La APP para el río Magdalena estaría lista en siete meses

El director de Cormagdalena, Lucas Ariza, reveló que otro de los planes para potenciar el corredor fluvial es el turismo y la generación de energía.

Lucas Ariza, director de Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena.

Lucas Ariza, director de Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena.

Archivo particular

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Portafolio
noviembre 06 de 2018 - 11:40 p.m.
2018-11-06

La Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena) ya inició su carrera para tener lista la asociación público-privada (APP), que le devolverá la navegabilidad al río Magdalena, en mayo.

Eso le dijo a Portafolio Lucas Ariza, el recién posesionado director ejecutivo de Cormagdalena, quien también habló de los proyectos que buscan impulsar el turismo en la zona y sobre las iniciativas de generación de energía.

(Recuperar el río Magdalena: a pasar del sueño a la realidad). 

¿Cómo encontró a Cormagdalena?

El balance es positivo pero queda mucho por hacer. Nos hace mucha falta trabajar en regularizar las concesiones portuarias y en garantizar la navegación por el río, con o sin la APP. Y aunque hoy no tenemos la APP, presentamos un anteproyecto de presupuesto en el cual proponemos aumentar la inversión en el río en un 55%. Y esa cifra es una de las más altas en los últimos diez años.

¿Y ya tienen listas las propuestas para el Plan Nacional de Desarrollo?

Estamos trabajando con las distintas entidades y entes gubernamentales para incluir ahí temas de desarrollo. Pero, en general, el foco es invertir en lo que es crucialmente importante y para nosotros lo clave es que el río pueda ser navegable; que las concesiones puedan desarrollar su actividad portuaria porque sigue llegando más carga.

Por eso estamos estudiando el río y abrimos el centro de investigaciones y de ingeniería.

Aunque todavía no hay APP, ¿ha aumentado la carga movilizada?

El año pasado movilizamos 3,1 millones de toneladas por el río, que fue una cifra histórica. Este año vamos a alcanzar una cifra similar, o un poco por debajo. Lo que sucede es que no se ha invertido ni lo suficiente ni a tiempo en el río; eso es lo que queremos cambiar para el próximo año. La idea es invertirle más al río.

¿Qué van a hacer con esas inversiones?

Dragados en puntos críticos. La parte navegable del río Magdalena tiene 660 kilómetros, que va de Barrancabermeja hasta Cartagena o hasta Barranquilla y ahí ya identificamos cuatro cuellos de botella. El objetivo de esos recursos entonces será minimizar el impacto de esos cuellos de botella y poder decirle a la comunidad portuaria, naviera, y a los generadores de carga que, mientras se termina de estructurar la APP del río, hay unas condiciones mínimas para poder navegar.

¿Entonces esperan aumentar la carga movilizada en 2019?

Sí. La proyección que hemos hecho para el siguiente año es de 3,4 millones de toneladas, que son cifras alcanzables. Pero lo que también estamos haciendo es adelantar las actividades de promoción del río, para llegar a los generadores de carga porque hoy el 90 o 95% de esa carga son hidrocarburos.

(El Gobierno vuelve a revisar la APP del río Magdalena). 


De hecho, hay un proyecto de Ecopetrol, Cenit y la Upme para transportar hidrocarburos desde la refinería de Barrancabermeja a la de Cartagena a través de un oleoducto y lo que nosotros queremos es mostrarles que eso ya se puede hacer a través del río. Además, ya tenemos la capacidad instalada.

¿Cuánto pierden hoy los navieros por los cuellos de botella del río?

Hoy se están demorando entre 17 y 20 días en un trayecto que debería ser de máximo 15 días. Hoy un naviero hace 16 viajes, ida y vuelta, al año, pero si pudiéramos lograr que hicieran 20 o 22 viajes al año, los ahorros serían de al menos un 30%. Ahí el gremio podría ofrecer unas tarifas muy competitivas a los generadores de carga.

¿Cómo va el proceso para estructurar la APP?

El Gobierno empezó a revisar la APP y saltaron unos riesgos que se tienen que minimizar, que tienen que ver con temas socioeconómicos, financieros y ambientales. La idea es volver más incluyente el proyecto en todos los componentes y así despertar el interés de la banca multilateral e internacional, y la iniciativa sea banqueable.

¿Se espera que en la APP se tengan que hacer consultas previas?

Lo que queremos hacer es caracterizar a las comunidades, entender el impacto del proyecto y dejar clara la obligación del contratista en cuanto a la socialización de las que se vayan a realizar.

¿Cuándo estaría lista la estructuración de la APP?

La Ministra de Transporte nos dio un cronograma exigente de ocho meses hace un mes. Es decir, para abril o mayo nosotros ya deberíamos haber cumplido todo el cronograma. Para eso, entre otras cosas, ya hicimos un convenio con la Universidad del Norte para analizar los diseños, que es un proceso bien complejo.

También hicimos un convenio con el Instituto Von Humboldt para identificar el recurso pesquero, las comunidades que viven de la pesca; todo para buscar validadores y que el proyecto sea atractivo.

Además de los usos comerciales que tiene el río, ¿han estudiado volverlo también un atractivo turístico?

Eso es un capítulo aparte de la APP, pero con la Ministra hemos hablado de la necesidad de que Cormagdalena le saque provecho a su naturaleza de empresa comercial e industrial del Estado. Una de las oportunidades es de turismo y de recreación social.

Otro de los campos a los que queremos apostarle es a la generación de energía, teniendo en cuenta que Cormagdalena tiene la facultad de generarla y distribuirla.

¿Ya hay algún proyecto concreto para la generación de energía?

Hicimos un plan maestro hace dos años, donde identificamos cuáles son los posibles proyectos y las zonas no interconectadas que podemos impactar.

Hemos identificado también los tipos de tecnologías y encontramos viable la hidrocinética, que es la que depende de las corrientes, también la de generación fotovoltáica, eólica o biomasa. De esos procesos, este año inauguramos en un colegio un proyecto de generación con paneles solares y la idea es, por un lado, seguir multiplicando esa labor en otras instituciones y por otro lado, buscar más iniciativas que puedan ayudar a los municipios ribereños.

Otra opción es vender la energía a la red o ponerla a disposición de proyectos productivos.

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