y las cifras no cuadran.
También se saben tres cosas: que el venezolano viene en primera instancia a trabajar, que si no consigue trabajo empieza a rebuscarse y en el rebusque está a un milímetro de la delincuencia, la que comienza por la prostitución, microtráfico y robos de pequeña escala por supervivencia.

Esta desarticulación es lo que ha generado los cordones de los venezolanos en las terminales y todo eso también porque la gente les regala cosas y los sostiene, entonces creyendo hacer algo positivo les está llevando comida y ropa y eso se convierte en negativo. Por querer hacer cosas buenas lo que pasa es que se exacerba el problema.

¿Qué tan inmediato se puede desarrollar la iniciativa?

En todo el proceso de investigación que llevamos desde febrero, hemos descubierto muchas acciones puntuales pero que están muy vinculadas a la caridad. El poder de generar un escenario como este en el que la gente se reúna puede dar una potenciación grande de esas pequeñas cosas.

Creo que muy rápidamente, después del simposio, tendremos conclusiones para entregárselas a organizaciones de cooperación y al Gobierno, y que van a permitir articular ayuda, iniciativas, responsabilidad social, personal voluntario, pasantías, tesis de grado, miles de personas en todas las profesiones.

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