Colombia: La apertura económica que nunca fue

Barreras no arancelarias bloquearon esta política que se promovió en los 90. ‘El proteccionismo define al país’ , dice trabajo del Banrepública.

Comercio exterior

Los costos de comerciar en Colombia están por encima de los del promedio de América Latina, Estados Unidos y Europa, según expertos.

Archivo particular

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Portafolio
febrero 11 de 2020 - 10:23 p.m.
2020-02-11

Un libro publicado por el Banco de la República trae una contundente conclusión sobre el comercio exterior de Colombia y es que el país está más cerrado hoy en día que hace 30 años, cuando se anunció con bombos y platillos la apertura económica.

En tres partes, los investigadores del Emisor, hacen una radiografía de los ‘pecados’ nacionales en este frente, que pueden resumirse en dos errores capitales: “El valor exportado e importado de bienes y servicios ha permanecido relativamente estable alrededor del 35% del PIB, y la canasta exportadora consiste principalmente en bienes tradicionales, inicialmente el café, y en los últimos 20 años los bienes minero-energéticos”.

(Habrá relaciones comerciales en África, Asia y Medio Oriente). 


Incluso, aseguran que en el país hay una “creencia enraizada en el imaginario popular e intelectual” de que Colombia tiene una economía abierta y expuesta desde los años 90, que puede rebatirse fácilmente con un análisis a las medidas no arancelarias que han impuesto diversos gobiernos.

Además, según el documento, el “proteccionismo es la palabra que mejor describe la política comercial de Colombia en los últimos 60 años”. Esto, al margen del libro, explicaría por qué las exportaciones del país cayeron 5,9% el año pasado y ni siquiera alcanzaron los US$40.000 millones.

Lo anterior, según José Darío Uribe, exgerente del Banco de la República –autor del prólogo–, abre la puerta a discusiones necesarias, como la importancia de “reducir los costos de operar en Colombia mediante mejor infraestructura vial y portuaria” y la importancia de tener “mayor eficiencia logística y organismos públicos más eficientes”.

No obstante, agrega, “aunque estas condiciones son necesarias y sus beneficios se verían en el largo plazo, ellas son insuficientes para eliminar el sesgo antiexportador del proteccionismo”. Añade que “para diversificar su canasta exportadora, Colombia necesita integrarse de mayor manera a la economía mundial, y solo podrá lograrlo en la medida en que abandone el proteccionismo desmedido de las últimas décadas”.

(Las cinco tareas pendientes del año en comercio mundial). 


Esto, en parte, deberá resolverlo el Gobierno con su nueva política de logística, que vio la luz hace unos días.

POLÍTICA COMERCIAL, CON ELEVADAS TALANQUERAS

La política comercial de Colombia, vista a la luz de los demás países de la región, ha tenido fuertes avances hacia el proteccionismo.

De hecho, según Juan José Echavarría (actual gerente del Emisor), Iader Giraldo y Fernando Jaramillo, en América Latina “los países con aranceles bajos y niveles altos de comercio, como Chile y Perú, han crecido en las últimas décadas bastante más que Colombia y han mostrado mayor dinámica en sectores como el agro y la industria”.

Esto, en gran medida, se debe al elevado número de medidas y barreras no arancelarias que existen en el país, las cuales si bien tienen un objetivo de protección a las industrias nacionales, le ponen talanqueras a la apertura comercial de Colombia.

Para solucionar este problema estructural, los expertos plantean como posibilidad el trámite de una reforma arancelaria que, entre otras, “debería llevar todos los aranceles de un mismo capítulo (son 98) a un valor similar”.

Además, indican que “en el caso de la industria se propone bajar a 7% o a 15% el arancel de todos los productos que superen el 15%, y hacer lo mismo a nivel de capítulo, llevar a 7% los demás rubros de los capítulos que hoy tienen 15% y a 5% aquellos que hoy tienen 10%”, aseguran los analistas.

COSTOS DE COMERCIAR, DE LOS MÁS ALTOS DEL MUNDO 

Ocho veces más costoso resulta tomarse una botella de vino en Colombia que de comprar el mismo producto en el país de origen. Con este ejemplo, y diversos cálculos, expertos del Emisor afirman que “los costos del sector agrícola superan los del sector industrial, en gran parte por mayores pagos de derechos aduaneros y costos de transporte internacional más altos”.

Además, indicaron que “históricamente el manufacturero ha sido el más protegido de los sectores productivos. La menor protección que ofrecían los bajos aranceles fue más que compensada por el aumento masivo en las medidas no arancelarias que ocurrió al poco tiempo de iniciada la apertura”.

(Apertura económica vs. Proteccionismo). 


En detalle, aseguran los técnicos, los costos de comerciar en Colombia son relativamente altos (36%), y en 2012 cerca de un 75% de ellos se originaban en gastos internos distintos al pago de aranceles, es decir, medidas no arancelarias.

Si se mira por sectores, estos varían entre un 7% para el comercio mayorista y minorista; 15,4% para la manufactura; 17,3% para los servicios no logísticos y 14,9% para el sector agrícola, y que en general, las tarifas superan por creces a las de América Latina, EE. UU. y Europa.

EXPORTACIONES Y POLÍTICA PÚBLICA, EN LA MIRA 

“Colombia no se convirtió en el Japón de Suramérica, pero las exportaciones totales crecieron y están más diversificadas en el 2019 que en 1950”. Con esta frase concluyeron los analistas su tercer capítulo, en el cual detallan que si bien el país está mejor, aún no ha explotado su potencial exportador y sigue habiendo un ‘costo Colombia’ (exceso de tarifas sobre lo normal) elevado.

Además, “la protección constituye el principal desincentivo para exportar hoy día”, y esta habría generado precisamente un mayor ‘costo Colombia’.

Además, aseguran que medidas no arancelarias le han impedido al país explotar el potencial en los sectores de manufacturas y agropecuario. “Colombia puede exportar más productos manufacturados y agrícolas de los que exporta en la actualidad, pero no lo hace porque no sabe cómo hacerlo. Y no lo sabe, porque los productores nacionales compiten poco en los mercados internacionales, a diferencia de los deportistas colombianos, que compiten con relativo éxito en los grandes eventos deportivos del mundo”, afirman.

Y concluyen diciendo que en el país hay pocos incentivos y baja probabilidad de que las cosas cambien en el corto plazo.

​Sebastián Londoño Vélez
Redacción Portafolio

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