Infraestructura aeroportuaria requiere decisiones urgentes

La aviación comercial colombiana, al crecer a tasas mayores a las del PIB, viene presionando con fuerza al Estado y la empresa privada.

Aeropuertos

El reto más apremiante es la terminación de los contratos de concesión de Cartagena y Cali (foto) en septiembre de este año, pues exige la firma urgente de nuevos contratos.

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enero 28 de 2020 - 10:15 p.m.
2020-01-28

Durante la década anterior la aviación comercial en Colombia experimentó un crecimiento excepcional.

En cifras aproximadas, los pasajeros movilizados pasaron de 23 millones en 2010 a más de 40 millones en 2019 (crecimiento cercano al 90%). Si la tendencia se mantiene como se prevé (aumentos cercanos al 10% anual), en 2.030 Colombia llegará al nada despreciable volumen de 100 millones de pasajeros anuales, con los impactos positivos en la economía, el turismo y el crecimiento de la industria aérea nacional que esto conlleva.

(Mejorar infraestructura aeroportuaria, la prioridad). 

Estudios de la industria indican que la aviación representa un aporte superior al 2% del PIB nacional.

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (a través del Viceministerio de Turismo, ProColombia, Fontur y otros) viene apoyando decididamente la conectividad a nivel troncal y regional, indispensable para capitalizar las diversas oportunidades de turismo (ecológico, cultural, etc.) que tienen las regiones colombianas.

La Aeronáutica Civil lidera un ambicioso plan de acción (“Plan Estratégico Aeronáutico 2030”) enfocado a que el país esté preparado para responder a los grandes retos que se avecinan a mediano plazo.

La ampliación de la infraestructura requiere un esfuerzo mancomunado entre diversas entidades como la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Planeación Nacional (DNP), Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) y otras.

El crecimiento de la demanda ha sido tal que, a pesar de la ampliación significativa de la infraestructura aeroportuaria en los últimos años, existen enormes desafíos inmediatos.

Al día de hoy, los principales aeropuertos del país -Bogotá, Medellín, Cartagena y Cali experimentan diversos niveles de congestión en pista y/o áreas de parqueo de aeronaves, con lo cual no solamente empieza a verse afectado el cumplimiento de itinerarios, sino que también –en algunos casos– se puede ver limitado el acceso de nuevas aerolíneas (o la ampliación de las que operan actualmente).

El Gobierno adelanta grandes esfuerzos para responder a esta exigente coyuntura. En los aeropuertos mencionados, se vienen adelantando y entregando obras de ampliación de pistas y plataformas. En Bogotá, además, se están implementando acciones para usar de manera más eficiente la capacidad disponible: ampliación de horarios de operación, contratación de personal, modernización tecnológica, reasignación de áreas, entre otras.

(Crece debate sobre solución aeroportuaria para Bogotá). 


El reto más apremiante es la terminación de los contratos de concesión de Cartagena y Cali en septiembre de este año, pues exige la firma urgente de nuevos contratos, ya sea aprobando iniciativas privadas que están en trámite o, en su defecto, realizando procesos de selección y contratación pública que, como exigen la planeación y las leyes, duran varios meses.

Si no se tienen firmados esos dos (2) contratos de concesión en septiembre próximo, la administración de ambos terminales quedaría en cabeza de Aerocivil, entidad que, aunque cuenta con la experiencia necesaria, tendría que contratar diversos servicios (aseo, mantenimiento, obras, vigilancia, administración y otros) bajo normas de contratación pública, lo cual conlleva altas exigencias en materia de planeación, apropiaciones presupuestales, licitaciones, capacidad de respuesta, etc. con retos de gestión mayores a aquellos que –como operadores privados especializados– pueden tener las APPs e IPs.

Estas últimas, además, tienen áreas comerciales más agresivas y competitivas a la hora hacer promoción para traer nuevas aerolíneas al país.

La buena imagen y el buen funcionamiento de los aeropuertos son variables muy sensibles ante millones de turistas e inversionistas que vienen al país.

Adicionalmente, de la firma de ambos contratos depende también que Cartagena y Cali puedan responder a los retos del crecimiento de la demanda de pasajeros en los años venideros.

(El país lidera la inversión aeroportuaria a 2040 en la Región Andina). 

Para cualquier país en desarrollo, el crecimiento económico trae grandes mejoras, pero también grandes retos. La aviación comercial, al crecer a tasas mayores al PIB, viene presionando con fuerza al Estado y la empresa privada.

El año que empieza trae decisiones urgentes e inaplazables, al igual que fuertes retos en materia de medidas para el mediano plazo.

Eduardo Tovar Añez
Experto en temas aeroportuarios

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