Crece debate sobre solución aeroportuaria para Bogotá

Según Odinsa, la ampliación de la terminal existente lograría pasar a una segunda fase de evaluación este año. 

El Dorado 2

De acuerdo con los estudios realizados el aeropuerto el Dorado II podría tener al inicio de su operación cerca de 71.000 operaciones por año.

Cortesía ANI

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Portafolio
septiembre 23 de 2019 - 10:00 p.m.
2019-09-23

Solucionar el problema de sobredemanda en el aeropuerto El Dorado ha tenido múltiples propuestas, que incluyen construir una nueva terminal en Madrid (Cundinamarca) o, incluso, en Tocancipá.

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De manera paralela, desde el 2017 cursa trámite en la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) el estudio de una nueva etapa de ampliación en la terminal aérea actual.

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Este proyecto, llamado Sistema Aeroportuario de Bogotá 2050, que fue planteada por Odinsa - la concesionaria a cargo de la operación de El Dorado y de las ampliaciones que ya están en uso- estaría cerca de pasar a una segunda fase de evaluación, de acuerdo con Mauricio Ossa, presidente de la compañía.

(Lea: ANI prepara una tercera pista en el aeropuerto El Dorado)

Sin embargo, darle luz verde a este proyecto significaría dejar a un lado, al menos por un tiempo, las otras iniciativas.

En resumen, se trata de una decisión de Estado que determinaría si el país efectivamente podrá explotar su potencial como ‘hub’ de la región, y si alcanzará la meta de movilizar 100 millones de pasajeros en el 2030; pues, de acuerdo con los expertos, de continuar con la infraestructura actual, cumplir esos objetivos no es viable en dicho tiempo.

EL DORADO II

Edificar un segundo aeropuerto que le sirva a Bogotá, pero ubicado entre los municipios de Madrid y Facatativá, fue un proyecto de Asociación Público Privada (APP) planteado por el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

En agosto del 2018, la ANI señaló a través de un comunicado que ya se había concluido el diagnóstico, así como los estudios y diseños de arquitectura e ingeniería “a factibilidad”.

En ese momento se pensaba que la materialización era algo seguro, ya que en el mismo texto dijeron que “el próximo Gobierno decidirá cuándo se abrirá el proceso licitatorio”.

Sin embargo, en junio de este año la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) archivó la solicitud de un permiso, al considerar que la información entregada por la ANI era insuficiente para evaluar si la construcción del aeropuerto era viable.

De modo que el proyecto quedó en una especie de ‘stand by’, pues a pesar de que eso no significó la negación de la licencia, el proceso para obtenerla siempre requiere de un largo periodo de tiempo.

Ahora bien, según le dijo la ANI a Portafolio, se encuentran a la espera de los resultados de un estudio del espacio aéreo, que está a cargo de la Aerocivil, para tomar una decisión sobre el futuro de esta iniciativa.

No obstante, cabe señalar que la inversión calculada para la primera etapa de este aeropuerto es de $3,5 billones, lo que incluiría la construcción de una terminal de pasajeros y una pista (con sus calles de rodaje), en una extensión de 799 hectáreas; con lo que se calcula que se podrían hacer 71.000 operaciones al año.

LA INICIATIVA DE ODINSA

La idea de esta compañía es ampliar el aeropuerto existente, pero a través de otro contrato de concesión, dado que el que rige actualmente se termina en el 2027, pero para esa fecha, la capacidad de El Dorado ya habrá sido sobrepasada por varios millones de pasajeros.

Para hacerse a una idea, el año pasado se atendieron 32,7 millones de viajeros en El Dorado y en el primer semestre del 2019 el ritmo de crecimiento, en ese rubro, fue del 9%, por lo que al cierre del año se espera que se hayan transportado casi 36 millones de personas. Y, según Odinsa, la capacidad de El Dorado es de aproximadamente 40 millones de pasajeros al año.

Con la APP de iniciativa privada (IP) que está en curso se quiere expandir la terminal de viajeros y las plataformas, lo que se traduciría, según la compañía, en poder atender a 80 millones de pasajeros al año.

Así mismo, se pasaría de tener 89 posiciones de parqueo a 170, aspecto que actualmente constituye la mayor problemática a nivel de infraestructura de este aeropuerto internacional.

Además, construirían una tercera pista de aterrizaje y una nueva terminal exclusiva para las aerolíneas de bajo costo, ya que se prevé una mayor penetración de este modelo de negocio en el mercado colombiano, que actualmente es de aproximadamente el 13% y, en el mundo, el promedio es de alrededor del 50%.

No obstante, esta iniciativa también contempla la edificación de otro aeropuerto ubicado entre Madrid y Facatativá, en el mismo lugar que del otro proyecto. Sin embargo, de acuerdo con la visión de Odinsa, esta terminal sería complementaria y más pequeña, con una sola pista y una previsión para atender entre 10 millones y 15 millones de pasajeros por año.

La inversión en este caso sería de US$3.000 millones lo que a la tasa de cambio de ayer serían más de $10 billones, sin que se tuvieran que involucrar recursos públicos. “Hemos adelantado ya diferentes estudios y sabemos que lo que planteamos es posible de hacer, en el mediano plazo, pero necesitamos que nos den la factibilidad.

Creemos que esto podría pasar este año, pero luego de eso, tendríamos un periodo de 18 meses para hacer los estudios a fondo que se requieren. Por lo que, contando el periodo de evaluación que vendría después, el proyecto podría arrancar en al menos dos años”, concluyó Ossa.

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