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Economía

‘Indicadores macro, primeros en golpearse; el crédito luego’

Codirectora del emisor, Ana Fernanda Maiguashca, dice que el sistema financiero aprendió de otras crisis y está preparado.

Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República desde febrero del 2013.

Ana Fernanda Maiguashca, codirectora del Banco de la República.

Archivo/EL TIEMPO

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Portafolio
agosto 05 de 2020 - 11:28 p. m.
2020-08-05

El Banco de la República ha tenido que ser ágil y flexible ante la crisis que está ocasionando el coronavirus y por esto “tomamos medidas que no habíamos visto antes, que son nuevas para todos y las respuestas han sido adecuadas”.

(Emisor ve más pronunciada la caída de la economía este año). 

Así lo consideró la codirectora del emisor Ana Fernanda Maiguashca durante un foro financiero de Anif, en el que también dijo que a diferencia de crisis financieras del pasado cuando el crédito era el primero que se afectaba, con la actual coyuntura lo que se está viendo afectado inicialmente son los indicadores económicos macro.

(Banco de la República redujo nuevamente su tasa de interés). 


La codirectora del emisor aseguró que la autoridad monetaria ha asumido “más riesgos, pues son medidas de tiempos extraordinarios, pues si no los asumimos nos quedaremos sin motores, pero no se nos puede ir la mano”.

Sin embargo, advirtió que la recuperación no va a ser inmediata y “tardaremos en ver mejores indicadores especialmente en empleo e indicadores sociales”.

Pero resaltó que “si en el sistema financiero no se tuviera el sistema de colchones para amortiguar los golpes como la crisis actual, la situación habría sido más difícil”.

También aseguró que en consonancia con la disminución de las tasas de interés del emisor, se ha visto que “los intereses en la cartera comercial han disminuido 60 puntos básicos y de 117 puntos en crédito ordinario”.

Por su parte el superintendente Financiero, Jorge Castaño, dijo que en la primera parte de los alivios del sistema financiero a los deudores que se vencieron o están por vencerse, se ofrecieron beneficios a casi 12 millones de deudores con 16 millones de créditos que tienen un saldo de cartera de $225 billones.

Esta cifra representa, dijo, el 42% del saldo de la cartera bruta.

De todas maneras, anunció que con la nueva fase llamada Plan de Acompañamiento a Deudores y que va hasta finales de diciembre, las entidades financieras pueden ofrecer, dependiendo la afectación de los ingresos de los clientes, de otro periodo de gracia en el que no se les puede aumentar la tasa, ni se les puede subir la cuota ni capitalizar intereses.

Lo que sigue en este semestre, anunció, es acompañar a los deudores, reconocerles la realidad y darles buenas soluciones, aunque llamó la atención sobre el hecho de que quienes tengan la capacidad de pagar sus obligaciones lo hagan para evitar una mayor afectación de la cartera.

El funcionario dijo que en la actualidad la cartera en riesgo es hoy del 8,9% y la materialización del riesgo puede llevar a que llegue al 24% en este tipo de cartera, es decir $ 120 billones de los $520 billones que hay en stock.

Dijo que “existe capacidad de gestionar ordenadamente la coyuntura, pero la absorción de riesgos dependerá de la velocidad de reactivación económica” y anunció que hay varias fuentes para soportar los choques.

Estas son utilidades del ejercicio en curso por $4,1 billones, utilidades de ejercicios anteriores no distribuidos, reservas ocasionales por $8,8 billones, reservas legales y provisión contracíclica y general por $3,9 billones más otros $1,1 billones, con lo que se espera que para finales del 2020 la solvencia esperada del sistema cierre en 14,2%, superior al 9% que por regulación tiene establecido el Gobierno.

Mauricio Santa María, presidente de Anif, aseguró que el sistema financiero es sólido y advirtió que la gente no lo percibe, pero que si no lo fuera, “estaríamos en una situación mucho peor”.

Llamó la atención sobre el peligro de darle vuelo a ideas como perdonar deudas o retirar parte del ahorro pensional.

Dijo que algo que ha pasado desapercibido es que el “sector financiero ha financiado al Gobierno para que haga sus transferencias a diferentes sectores”.

“El emisor tomó medidas apropiadas con el encaje bancario. Esos recursos que se liberaron en el encaje fueron todos a financiar por más de PIB las transferencias a empresas y personas, es decir unos $10,5 billones que se fueron directamente y se compraron papeles públicos con los que el Gobierno financió la primera parte de sus programas con eso”.

holrod@eltiempo.com

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