Recuperan recursos de contratistas incumplidos

Fondo Adaptación registra en sus cuentas cerca de $6.000 millones por multas a las compañías que no cumplen con las obras que deberían realizar.

Iván Mustafá, es el gerente Fondo Adaptación.

Iván Mustafá, es el gerente Fondo Adaptación.

Archivo particular

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Portafolio
octubre 17 de 2018 - 08:08 p.m.
2018-10-17

En un poco más de dos años el Fondo Adaptación logró recuperar cerca de $6.000 millones en multas que fueron aplicadas contra los contratistas que no cumplieron con los cronogramas establecidos en el desarrollo de los proyectos.

Tras más de dos años al frente del Fondo Adaptación como gerente, Iván Mustafá Durán asegura que hoy es una entidad renovada, diferente y con resultados importantes como la construcción de Gramalote; la protección de 12 centros poblados en el Canal del Dique para evitar que se vean afectados por inundaciones; la estructuración integral y en ejecución el proyecto de protección y recuperación ambiental de la región de la Mojana; y el proyecto del reforzamiento del Jarillón de Cali avanzando.

El funcionario explicó que recibió el Fondo con un avance del 25% en la entrega de obras y logró llevarlo a un 80%. Lo anterior gracias a procesos de microgerencia y a el trabajo en equipo con los gobernadores, alcaldes y la comunidad, lo cual permitió destrabar varios proyectos y, en otros casos, acelerarlos.

¿Pasaron del 25% al 80% de los proyectos entregados?

Ya entregamos 2.398 proyectos por más de $5,5 billones con los cuales más de 3 millones de colombianos son hoy menos vulnerables. Y ya tenemos contratado el 92% del presupuesto. En estos dos años entregamos más de 19.700 viviendas; 63 colegios; 10 hospitales; 129 acueductos y alcantarillados. Todas son obras adaptadas y con estudios de riesgo a 100 años que permiten reducir el riesgo antes las variaciones climáticas.

¿Y grandes proyectos?

También. Entregamos más del 90% de Gramalote, el primer municipio del siglo XXI construido desde cero y adaptado al cambio climático, con el centro administrativo, la plaza de mercado, el parque principal, la vía de acceso, el acueducto y el alcantarillado totalmente terminados; así como más de 530 casas entregadas y 40 negocios activos. También con proyectos como el Canal del Dique cuando llegamos el avance era muy bajo y logramos que hoy esa región tenga 12 centros poblados y dos tramos viales con obras de protección totalmente terminadas para mitigar posibles inundaciones. O el moderno sistema de alertas tempranas con el que cuenta el país gracias a las 452 estaciones hidrometereológicas instaladas y los dos radares nuevos que aumentan la cobertura de información en el país.

También logramos conseguir recursos internacionales (más de $100.000 millones) a través del Fondo Verde del Clima para la región de La Mojana.

¿Cómo lograron esos resultados?

Con microgerencia, con metas claras y seguimiento permanente, buscando la solución y no quedarnos simplemente en el problema. Cuando llegamos nos encontramos con una entidad gigante que pocos dimensionan, pero al mismo tiempo evidenciamos que tenía muchos problemas y por eso nos dedicamos a buscar soluciones para resolverlos. La filosofía fue ‘resolver y cumplir’.

¿A qué problemas se refiere?

A problemas de todo tipo que algunas veces se presentan en las entidades públicas. Por ejemplo, constructores sin músculo financiero que llevan al atraso en las obras; convenios descentralizados que se paran porque hay cambio de alcalde y el nuevo mandatario no es de la línea política del anterior; cajas de compensación sin experiencia para desarrollar algunos proyectos y generan incumplimientos en proyectos como Manatí; dificultades de acceso a algunas zonas del país que ocasionan retrasos; o demora internas en los pagos o en el recobro de los anticipos… en fin, problemas de toda índole. Por eso decidimos conformar la UCI, la Unidad de Cuidados Intensivos de los proyectos para conocer las causas del problema y atacarlas de frente. Inicialmente cuando la creamos teníamos 145 proyectos, hoy ya sólo tenemos 11 de los más de 2.900 proyectos que desarrolla la entidad.

¿Y cómo superaron las dificultades?

Tomamos varias medidas. Por ejemplo, eliminamos los anticipos, ahora solo pagamos contra avance del proyecto; contratamos auditorías externas con supervisión del Fondo para hacer un seguimiento riguroso; en algunos casos que llevaban muchos años incumpliendo liquidamos los contratos y los volvimos a contratar con empresas con músculo financiero para que respondan; hicimos reingeniería en el proceso de pagos que nos permitió pasar en promedio de 52 a 37 días calendario y reducir las devoluciones de facturas del 29% al 12%.

¿De todo este proceso qué lecciones aprendidas le quedan?

Tener metas claras que permitan hacer seguimiento riguroso (lo que no se mide no existe); tener contratistas con músculo financiero; cero anticipos; que la interventoría no la haga el mismo constructor como pasó con las cajas de compensación; tener proyectos bien estructurados desde el comienzo y con buenos diseños; informar de manera clara, oportuna y transparente; hacer seguimiento permanente para detectar a tiempo posibles fallas y buscar soluciones antes de que el problema reviente; generar procesos que permitan la transferencia del conocimiento.

¿Qué valor le sumó al Fondo?

Hemos comenzado a pensar en infraestructura con análisis de riesgo a 100 años, construida de la mano con la comunidad para respetar sus usos y costumbres, aplicando tecnología para respetar el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de las personas. 

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